«Ciudad Joven»

Origen e identidad

CIUDAD JOVEN no se fundó en una fecha exacta, sino a partir de un proceso, a raíz del aumento, por los años 1986-87, de los problemas de droga, delincuencia y marginalidad que afectaban a numero­sas familias en el barrio de Vallecas. To­das las instituciones de Iglesia se plante­aron la necesidad de hacer algo para re­mediar esa situación. El vicario, Juan Jo­sé Rodríguez Ponce, encargó a Emiliano. Camacho Blázquez un proyecto en el que se concretara un plan de trabajo. Así na­ció CIUDAD JOVEN, como un grupo de la Iglesia base con espíritu de Evangelio.

En un principio, fue un proyecto de prevención, dirigido a los niños y jóve­nes más desvalidos y pobres en barrios de alto riesgo, en el que trabajaban gra­tuitamente personas voluntarias; de esta forma se fue consolidando un equipo re­ducido y con talante cristiano.

Sin apenas recursos económicos ni personales, CIUDAD JOVEN nació casi co­mo un acto de fe. En un primer momento se optó por un acercamiento a estos co­lectivos marginales: chicos de la calle, parados, toxicómanos, delincuentes. Luego se visitaron proyectos similares, se constituyó un equipo de personas sensibilizadas por el problema, que fue concretando un programa de actuación; también se informó del proyecto a sacer­dotes, grupos de jóvenes, colegios. En el momento oportuno, se creó una asocia­ción civil sin ánimo de lucro, como so­porte institucional ante la Administra­ción.,

Al principio, tampoco se disponía de locales propios donde situar la sede ni instalar los talleres necesarios. Para co­menzar se optó por el barrio de Palome­ras Bajas, donde había un gran número de toxicómanos deteriorados, a pesar de su corta edad, y donde se podían utilizar unos locales parroquiales; pero, dado el

ambiente de violencia y marginalidad en que se desenvolvía la vida de aquellos niños y jóvenes, la eficacia de la acción educativa era mínima. Por ello se optó por otras dos vías: comenzar un trabajo en serio con los niños y adoptar una ac­ción educativa globalizadora, pensando en todos los sectores de la población e instituciones del barrio.

En Julio de 1988, la Administración concedió la primera subvención econó­mica y se alquiló por un precio simbóli­co un local en la Parroquia de san Francis­co de Paula, donde se instalaron dos ta­lleres -carpintería y electricidad-, un co­medor y aulas para el Graduado Escolar con el fin de atender a chicos mayores de 14 años; pero el ambiente era de tal agre­sividad y violencia, y se produjeron tales destrozos, que la tarea de los educadores resultó prácticamente imposible.

En 1989 se alquiló un nuevo local en el Pozo del Tío Raimundo, donde se insta­laron comedor, aulas y talleres profesio­nales, en los que eran admitidos los chi­cos que ya habían recorrido un camino educativo previo en Palomeras Bajas. Si­multáneamente se crearon nuevos encla­ves de atención a niños y niñas en Valle­cas Villa.

CIUDAD JovEN, en fin, es una asocia­ción civil sin ánimo de lucro, declarada de Utilidad Pública y registrada en to­dos los ámbitos de la Administración, que surgió en 1987 promovida por la Iglesia de Vallecas.

Es un proyecto de prevención de droga, delincuencia y marginalidad, que atien­de múltiples frentes: prevención tempra­na, trabajo de calle, talleres ocupaciona­les y prelaborales, comedor, alfabetiza­ción, aulas de apoyo y graduado escolar,

tiempo libre, seguimiento individualiza­do y familiar, apoyo psicológico, inte­gración laboral, etc.

Extiende su campo de actuación a los distritos de Puente de Vallecas y Villa Vallecas, de Madrid. Sus centros están localizados en: Bohonal, 27; Cazorla, s/n; plaza Antonio Ma Segovia, 4; Puer­to de las Pilas, s/n; Ruidera, 16. La aso­ciación tiene su sede en: Avelino Fernán­dez de la Poza, 55. 28018 Madrid. Tlf. 915 076 281.

Finalidad y destinatarios

LOS fines de la asociación CIUDAD JOVEN son los siguientes:

a Prevenir la droga, la delincuencia y la marginación en los niños/as y jóve­nes, ofreciéndoles un proyecto educa­tivo integral.

