ADOLESCENTES Y JÓVENES : LA GENERACIÓN DEL 2000

DERECHOS HUMANOS Y GENERACIÓN DEL 2000

 

ABRIMOS el dossier por la parte segunda de su contenido, por los jóvenes. A continuación están tratados diversos aspectos que tocan, desde muy variopintas perspectivas, el tema de los Derechos Humanos, cuyo 50 aniversario celebramos.

Las reflexiones que siguen remiten a los últimos «datos» sobre adolescentes y jó­venes. Ambos aspectos están acompañados de algunas pautas para el análisis y compromiso educativo.

 

A. HABLAR CON LOS JÓVENES

 

AUNQUE hablarnos mucho  de ellos, aunque se multiplican los estudios, aunque sentimos vivamente la necesidad de conocerlos, no es nada sencillo hablar de los jóve­nes. En primer lugar porque lo que son, sienten y viven los jóvenes no es fácilmente accesible a quienes no son jóvenes. Después porque, sin darnos cuenta, los utilizamos co­mo terreno gratuito para nuestras proyecciones y justificaciones de adultos. También por­que «ser joven» es algo muy relativo y, aunque hemos juvenilizado descaradamente la cultura, devaluamos fácilmente a los jóvenes y hasta los culpabilizamos de la marcha de las cosas.

Más importante que hablar de los jóvenes es, sin duda, hablar «con» los jóvenes. Pe­ro si hemos de realizar lo primero, tendremos que hacerla tratando de «educar las mi­radas» que les dirigimos, tendremos que ir aprendiendo a verlos como son y no tanto como nos gustaría que fueran.

Estas notas que introducen el dossier sobre «Derechos Humanos y Generación del 2000» pretenden reproducir, al hilo de los últimos estudios sociológicos y de otras fo­tografías recientes, algunos rasgos educativamente más relevantes del rostro de los adolescentes y jóvenes de hoy.

 

DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE LOS JÓVENES
  • Esa es la pregunta primera que hemos de hacernos. Habremos de cerciorarnos, después, de si somos capaces de «mirar con simpatía» (sympazeia o comunidad de sentimientos) a los jóvenes, puesto que sólo así lograremos ver aquello que educativamente necesitamos con­templar.
  • Para ayudar en la tarea de «educar la mirada» y tener «entrañas de misericordia» para con los jóvenes sugerimos este primer articulo del dossier, que invita a contemplar dos proce­sos fundamentales en la «Generación del2000»: 1/Construcción de la identidad y de la au­tonomía (apartado B); 2/ Testimonios de unos tipos felices, aunque preocupados (aparta­do c).

 

B. IDENTIDAD Y AUTONOMÍA DE LA GENERACIÓN DEL 2000

 

Algunos análisis actuales apuntan que con los jóvenes de hoy está naciendo un «nue­vo individuo» (cf., por ejemplo, J. MARTíNEZ CORTÉS, ¿qué hacemos con los jóvenes?, Cua­dernos FyS, Madrid 1989 y J M. LOZANO, ¿De qué hablarnos, errando hablamos de los jóve­nes?, Cristianisme i Justicia, Barcelona 1991). Más cerca o menos del parto, lo cierto es que los jóvenes,, lenta y penosamente, tratan de construir incas personas capaces de adaptarse a las nuevas condiciones de las sociedades de hoy dia.

 

Las claves de una lenta y penosa reconstrucción

 

El- último informe sobre la juven­tud (M. MARTíN SERRANO-O. VEL ARDE, informe  «Juventud en España ’96», Instituto de la Juventud, Madrid 1996) constata que están en curso importantes cambios axiológicos, convivenciales  y comporta­mentales en la población juvenil. Está en marcha una redefinición de la identidad juvenil que nos afecta a todos. Fenómenos como la escasez de empleos, la inseguridad  económica vinculada a la ines­tabilidad laboral o la dificultad para ad­quirir una vivienda propia, etc., obligan a «prolongar la juventud» y dificultan en extremo la inserción social y la autono­mía de los jóvenes.

La «prolongación de la espera» estan­ca la identidad de los jóvenes orientán­dola más hacia el «estar» que hacia el «llegar a ser». Además, cuando hoy defi­nimos a alguien como «joven», solemos asignarle una identidad que oculta su en­tidad. Por este camino, el presentismo y el localismo son las salidas más directas para evitar, aunque sólo sea momentáneamente, la desilusión y el miedo al fu­turo. Las actitudes presentistas y localis­tas, a su vez, impiden a los jóvenes la percepción del propio destino como des­cubrimiento y aventura, inhibiéndolos ante la responsabilidad de construir la autonomía necesaria para que cada per­sona madure como tal. Este es el desfila­dero por el que discurren los problemas de identidad de los jóvenes.

