¿CÓMO ESCUCHAR UN CÁNTICO DE SIÓN EN TIERRA EXTRAÑA

UN POSIBLE RECURSO PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

Policarpo Díaz Díaz

Sacerdote de la Diócesis de Salamanca en la Sierra de Francia

 

“La música crea una burbuja de quietud dentro de la actividad diaria, en ocasiones frenética, permite compensar frustraciones cotidianas o llenar deseos y sueños truncados, al mismo tiempo que aporta la energía necesaria para seguir soñando o para comenzar a hacerlo cuando hace mucho que el mundo circundante se amarra a una realidad demasiado áspera para llenar completamente la existencia. La música abre, así mismo, una brecha de poesía en los túneles invisibles que llevan, como dice el refrán francés, de la cama al metro, del metro al trabajo, del trabajo a la cama” (Juan Mª González-Anleo Sánchez).

 

  1. Unas imágenes elocuentes

Os invito, “yuotube” en mano, que echéis un vistazo a cualquier vídeo de cualquier concierto en directo de vocalistas o grupos de pop y de rock. El motivo de invitar a ver este tipo de imágenes es compartir con vosotros, a modo introductorio, algunas reflexiones previas sobre todo este fenómeno al que podemos llamar la música de carácter juvenily su impacto en la vida de los jóvenes. No es posible, a mi modo de entender, ver estas imágenes y no detenerse un momento a preguntarnos sobre su sentido, sobre su significado, sobre la potente influencia de la música en el mundo de los jóvenes, aunque estas preguntas no salgan primeramente de un evangelizador de jóvenes, sino, de un simple observador de la realidad. Cada gesto, cada palabra, cada icono o signo, cada silencio, cada mirada de esta puesta en escena, cada prenda de vestir… calculados o improvisados, están generando unos sentimientos, un efluvio de emociones, un torrente de pasiones que se funden en una especie de “éxtasis colectivo”.

Es lo que tiene la música, sobre todo la música pop y rock (y todas sus variantes más o menos cercanas), de los solistas o grupos más de moda entre el mundo de los jóvenes.

La música tiene una capacidad increíble para mover y conmover, para movilizar voluntades y conciencias, para generar sentimientos de unidad y expresar sueños, deseos y esperanzas.

La música es consumida de manera indiscriminada por adolescentes, jóvenes, y carrozas, que de muchas formas y maneras, desde la radio hasta el móvil, desde el directo de un concierto, hasta el mp3 o el ipad o el ordenador con las famosas redes sociales[1], viven conectados a los ritmos, melodías, letras, gritos, de los ídolos juveniles, que son verdaderos modelos de referencia, alimentada su imagen por revistas[2], programas de radio y TV, por páginas web, videoclips, series de televisión[3], etc… Ver estas imágenes, a modo introductorio, nos alerta de la importancia que puede tener para el muchacho y la muchacha de nuestro tiempo, ese mismo que es objeto de deseo de nuestra acción pastoral. ¿Cómo no escuchar con verdadero interés, estos cantares –que de una o de otra forma nos dan noticia de “Sión”- de la tierra extraña?

 

Intención pastoral

Este breve escrito quiere ser una propuesta y una invitación a los sacerdotes y demás evangelizadores del siglo XXI a leer y estudiar las letras de las canciones y las puestas en escena (audio o video) de autores como Macaco, Manu Chao, Manolo García, Miguel Bosé, Luis Pastor, Rosana, Amaia Montero, La Oreja de Van Gogh, El Sueño de Morfeo, Efecto Mariposa, Dani Martín, El Canto de El Loco, El Pescao, Fito y Fitipaldis, Estopa, Chambao, Bebe, Amaral, Lichis, Sabina, Serrat, Maldita Nerea, Pablo Alborán, El Barrio, Víctor Manuel y Ana Belén, Miguel Ríos… y un sinfín de artistas solos o en grupo, con la certeza de que transmiten multitud de mensajes, cosmovisiones, posicionamientos morales, algunos de ellos espirituales, incluso cercanos al mensaje del Evangelio (como las letras de los discos y del último libro que acabada de publicar Macaco, titulado “amor a lo diminuto”[4]), que además, esa transmisión se establece por canales a los que podemos considerar “nuevas liturgias” en “nuevos templos”, “nuevos rituales” en nuevos escenarios: en los conciertos, en las redes sociales, en los móviles… Es importante hacerlo, porque influyen y mucho sobre sus seguidores, transmitiendo en cada canción, en cada baile, en las letras más o menos pegadizas, valores y contravalores, mensajes positivos y negativos… que nos gusten más o menos, afectan. Este trabajo quiere alentar a entrar en esta parcela de la cultura con la observación fina de un fenomenólogo de la religión, la curiosidad de un sociólogo, la pasión de un teólogo, la garra de un apóstol y la ternura de un pastor. La Iglesia, con todo este planteamiento de la Nueva Evangelización, -me parece a mí- nos lo pide y exige.

