50 AÑOS DEL CONCILIO

 Se me hacía complicado buscar una imagen para la portada de este número doble. Pensar que hace 50 años del Concilio Vaticano II da vértigo, y más cuando hace unos años que pasó por tus manos en el noviciado y luego en los estudios de teología. Así que lo primero que hice fue acudir a internet y volver a ver los documentos, cosa fácil.

  • Uno no tiene más que sentarse delante de un teclado y poner en Google «concilio vaticano». La primera referencia te lleva de inmediato a la página del Vaticano, y ahí están todos los documentos.
  • Al verlos pensé: “Claro, cuando esto se escribió, los documentos llegaban todavía escritos en papel, y así los leí yo hace años.”
  • Presuroso me acerco a la biblioteca de la comunidad y me pongo a buscar. Han pasado muchos años y el libro ya está amarillo del tiempo y con mucho polvo en su parte superior. Es parte de la historia. Me siento como un Indiana en las películas destapando algo hermoso, pero que en los tiempos que corren se me antoja viejo, un libro.
  • Mi sorpresa continúa cuando veo que está subrayado y con anotaciones en los márgenes… Esto yo en la web no lo puedo hacer. Cuánta vida, cuánta reflexión, cuánto viento de cambio.
  • Sigo en mi búsqueda y recuerdo a aquellos que lo hicieron posible. Tengo guardadas desde hace años estampas y recordatorios, más retazos de la historia, y me pongo a buscar a Juan XXIII y Pablo VI, los papas del Concilio, y con todo ello voy al estudio y lo coloco con cariño, con mimo e intento recrear lo que fue ayer ese libro, con sus marcapáginas, el boli…
  • Pero algo me falta… ¡Ya lo tengo, porque lo escrito en esas páginas sigue siendo actual y hace años que no tocaba ese libro, pero en mi memoria USB van los documentos cargados de internet! El contenido, el mismo; el formato es lo que cambia. Ahora ya puedo hacer la foto.

Terminado el trabajo recojo, pero el libro no vuelve a la estantería, se quedará unos días conmigo, en mi mesilla, y el ayer se reconciliará con el hoy, y dejaré a un lado mi e-book y me sumergiré en las páginas de la historia, una historia que sigue siendo actual.

jotallorente

 

 

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