Progresivamente nuestra sociedad es­tá dejando descolgada a la juventud, pri­vándola de un lugar que no sea el ámbi­to familiar. Se retrasa así el desarrollo de una personalidad autónoma, impidien­do transformar los vínculos emocionales con los padres, fijados en esquemas pro­pios de la adolescencia, y emanciparse.

Identidad y autonomía tan estrecha­mente encauzadas por unas condiciones existenciales determinantes están pro­duciendo «ajustes axiológicos» cuyo verdadero calado todavía desconoce­rnos. Allá van algunos datos para impul­sar la reflexión y, sobre todo, para «ha­blarlos»» con los jóvenes.

 

Los jóvenes en España

 

LOS jóvenes entre 15 y 19 años re­presentan una cuarta parte del total de la población española. Suman concreta­mente el 24’44% y son en total 9.599.404 (4.896.636 varones y 4.702.768 mujeres). A pesar del declive que ya se ha iniciado en los contingentes de población juvenil, España, junto con Irlanda (24 %), tiene la mayor proporción relativa de población joven dentro de la Unión Europea. La ju­ventud española representa el 1 l’8%» en el total de la población de Unión Euro­pea comprendida entre 15 y 29 años. Respecto a la evolución en la ocupación, de la población joven comprendida en­tre 15 y 29 años, en España:

  • En el año 1968, trabajaban el 61% y es­tudiaban el 22%.
  • En el año 1995, trabajaban el 42% y es­tudiaban el 54%.

 

Evolución de la tasa de paro por gru­pos de edades:

 

Fuente: Informe «Juventud en España ’96», pp. 100 y 128.

 

Los cambios en la identidad de los jó­venes están condicionados por la reali­dad socio-cultural y económica que les rodea. Las dos notas fundamentales, no exentas de carga tópica, con las que las encuestas los definen actualmente son: 1/ La «instalación en el hogar paterno»; 2/ No estar dispuestos a asumir respon­sabilidades para vivir en pareja y tener hijos. Sin embargo, según el Informe «Ju­ventud en España ’96», la mayoría de los jóvenes querría vivir fuera del hogar fa­miliar (55%), formando una pareja y te­niendo hijos (57%). Estamos, con todo, ante la generación joven más integrada de los últimos tiempos.

 

Corno se ven, a quién les gustaría parecerse  3.

AL definirse a sí mismos, los jóvenes se muestran críticos consigo mismos y nada autocomplacientes. Está claro, por otra. parte, que en conjunto no comparten las, calificaciones de pasotas, pasivos y apáti­cos con que a veces desde los adultos se les enjuicia. También reconocen ser de­pendientes como consecuencia de las difi­cultades para emanciparse, en unos casos,

y de elegir permanecer en el hogar fami­liar el mayor tiempo posible, en otros.

El problema de los «modelos» es un te­ma crucial que tocaremos más adelante, ahora nos limitamos a reseñar las res­puestas a la pregunta «¿A quién te gus­taría parecerte?»

 

¿Cómo se ven los jóvenes a sí mismos?
Inconformistas 60% Conformistas 40%
Solidarios 57% Insolidarios 43%
Tolerantes 60% Intolerantes 40%
Independientes 63% Dependientes 53%
Con iniciativa

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63% Sin iniciativa 37%

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¿Cómo ven los jóvenes a los adultos?
Inconformistas 32% Conformistas 68%
Solidarios 63% Insolidarios 37%
Tolerantes 56% Intolerantes 44%
Independientes 51% Dependientes 49%
Con iniciativa 66% Sin iniciativa 34%

 

Fuente: INJUVE, La solidaridad en la juventud, Instituto de la juventud, Madrid 1995, pp. 34 y 43. .,..} .

Cualidades personales que destacan

.

Atribuidas más a las chicas

Atribuidas más‘. a los chicos
 

Atención a los detalles.

 

Intuición, mano izquierda.

 

Atractivo físico.

 

Paciencia, sensatez, astucia.

 

Constancia, simpatía, don de gentes.

 

Autoridad.

 

Capacidad de lucha.

 

Capacidad de resolver conflictos.

 

Capacidad de trabajo.

 

Decisión.

Fuente: Informe «Juventud en España ’96», p. 216.

 

A quién les gustaría parecerse

Modelos procedentes de las relaciones primarias:A nadie o a sí mismos (45%), a familiares (15%), a amigos/as (1%).

 

Modelos procedentes de la comunicación pública:Cantantes, actores y «modelos» (10%), Deportistas (7%) y con un 1% aparecen otros, como revolucionarios, políticos, santos, profesores, sabios, personajes de fic­ción. Un 12% contesta que no sabe a quién le gustaría parecerse o que le da igual parecerse a cualquiera.

Fuente: Informe «juventud en España ’96», p. 213.

 

 

Localismo y Cosmopolitismo
Proporción de jóvenes que se

sienten ante todo ciudadanos de:

– Su pueblo o ciudad

– Su provincia

 

 

 

41%

10%

– Su comunidad autónoma

– España

– Europa

– El mundo

– Ninguna parte

10%

20%

2%

11%

3`%

Fuente: Informe «Juventud en España ’96’», p. 238.