  • Formar en el respeto a los derechos y libertades fundamentales y en el ejer­cicio de la tolerancia y libertad dentro de los principios democráticos de con­vivencia.
  • Formar integralmente a niños/ as y jó­venes con necesidades educativas es­peciales.

Crear una comunidad educativa don­de todos los miembros participen acti­vamente.

En CIUDAD JOVEN se trabaja con ni­ños /as y adolescentes en quienes concu­rren factores familiares, escolares, socia­les y personales de riesgo y cuya vida no se desenvuelve en un ambiente propicio para su desarrollo personal. Se trata de niños y jóvenes con algunos de los pro­blemas fundamentales que citamos a continuación.

 

Problemas familiares

-Situaciones de hacinamiento, que se dan con frecuencia.

– Situación económica deficiente: paro o ma­la planificación.

– Carencias afectivas: a veces ausencia de al­guno de los progenitores.

– Abandono: escaso o nulo cuidado de los pa­dres o tutores respecto a los jóvenes en lo referente a higiene, vestido, salud, educa­ción y ocio, pues los chicos pasan mucho tiempo en la calle.

– Abusos sexuales, en algunas ocasiones por parte del padre u otras personas mayores. Desestructuración familiar.

 

Problemas escolares

– Absentismo escolar, a menudo favorecido por la misma familia.

– Consiguiente fracaso escolar, propiciado por la falta de modelos cultos.

Problemas sociales

– Bajo nivel cultural del barrio.

– Alta incidencia del paro, droga y delincuen­cia en la zona.

Problemas personales

– Conductas imprevisibles de los niños y jó­venes, al no vivir un proceso de socializa­ción normalizado; por ejemplo, violencia, falta de respeto, gamberrismo e incluso conductas delictivas.

– Inseguridad y ansiedad, derivadas del fra­caso escolar y de las carencias afectivas fa­miliares.

– Rebeldía ante todo tipo de normas. – Conductas rígidas y arbitrarias.

Hasta hoy, por CIUDAD JovEN han pasa­do alrededor de 200 chicos/ as de 14 años en adelante, además de los niños/as del Programa de Prevención Temprana.

Aunque es difícil evaluar los éxitos y fracasos de los programas realizados, al­rededor del 98% de esos 200 chicos/as

trabajan actualmente o van a comenzar a trabajar con normalidad; sólo unos 12 mantienen alguna relación con la droga y, de los 60 que inicialmente tenían al­gún problema policial, sólo 3 lo han vuelto a tener posteriormente.

 

Programas

 

EL trabajo que se realiza en CIUDAD JovEN se concreta en varios programas que seguidamente elencamos.

 

 Prevención temprana

Es un programa destinado a niños/as entre 4-14 años, con alto riesgo de dete­rioro personal. Se trata de acompañar a los niños/as desde una temprana edad, intentando contrarrestar las influencias negativas de su entorno y desarrollando en ellos condiciones y estilos de vida que eliminen factores de riesgo y marginali­dad. A tal efecto, se desarrollan diversos tipos de actividades.

Refuerzo escolar individualizado: refuer­zo del trabajo escolar con apoyo indi­vidual y en coordinación con los tuto­res de los colegios, en horario extraes­colar.

  • Talleres ocupacionales,en los que se de­sarrollan habilidades manuales.
  • Juegos, deportes y actividades de aire libre:salidas, acampadas, campamento de verano.

 Centro de día

Se trata de un programa destinado a adolescentes jóvenes de 14 a 18 años, que han abandonado los estudios y care­cen de otra alternativa. En su primera fase, de iniciación, se trata de descubrir las necesidades de cada uno, de potenciar su autoestima, de interiorizar las normas de convivencia y de crear relaciones de grupo. Se hace una intervención perso­nalizada e individualizada, acercándose al problema de cada uno. Es una fase di­fícil, debido a la falta de motivación y a la inestabilidad de estos jóvenes, y es ne­cesariamente previa a la segunda fase, la de los Talleres. En ésta se proporciona al joven una formación específica según el taller por el que haya optado -mecánica, peluquería, carpintería, electricidad-, además de una formación humana y cul­tural. Son objetivos de este programa:

  • Drogodependencia y delincuencia.Prevenir la drogodepencia y la delincuencia, desarro­llando condiciones y estilos de vida que eliminen factores de riesgo y marginali­dad.
  • Conocimiento personal.Conocer las caracte­rísticas personales y la problemática de ca­da destinatario.
  • Formación laboral.Dar una formación ocu­pacional/socio-laboral en los talleres.
  • Ocio. Iniciar y fomentar la vivencia del ocio recreativo.
  • Conocimientos escolares.Dar a conocer los conceptos principales de la EGB.
  • Convivencia y comunicación.Desarrollar ac­titudes y habilidades que posibiliten la convivencia y la comunicación.
  • Personayfamilia. Prevenir y tratar la deses­tructuración personal y/o familiar.

 

Garantía Social

 

Es un programa destinado a jóvenes entre 16 y 21 años, subvencionado por el Ministerio de Educación y Cultura. Las alumnas matriculadas en este programa obtienen, al concluir el curso, el título de Auxiliar de Peluquería. Se incluye for­mación básica, formación profesional es­pecífica, formación y orientación laboral y actividades complementarias.

 

 Campamento urbano

 

El campamento pretende ser una con­tinuación de la labor preventiva realiza­da durante todo el año. El objetivo gene­ral de este programa es el de la interven­ción social y educativa, evitando que los menores queden desatendidos durante los períodos de vacaciones. Las activida­des realizadas se articulan en torno a dos bloques: educación para la salud -aspectos de higiene, salud, alimentación- y educa­ción para la paz -potenciación de actitu­des y valores de tolerancia, cooperación, paz, comunicación-.

Método y organización

 

LA metodología didáctica en el bajo diario que se desarrolla en CiuDAD JOVEN tiene las siguientes características:

tra­

  • Activa y participativa. Eljoven es el prota­gonista activo de su propio proceso de aprendizaje.
  • Individualizada y gradual.Partiendo de una evaluación inicial de la situación del jo­ven, se elabora la estrategia a seguir y se fijan las metas.
  • Trabajo en equipo.Las ideas, vivencias per­sonales se comparten con el resto, favore­ciéndose el proceso de socialización.
  • Autonomía.Se fomenta la formación de cri­terios personales en el joven.
  • Autoestima y valoración.Son fundamentales para que la persona tome confianza en sí misma y valore tantosu trabajo como el de los demás.
  • Papel del educador.Se concibe al educador como el facilitador del aprendizaje y no só­lo como mero transmisor de conocimientos.

CIUDAD JOVEN cuenta con los departa­mentos necesarios para desarrollar su la­bor: Asamblea General de Socios, Junta Directiva, Equipo de Economía y Ges­tión y Equipo de Coordinación de los programas de Prevención Temprana, Centro de Día y Garantía Social. Ade­más dispone de unos Estatutos y Regla­mento Interno propios. Por otro lado, ac­túa en coordinación con diversos orga­nismos oficiales e instituciones públicas y privadas.

En cuestión de economía, se financia con subvenciones públicas -60%- y con ayudas de entidades y personas particu­lares -40% restante-. El equipo de Ciu­DAD JOVEN está compuesto esencialmen­te por voluntarios. Actualmente hay unas noventa personas colaborando en este proyecto, de las cuales sólo ocho son contratadas. En concreto, el grupo de voluntarios está formado por miembros de unas diez Congregaciones religiosas y por jóvenes de diversos grupos, mu­chos de ellos parroquiales.

 

 Experiencia pastoral

 

CIUDAD JOVEN no es un ámbito de catequesis o de evangelización explícita. Y hay mí­nimas posibilidades de plantear una celebración cristiana. Nuestro objetivo no es hacer cristianos más o menos preparados doctrinalmente. Nuestra pastoral consiste en le­vantar, dignificar, reconstruir o recomponer seres humanos destrozados. Nuestra apor­tación es ayudar a descubrir verdades y, con ellas, la Verdad. Es ayudar a descubrir la vida. Es provocar encuentros y, en ellos, el Encuentro. Es llevar vida y hacer de la vida mensaje. Por eso ofrecemos a los niños/as y jóvenes cariño, ayuda, solidaridad, cerca­nía y valores evangélicos.

