Club de lectura

Ciertamente es difícil encontrar, en los tiempos que corren, a jóvenes enamorados de los libros, de sus historias y sus “vidas contadas”. Y más difícil aún, encontrar jóvenes que hagan de ello un momento especial, un momento en el que compartir aficiones y despertar la creatividad.

Un puñado de chavales nos han dado un ejemplo perfectamente exportable, una idea que podemos proponer en nuestras aulas e incluso acompañar y poner en valor en las clases: el club de lectura.

Quizá inspirados en aquella idea romántica del Club de los poetas muertos, donde el profesor prometía a sus alumnos: “En mi clase aprenderán a pensar por ustedes mismos. Aprenderán a saborear la palabra y el lenguaje. Porque, a pesar de lo que les digan, la palabra y las ideas pueden cambiar el mundo.” Y seguro acompañados por familias preocupadas por enriquecerles y alimentarles no sólo su cuerpo, también su inteligencia y su espíritu.

La actividad consiste en formar un grupo de aficionados a la lectura. Uno de los miembros del club propone un libro que leer, al cabo de un mes o dos (“según los exámenes”, como ellos dicen), quedan en la casa del componente del club al que le corresponda en esa ocasión. El dueño de la casa propone una actividad que fomente el comentario del libro leído, comentario que se realiza mientras se comparte una buena merienda. Juegos de pistas, roscos tipo “pasapalabra”,… cualquier dinámica es buena para descubrir mejor el libro.

Después, diálogo sobre la historia, compartir sensaciones, discutir sobre el tema, revivir emociones. Todo lo que un libro suscita, en buena compañía.

La lectura, los libros, abren en nuestros jóvenes un mar de expectativas. Sus pequeños horizontes se amplían. Sus sueños se agrandan. Sus limitaciones y complejos se superan.

Poder ilusionar a nuestros alumnos en las aulas con alternativas a la lectura obligatoria, normalmente poco motivadora y difícilmente seductora es un reto de cualquier educador.

Los libros, además de un instrumento para las asignaturas, un compendio de contenidos y temas, son una ventana al conocimiento de otras culturas, el descubrimiento de otras épocas, pero es ante todo, una lumbrera a emociones y experiencias que no podríamos vivir de otro modo.

Esta experiencia que está llevando a cabo este grupo de jóvenes. Y que ahora compartimos en este blog, ojalá inspire a algún profesor, a algún padre o a algún joven que se atreva a desafiar la “era digital” y cambiarla por ese olor especial a papel de un libro y por la compañía de amigos con los que pasar un rato agradable.

Mª PAZ PLASENCIA GARCÍA, Dirección Salesianos San Antonio Abad