 

Valores y actitudes de los jóvenes.4

LOS jóvenes de los ’90 desean por encima de todo autorrealizarse en el tra­bajo (54%) y fuera del trabajo (44%), es­pecialmente en la propia familia. El gran problema es que la autorrealización re­quiere un proyecto sano y eficaz, y los «modelos» lanzados al aire en nuestra sociedad no suelen ser así (modelo del éxito socio-económico rápido y cínico, modelo del «progre postmoderno, etc.).

A continuación presentamos diversos cuadros estadísticos que dejan entrever otras tantas «actitudes» que definen a los jóvenes de hoy. En algunos casos, se ofrecen los datos de diversos años para considerar el aspecto de la evolución.

Según el Informe al que venimos refi­riéndonos, los jóvenes valoran en gran medida el sentirse queridos, apreciados por los que les rodean. De hecho estas cuestiones del corazón les hacen más feli­ces que otras relativas a los estudios o al trabajo (aunque el fracaso en alguno de esos dos referentes sí les haga infelices).

Refiriéndonos al tema concreto de los «valores», el trabajo, la familia y el dine­ro (por ese orden) son los más tenidos en cuenta por la sociedad española. En los jóvenes, por el contrario, el sistema de valores es bien distinto.

 

Sociedad:  Valores principales        Jóvenes:  Valores principales

 

• Trabajo

• Familia

• Dinero

• Amor

• Solidaridad

• Creencias religiosas

33%

0

26%

9 /o

3%

1%

• Familia

• Trabajo

• Amor

• Dinero

• Solidaridad

• Creencias religiosas

34%

28%

21%

11 %

5%

1%

Fuente: INJUVE, La solidaridad en la juventud, Instituto de la Juventud, Madrid 1995, pp. 45-50.

Dónde se dicen las cosas más importantes para orientarse en la vida
Ideas e interpretaciones del mundo Vida cotidiana
1989 1994 1989 1994
Familia 23% 50.0% 48% 59.8%
Amigos 31% 34.5% 44% 55.5%
MCS 34% 30.5% 12% 14.6%
Centros de enseñanza 14% 21.3% 5% 9.1%
Libros 28% 20.02% 9% 7.2%
Iglesia 16% 4.0% 7% 2.6%
Partidos Políticos 16% 3.8% 4% 1.6%
Ningun sitio 8% 1.6% 8% 1.3%
Otros y NS/NC 4% 1.8% 8% 9.3%

 

Fuentes: FUNDACIÓN SANTA MARÍA, Jóvenes españoles 89 y jóvenes españoles 94, respectivamente

 

Instituciones, asociacionismo y otras actividades

Confianza en las instituciones

En ninguna 44.1%
En la iglesia 40.4%
En el ejercito 21.7%
En los jueces 15.2%
En el gobierno 7.2%
En el parlamento 5.4%

 

Fuentes :UNESCO

 

Porcentajes de jóvenes asociados y asociaciones
A.deportivas 19.2% A. culturales 7%
A. religiosas 9% A. recreativas 3%
Peñas fiesta 7% A. musicales 4%
Cofradías 5% A. excursionistas 5%
A. Benéficas 4% A.Cívicas 2%
A. ecologistas 2% A. estudiantiles 2%
A. Profesionales 2% A.políticas
A. pacifistas 1% A. derechos humanos

 

Aprobación
Ecologistas o protección naturaleza 4.29% Objeción de conciencia, insumisión 3.21%
Pro derechos humanos 4.24% Gays y lesbianas 3.06%
Apoyo y Pro-enfermos de sida 4.17% Pro-vida (en contra del aborto) 2.92%
En contra de la segregación racial 4.09% Patrióticos (defensa y unidad patria) 2.55%
Pacifistas 4.04%
Apoyo y acogida refugiados/inmigrantes 3.82%
Movimientos de la mujer 3.64

Fuente: FUNDACIÓN SANTA MARÍA , Jóvenes españoles ´94 p.208

 

Distribución del tiempo de ocio

Ver  a  televisión ………………….2 h. 1 mn.

Pasear……………………………… 22 mn.

Leer libros…………………………  14 mn.

Practicar deporte… …………..     9 mn.

Hobbies……………………………… 8 mn.

Charlar / Ir de copas …….. 1 h. 15 mn.

Escuchar música………………   15 mn.

Sin hacer nada ………………..   11 mn.

Escuchar radio……………….       8 mn.

Leer prensa……………………….. 4 mn.

 

Fuente: INJUVE, Informe «juventud en España ’88», p. 188.

 

Evolución (orden) de actividades realizadas en tiempo libre

Fuente: INIUVE, Informe «Juventud en España ’96», p. 162.