 

OTILIA OVIEDO

 Mi experiencia de voluntariado

 

Hoy tenemos la mañana de trabajo con una cierta paz y sosiego, lo que da cauce pa­ra repensar y reflexionar en todo lo que, a lo largo de mis años de trabajo en CIUDAD JO­VEN, he aprendido con los muchachos.

Me han enseñado a profundizar y confiar más en la persona humana. Cuántas veces, detrás de su exterior hosco, agresivo, replegado en sí mismo, descubro a un ser humano de­seoso de cariño, de ternura, de misericordia.

He aprendido el valor de una caricia. Una caricia a tiempo es capaz de desbloquear los sentimientos negativos y suscitar en los muchachos/ as ese lazo afectivo que les puede ayuda a confiar en sí mismos, ya que de tanto oír que «no valen», que «son los peores», etc., su autoestima está muy baja, y hay que levantarla.

He aprendido a comprender y valorar la capacidad de sufrimiento que soportan, a pesar de ser tan jóvenes. ¿De qué me puedo quejar cuando ellos, a tan temprana edad, han pasado por el abandono familiar, el rechazo, la soledad, la violencia, etc.? ¿Cómo extrañarme de sus reacciones, cuando lo que han recibido ha sido una negación de su yo, de su afir­mación como personas, de sus posibilidades de inserción social; cuando no han expe­rimentado el amor, el cariño, la entrega de una vida familiar sencilla?

He aprendido el trabajo oculto y callado. Un trabajo hecho gratuitamente, sin esperar los resultados mejores en un tiempo récord, sino confiando en que algo queda en los mu­chachos/as, en ese corazón y en esa vida, que tienen que volver a su barrio, a su vida, pero que nos gustaría que volvieran de otra manera, confiando que de esa persona, de ese barrio, puede salir algo bueno.

Y he aprendido a esperar. Esperar que lo que sembramos fructifique el día de mañana; que no se vuelva a repetir en sus vidas lo vivido por los mayores; que de sus manos, no acostumbradas al trabajo, saquen lo mejor de sí mismos. Pero, sobre todo, esperar que vivan felices, porque tuvieron unos ojos que les miraron con ternura, unas manos que les acariciaron y que en un momento difícil les supieron poner límites, un corazón que, a pesar de todas sus hazañas, les sigue amando, una boca que les dijo la palabra oportu­na, a su tiempo, lo mismo para corregir que para animar.M.I.B.

 Los que hemos tenido la suerte de aprender en CIUDAD JOVEN

¡Hola!, soy Carmen, una joven que tuvo la suerte de encontrarse con CIUDAD JovEN, cuando al terminar los años de colegio no quería hacer nada y mataba el tiempo en la calle. Unos amigos me hablaron de un sitio donde se podía aprender un oficio; me fui a conocerlo y el director me comentó todas las posibilidades que allí podía encontrar, los distintos talleres y el tipo de chavales que iban allí. Me gustó y me quedé.

Os cuento un poco lo que hice en CIUDAD JOVEN. Primero pasé un tiempo en lo que se llama Iniciación, donde aprendí a trabajar el cuero, la madera, etc., y recordé lo que ha­bía aprendido en la escuela. También hacíamos deporte, íbamos de acampada, conocí­amos la ciudad, etc. Algo muy importante en ese período fue el tiempo que dedicamos a conocernos a nosotros mismos y a los compañeros, a dialogar y a respetarnos. Los monitores nos ayudaban a superar los fracasos, a ver lo que éramos capaces de hacer, a querernos y a valorarnos. ¡Con lo machacaos que llegamos casi todos a CiuDAD JovEN, esto es lo mejor que pueden hacer!

Después escogí pasar al taller de Peluquería y, además de seguir con las actividades que antes he contado, aprendí el oficio de peluquera. Tuve la suerte de que me matri­cularan en el taller de Garantía Social, porque ya tenía 16 años; después de completar el programa me dieron el título.

Y… me sorprendió, sobre todo, ver las distintas culturas que allí había; la relación en­tre ellas era conflictiva, pero los monitores nos ayudaron poco a poco a superar las di­ferencias y los obstáculos; así, al final, llegamos a ser buenos amigos.

Por todo esto y más, quiero dar las gracias a todas las personas que han hecho posi­ble la bonita acción que está desarrollando esta asociación del barrio de Vallecas.

CARMEN SOLVAS