 

Solidaridad y voluntariado

 

UNA de las expresiones más claras de la recuperación del dinamismo en la juventud es la recuperación del valor de la solidaridad, que se manifiesta en un incremento significativo de la actividad voluntaria.

  • Más de un millón de jóvenes están comprometidos en mayor o menor medida con alguna actividad de vo­luntariado social.
  • Se calcula que más de la mitad de los colaboradores de lasONG;tienen me­nos de 30 años. Además el 34% de los voluntarios de las ONG españolas son estudiantes (respecto a los jóvenes universitarios: alrededor de 45.000 vo­luntarios participan en ONG universi­tarias, con las que cuentan al menos 30 centros de enseñanza superior).

.

«Diario 16», 3.10.96

 

Nada Poco Bastante Mucho
Es cumplir las obligaciones 8 28 46 14
Empieza por uno mismo 4 16 52 26
Es tener en cuenta a los demás 2 8 54 35
Es repartir y compartir 2 10 43 43

 

Fuente: INJUVE, La solidaridad en la juventud, p. 85.

 

Contribución de las instituciones a la solidaridad

– Mucho: Familia, Asociaciones-organizaciones, Amigos (por este orden). – Algo: Iglesia, Enseñanza y Medios de comunicación (por este orden).

Poco o nada: Instituciones públicas (Partidos, Estado, Ayuntamientos, etc.).

 

Fuente: INJuvE, La solidaridad en la juventud, pp. 88-100.

 

Disposición al voluntariado

El 62% de los jóvenes manifiesta estar dispuesto a dedicar voluntariamente algo de su tiempo colaborando en alguna actividad humanitaria o social. Un 12% ya realiza con cierta frecuencia algún tipo de voluntariado.

 

Dedican algunas horas de tiempo libre a actividades de ayuda:

Muchas veces (10%), alguna vez (22%) y nunca (68%).

 

Piensan en colaborar con alguna ONG o instituciones semejantes:

Ya colaboro (12%), sí he pensado (42%), no lo he pensado (47%).

 

Fuente: INJUVE, La solidaridad en la juventud, pp. 101-113.

 

Fe y religión-6

AQUí, pese a ciertas ambigüedades que cada cual suele emplear en el bene­ficio interpretativo propio, parece claro que asistimos a una lenta y penosa re­construcción de la religiosidad, paralela a la reconstrucción de la identidad, que es muy diferente según los diversos gru­pos de jóvenes. Al final y en última ins­tancia, queda claro que el denominador común de la religiosidad juvenil es una demanda de sentido, de utilidad y de res­puesta a problemas personales, más que cumplimiento de normas o ritos. Preci­samente cuando la fe, la religión y la Iglesia se relacionan con normas o ritos todo se vuelve incomprensible y lejano, cuando no caduco, inoperante o irrele­vante.

Las encuestas oscilan entre el 77% (FUNDACIÓN SANTA MARíA, Jóvenes espa­ñoles ’94) y el 73% (INJUVE, Informe «Ju­ventud española ’96») de los jóvenes que se declaran católicos, de ellos cerca del 75% se autocalifican como no practican­tes y un 25% como practicantes. Por otro lado y pese al llamado «retorno de la re­ligión», la religiosidad no parece tener mucha incidencia en la vida de los jóve­nes.

 

 

Influencia de la religión en situaciones de la vida de los jóvenes
Varones Mujeres Todos
– En las decisiones en materia política 6 5 6
– En la elección de lecturas 7 8 7
– En la distribución del tiempo libre 8 9 9
– En el comportamiento sexual 9 13 11
– En la elección de pareja 9 11 10
– En los momentos difíciles 34 47 40
– En la elaboración del proyecto vital 13 17 15
– En los momentos de felicidad 15 22 18

 

Fuente: FUNDACIÓN SANTA MARíA, jóvenes españoles ’94, p. 166.

 

 

La Iglesia ha ido perdiendo importancia como instancia orientadora. Los jóvenes di­cen de ella que suena a «algo viejo, pasado, de otra época». Sin embargo y paradójica­mente sigue siendo la institución que merece más confianza.

Un reciente estudio (Las sectas en una sociedad en transformación, Madrid 1997) afirma­ba entre sus conclusiones: “No están en crisis las creencias religiosas, sino sus clásicas formas institucionales, incapaces de conectar con la expresividad religiosa que caracte­riza los actuales comportamientos religiosos seculares. […] Nuestra sociedad sigue siendo tan religiosa como siempre, aunque en un nuevo espacio religioso presidido por el desconcierto y la desorientación religiosa, la emocionalidad, la atracción por lo so­brenatural, lo esotérico y lo exótico de otras culturas y la búsqueda de estructuras de identidad individuales y grupales”.

El conjunto de los datos acerca de la fe y de la religión sugiere numerosos interro­gantes: ¿Qué está haciendo la Iglesia con el Evangelio delante de los jóvenes?, ¿por qué el mensaje cristiano de la Iglesia aparece tan opaco y oscuro a los jóvenes?, ¿qué falla en el lenguaje religioso y en el «imaginario religioso»…?

 

PARA EL ANÁLISIS Y EL COMPROMISO
  • Losdatos apuntados hasta aquí tienen que servirnos para entrever por dónde van los “cambios axiológicos, convivenciales y comportamentales” de esa «redefinición de la identidad» juvenil que nos afecta a todos. También para atajar el peligro de dejar descol­gada a la juventud. ¿Qué opinamos, a la luz de lo expuesto, de ambos temas?
  • Aunque críticos y nada complacientes, los jóvenes no parecen encontrar «modelos» que imitar, tampoco encuentran fácilmente visiones del mundo e ideas que les ayuden a vivir, desconfiando de las instituciones y sin demasiado empeño por asociarse para «hacer al­go». ¿Qué implicaciones educativas se derivan de todo ello?
  • El «valor de la solidaridad» está en alza, pero necesita «cauces educativos». Sin embargo hay cierto clima de invierno en la f e y la religión, amén de la pérdida de importancia y sig­nificatividad de la Iglesia. ¿Hacia qué dirección, de cara a la «educación en la f e y el com­promiso», apuntan todos esos datos?
  • En el caso de trabajar con jóvenes, las pautas para el análisis y el compromiso debieran orientarse, primero, a comprobar si están de acuerdo con la imagen de joven que contie­nen los datos y cuáles serían los problemas fundamentales de la misma. En segundo lugar y sin perder de vista las cuestiones más problemáticas (falta de modelos e ideas, descon­fianza en las instituciones, empleo del tiempo de ocio, f e descomprometida, etc.), ver có­mo concretar algunas algunos aspectos de un proyecto de vida alternativo (responsabili­dad, solidaridad, etc.).
C-GENERACIÓN DEL 2000 : TIPOS FELICES Y PREOCUPADOS

Terminamos estas notas con diversas manifestaciones de adolescentes y jóvenes. Los datos esenciales pertenecen a diversos reportajes aparecidos en la prensa, los funda­mentales: L. SÁNCHEZ-MELLADO, La metamorfosis. Así viven y piensan cuatro millones de adolescentes españoles [«El País Semanal» 244(1995),18-33]; R. AMÓN, Generación 2001. Así somos [«La Revista de El Mundo» 1(1995), 37-48; Encuesta de «Demoscopia» sobre los Uni­versitarios, «El País» (resultados publicados los días 20 al 24 de abril 1997).

 

 

Metamorfosis de los adolescentes-7

SON los yogurines, los bollicaos, los petitsuis. Toman la calle con la pasión de su edad. Se muestran felices aquí y ahora; no quieren saber mucho más. Prácticos, se han refugiado en lo privado porque creen que las instituciones no les garanti­zan un futuro que no acaban de ver claro.

Los chicos y chicas entre los 13 y los 18 son, en frase de Sergio Hernández, una ge­neración de “tipos felices y preocupa­dos”, como él. Los fantasmas del paro, la droga, el sida, la falta de vivienda, la co­rrupción política y la inseguridad ciuda­dana -los problemas que más preocupan a los jóvenes según los análisis de la Fun­dación Santa María- no pueden, salvo ex­cepciones, con la alegría de vivir de es­tos chicos y chicas. “Nunca estoy triste, nunca lloro. Lo peor que me ha pasado en la vida fue la muerte de mi abuela Palmira”, dice Laura Bellver.

 

  • Egoístas, comodones, presumidos, contestones, sentimentales, curiosos y vulnerables. Quinceañero que no se reconozca que tire la primera piedra.
  • las peores broncas con los padres son por la hora de regreso(41%),por no ayudar en ca­sa (36%), por los estudios (33%) y por levantarse tarde (30%).
  • la publicidad presiona a los adolescentes y jóvenes para que beban, coqueteen con el se­xo y las drogas, conduzcan rápido y hagan todo lo que los padres les tienen prohibido.

«No tengo héroes. Me gusta ser como soy y no parecerme a nadie» (Laura Bell­ver, 13 años). El 50’7% de los estudiantes españoles de enseñanza media no vota­ría en unas elecciones. «¿Dios, religión? Yo sólo creo en lo que veo» (Juan Carlos Lozano, 16 años).

Esta generación de adolescentes, en fin, piensa que los chicos y chicas «Kro­nen» son pocos. No es que no haya, pero es difícil encontrar chavales de menos de 17 años pululando por los bares de co­pas de madrugada. La mayoría de las chicas, y muchos chicos, siguen tenien­do, como hace décadas, una hora de lle­gada a casa. Y cuando salen, beben; aun­que las drogas ilegales son otra cosa. La mayoría (71’7%) de los escolares españo­les entre 13 y 20 años se muestran con­trarios al consumo de este tipo de dro­gas.

 

Muchos adolescentes, como Mónica Díaz de Rivera, odian que se mezclen las palabras adolescente, gamberro, irres­ponsable y pasota en la misma frase. También, como ella, muchos han pasado a la acción en diversos compromisos de voluntariado y colaboración con ONGS. Veamos más concretamente algunos otros rostros de adolescentes.

 

Tranquilo y solidario

YO creo que, sobre todo, soy un tipo tranquilo. Me gusta dibujar, los pájaros, el ba­loncesto y la naturaleza. Lo de las discotecas y todo eso no me llama mucho la atención, lo veo bastante cansado, prefiero jugar un partido o meterme a mi cuarto a pintar. Nun­ca he tenido novia, no me quita el sueño. Creo que las chicas de mi edad son más agre­sivas que nosotros y prefieren ir con chicos más mayores. Saben aprovecharse de que no te vas a meter con ellas. Creo que a nuestra edad hay un poco de desconexión entre los chicos y las chicas, pero de momento no me preocupa. Soy de izquierdas, creo más en la solidaridad que en la libertad. […] Me gustaría ayudar a la gente que lo necesita y en vez de hacer la mili voy a dedicar esos meses a echar una mano a los demás.

ANDRÉS BETRÁN (16 años), estudiante y dibujante

 

«Como en casa…»

ESTE año le he visto las orejas al lobo. He estado currando seis meses en un barrio, poniendo cañas y tapas al personal. Unas diez horas al día por 50.000 pelas. Allí no te­nía porvenir. Así que me voy a poner otra vez a estudiar Hostelería, para poder dedi­carme a esto, pero en plan bien. He tenido cantidad de broncas con mis padres por los estudios, y ésta es la última oportunidad que me dan. Si no apruebo, tendré que bus­carme otro trabajo. La verdad es que como en mi casa no se está en ningún sitio, me da bastante palo pensar en crecer y todo lo que lleva eso, es una obsesión, pero no creo que me acobarde cuando llegue el momento.

JUAN CARLOS LOZANO (16 años), trabaja como aprendiz de camarero

 

«Quiero ser algo en la vida»

VIVO con mis padres y cinco hermanos en un piso de dos habitaciones. Nos te­nemos que apretar el cinturón porque mis padres están en el paro, pero nos arreglamos. Menos mal que mi madre, mis hermanas y yo usamos la misma talla de sujetador, así podemos cambiarnos la ropa. Lo malo de estar tanta gente en casa es que lo fisgan to­do. Estoy segura de que me han cotilleado el diario. Allí escribo los fines de semana, que es cuando me pasan las cosas más interesantes. Tengo novio, se llama Ángel y tie­ne 21 años. Claro que soy virgen. Lo primero que les digo a los chicos es que a mí no me mete mano nadie. Si quieren, bien, y si no, pues ellos se lo pierden. Creo que soy fe­liz. Voy a empezar a trabajar de cajera con mi hermana Pili, de 18 años. Quiero ayudar a mi familia, pero no voy a dejar de estudiar. Quiero ser algo en la vida.

ISABEL TAJUELO (16 años), estudiante de 2° FP

 

Un tiempo muy delicado

ME siento un poco desplazada. Por la calle voy con un carpeta tapándome la de­lantera, como un parapeto, y cuando hablo o escribo me escudo en las palabras. Me gusta estar sola. Cuando salgo bebo lo que haya. No lo necesito para divertirme, pero es una cuestión de grupo, te da seguridad y compañía. Las drogas más fuertes no me interesan. Noté que me hacía mayor porque me entró como una rebeldía tonta. A mi padre lo tenía en un pedestal. Y ahora me doy cuenta de todos sus fallos […]. Estamos en una edad muy tonta, pero los padres deberían comprendernos y dejarnos decir ton­terías, y es ahora precisamente cuando todo se lo toman en serio. Es un tiempo muy de­licado. No tienes escala de valores ni defensas y te pueden dañar para siempre.

CARMEN IBÁÑEZ (16 años), estudiante de 2° de BUP

 

«Los amigos son los mejor que tengo»

VEJÉ de ser niña cuando las muñecas empezaron a aburrirme. No hace tanto. Mi peor año fue cuando repetí octavo, me quedé un poco descolgada de mi gente y me cos­tó adaptarme, pero salí adelante. Los amigos son lo mejor que tengo. Cuando puedo, cuido a niños enfermos y saco de paseo a los hijos de las presas de Carabanchel. Cuan­do estoy con ellos se me olvida todo… mi complejo de gordita, mis inseguridades… to­do. Estoy a gusto en mi casa, donde vivo con mis padres y dos hermanos. Las peleas con mis padres suelen ser por la hora de regresar a casa. Sólo puedo estar fuera hasta las diez y media, y es demasiado pronto.

MÓNICA DÍAZ DE RIVERA (16 años), estudiante de 2° de BUP y voluntaria

 

«El amor es todo para mí»

SOY un tipo feliz y preocupado. Mi vida dio un vuelco hace dos años, cuando de­cidí ser músico. No me apetece ser un tipo de despacho, siempre quise ser artista. Mi novia me ha cambiado la vida. Se llama Bárbara. El amor es todo para mí. Negarlo, co­mo hacen algunos, es una tontería, aunque tuve una época de soledad que me vino muy bien. Pasé una etapa desconectado de mi familia, más bien por mi culpa. Veía a mis padres como personas perfectas. Cuando vi que eran humanos estallé con ellos y ahora tengo su apoyo para todo. Creo que somos una generación comodona. La gente habla mucho y hace poco. Pero, pese a todo, éstos son unos años muy buenos. No me importaría tener mis 17 añitos unos cuantos años más.

SERGio HERNÁNDEZ (17 años), estudiante de 3° de BUP y músico

 

¡Soy feliz!

MADRUGO mucho, y para que mi padre no se entere de que me despierto tan pronto, leo hasta que se va a trabajar. Dormir más me parece una pérdida de tiempo. Este año he sacado seis sobresalientes y cuatro notables, pero no creo que tenga mucho mérito, cada uno tiene sus capacidades para desarrollarlas y yo tengo ésta. La verdad es que soy feliz. Algunas de mis amigas están en la edad del pavo y están insoporta­bles. Van todo el rato detrás de los chicos y no paran de provocarlos, y a mí eso no me gusta. No es que les tenga miedo a los chicos, pero yo creo que tendré el pavo, como todo el mundo, pero será para reírme de todo y de todos. Lo que más me repugna es el racismo, las drogas, el abandono de los ancianos y los bebés y que la gente esté triste.

LAURA BELLVER (13 años), estudiante de 8° de EGB y pianista

 

 

«Interna… porque me conozco»

 

ESTOY interna en un colegio… Yo fui la que le pedía a mi madre que me metiera in­terna, porque me conozco y sé que me iba a saltar todas las clases del instituto. Como no pasan lista, pues un día no iría por no ma­drugar, otro por no haber hecho los debe­res… Así tengo que ir por obligación, y mis notas han cambiado de quedarme cuatro para septiembre a sacar sobresa­lientes. En fin, yo me lo paso muy bien en el colegio. Este verano tuve un noviete, me duró del 9 de Junio al 28 de Julio. Corté con él porque quería estar con mis amigas. Ahora me gustaría volver con él, pero di­ce que le hice mucho daño, ya veremos.

 

SONIA MANJAVACAS (15 años), estudiante de FP

 

PARA MIRAR Y VER ESOS ROSTROS ADOLESCENTES
  • El texto y los testimonios de esteepígrafe7 pueden ayudarnos a «mirar con simpatía» y, así, poder ver mejor cómo son los adolescentes. No pocas veces, quizá, hayamos confun­dido adolescente con gamberro, irresponsable y pasota. ¿Cómo miro, qué veo y qué me dicen respecto a ambas cosas, los rostros y opiniones de los adolescentes que aquí hablan de sí mismos?
  • Esteepígrafe7 está particularmente indicado para contrastarlo con los adolescentes. Ade­más de las primeras afirmaciones y la pregunta sobre su opinión al respecto, cada uno de los testimonios puede servir para «confrontar» su vida con las de quienes cuentan sus ex­periencias. Una vez hecho, tratar de concretar los compromisos oportunos.

 

Generación para el 2000-8

¿ CÓMO es un joven de 20 años? Wi­nona Ryder exponía en la película Reallity Bites algunos de sus problemas funda­mentales, por ejemplo, la inquietud la­boral, el vacío ideológico, la televisión y, sobre todo, la dificultad que entraña abrirse camino en el mundo de los adul­tos. Historias del Kronen hacía otro retrato y las 10 ediciones de la novela, además de la película, esparcían un malestar que está ahí, pero no lo es todo.

 

 

La «generación joven» mejor pre­parada

Los jóvenes de la «generación del rele­vo» están mejor preparados, han viajado más que sus padres a la misma edad, tie­nen la mente más abierta hacia nuevas tecnologías… De momento se caracteri­zan por ser más tolerantes y también más sedentarios, les importan más los temas sociales que la política.

La «Generación del 2000» viene carga­da también con no poco escepticismo, aunque también con deseos de solidari­dad. Según confiesa el jugador de balon­cesto del Real Madrid, Alberto Herreros, “los jóvenes de hoy desconfiamos de la clase política y, al mismo tiempo, no to­mamos posiciones ante los problemas de corrupción. En todo caso, somos mucho más sensibles ante los problemas ecoló­gicos y ante aquellos otros que se des­prenden de la xenofobia, de la droga… Nuestras inquietudes y, por lo que yo veo, las de los más jóvenes, tienen más que ver con la solidaridad”.

Por encima de todo, la juventud es un tiempo de espera. Además y por desgracia, a los jó­venes de hoy les toca «hacer cola» mientras contemplan una «sociedad sin maestros o mo­delos» y un mundo sin utopías. Para que la espera sea más difícil, se trata de una generación que ha crecido muy protegida y mal preparada para asumir la dureza de esa espera, la du­reza de la vida.

  • Universitarios felices

Pese a todos los pesares y tal como quedaba reflejado en la reciente Encuesta de «Demoscopia» sobre los Universitarios, los jóvenes confían en un futuro mejor, creen en Dios (aunque critican a la Igle­sia por anacrónica), apenas conocen el conflicto generacional y aprecian a la ge­neración de sus padres más que a la su­ya propia. Éstos son algunos de los ras­gos del retrato robot de un colectivo de

millón y medio de personas, los univer­sitarios españoles. De ellos depende en buena medida el futuro del país. Son los protagonistas de una auténtica revolu­ción educativa que, en algo más de una década, ha situado a España por encima del Reino Unido o a la altura de Alema­nia y los países nórdicos, al menos en términos cuantitativos: uno de cada tres españoles de entre 18 y 25 años estudia en la universidad.

 

Algunos datos más concretos sobre la juventud universitaria española

• Opinan mayoritariamente que la sociedad española es injusta, desorientada en valores, crispada, tradicional y más racista y xenófoba que abierta, pero, en con­trapartida, goza de una democracia consolidada, va mejorando y tiene buenas perspectivas de futuro.

• Seis de cada diez son católicos: el 62% de los universitarios se declara católico (19% practicante y el 43% no).

• Entre los personajes históricos o ya fallecidos que más admiran los estudiantes universitarios están Gandhi, Jesucristo, Einstein, Che Guevara, Teresa de Cal­cuta, el rey Juan Carlos…

• El 39% se califica de izquierdas; el 28%, de centro, y el 15%, de derechas. Son ti­bios frente a la Unión Europea, pero crece la identificación con América Latina. El 15% es de familia de clase baja o media baja, y el 40% de clase media. Uno de cada cinco realiza algún trabajo remunerado.

• El 84% tiene o ha tenido novio o novia. A la hora de elegir pareja, valoran más la sinceridad y la inteligencia que el atractivo físico. Las mujeres forman el 51% del 1.526.000 estudiantes universitarios españoles. Dos de cada tres utilizan el ordenador para escribir y sólo uno de cada tres se maneja en Internet. El 42% no hace deporte, y el mismo porcentaje fuma habitualmente. Ven la televisión una media de dos horas al día.

 

 

Comentando la encuesta citada, Juan Arias escribía en «El País»: “Lo que apare­ce claro es que, sin que les falte espíritu crí­tico -ya que este colectivo de jóvenes cree mayoritariamente, por ejemplo, que nues­tra sociedad es «injusta», que la Iglesia Ca­tólica es «anacrónica», que la universidad no se preocupa bastante de injertarles en el

mundo del trabajo-, se revelan, sin embar­go, poco derrotistas. [… j Alguno podrá decir que publicar que los jóvenes no se sienten infelices, ni derrotados, que no odian a sus padres, que la mayoría sigue creyendo en Dios, no es una noticia, por­que no se trata de «malas» noticias, que son las que debe brindar un periódico…”

 

 Para el Análisis y el Compromiso
  • Esta «generación» que, en gran medida, habrá deencargarsedel futuro está empujada a

tener que cocinar una mezcla con riesgo de ser explosiva: preparados, pero desconfiados; felices, aunque escépticos; confiados y, sin embargo, conscientes de la realidad de socie­dad «injusta y desorientada». ¿Qué puede suceder?, ¿qué hemos de hacer todos y cada uno -educadores y jóvenes- para ayudarnos mutuamente y construir un mundo mejor?

  • Sigue presente el dato del «anacronismo de la Iglesia», ¿qué se necesita para construir una «Iglesia habitable» para los jóvenes?
  • De cara a un compromiso concreto, ¿qué deberíamos hacer «con» los jóvenes, qué objeti­vos centrales para elaborar un «proyecto de existencia» capaz de enfrentarse a los proble­mas detectados?
  • En el «Cuaderno )oven» de este mismo número de la revista aparecen otras muchas pistas para el análisis y el compromiso. Sugerimos particularmente cuantas aparecen en las si­guientes secciones: «Opinión»(Aquellos y estos jóvenes, p. 34),«Texto» (Siempre jóvenes, p. 35) y «Recortes» (Apuesta por los jóvenes, p. 36).
  • La imagen de esta misma página (aparecida en «El Mundo»,10.5.95)podría servir para plantear un debate en torno al compromiso. En el periódico iba titulada así: «La genera­ción del desencanto». Los símbolos y el vacío son muy explícitos, ¿dónde y qué alternati­vas plantear?
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