Bucear un poco en este mundo, en estas letras, en estas puestas en escena, en estos recursos estéticos…, nos ayudará un poco más a conectar con ellos, a adentrarnos en su lenguaje vital, y a encontrar cauces y canales para que el Evangelio y la persona de Jesús puedan llenar su corazón de una alegría más honda, de una belleza más irresistible, de una pasión más humana, de una espiritualidad más trascendente que les ayude a vivir con más esperanza, con más justicia, con más amor. Pero para eso, primero tenemos que hacer silencio, ver y escuchar.

 

  1. Un pequeño homenaje

Ahora vamos un poco al otro extremo. Alejados de fans, de ruidos bulliciosos, de números uno en las listas de las radio fórmulas principales (los 40 principales, Cadena Dial, Cadena Cien, Europa FM…) y del estrépito juvenil con watios “y a lo loco”. Pero sin embargo, seguimos en lo mismo: en el poderoso encanto de la música y su magistral capacidad para transmitir sentimientos y valores.

Cuando “El Cántico espiritual” de San Juan de la Cruz, una composición específicamente religiosa, considerada como obra maestra y cumbre de la poesía universal, se convierte a su vez en obra clásica y de referencia de la historia de la música contemporánea española de la mano de un autor de prestigio y consolidado en el mercado por otras muchas obras como es Amancio Prada, -cuando esto ocurre- podemos decir que –por mucho auge del paganismo y de la frivolidad en las diversas manifestaciones culturales- la calidad se impone y la trascendencia entra en los hogares y en los corazones de muchas personas. Me parece un buen punto de partida para este rato que vamos a compartir, en el que queremos “rastrear” el rastro del Amado en medio de “los espesos sotos” de la cultura contemporánea. “Ni temeré las fieras”. Es una invitación a no tener miedo a asomarnos con valentía y espíritu apostólico en los bosques de la cultura contemporánea.

La Esposa

¿Adónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuerdes

allá por las majadas al otero:

si por ventura vierdes

aquel que yo más quiero,

decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores

iré por esos montes y riberas;

ni cogeré las flores,

ni temeré las fieras,

y pasaré los fuertes y fronteras.

Pregunta a las criaturas

¡Oh bosques y espesuras,

plantadas por la mano del Amado!

¡Oh prado de verduras,

de flores esmaltado!

Decid si por vosotros ha pasado.

Respuesta de las criaturas

Mil gracias derramando

pasó por estos sotos con presura,

e, yéndolos mirando,

con sola su figura

vestidos los dejó de hermosura.

 

Amancio Prada. Del Disco “Cántico Espiritual”. 1977

 

  1. Justificación del “rastreo” de “lo religioso” en la canción contemporánea

Este tipo de trabajos (entre los que habría que englobar también el rastreo del rostro de Dios en la literatura, en el cine, en la pintura, en la danza, en la escultura y hasta en las viñetas de humor de los periódicos…) constituyen una tarea apasionante y –aunque es verdad que ya iniciada por bastante gente inquieta y profunda (como Charles Moeller, autor de una clásica y preciosa obra de seis tomos titulada “Literatura del siglo XX y cristianismo”[5], Antonio Blanch[6] (Padre Jesuita, verdadero referente en el estudio de la presencia de lo religioso en la literatura contemporánea), Pedro Rodríguez Panizo[7], Herminio Otero y Jesús Villegas[8] y nuestro Peio Sánchez[9] (por poner sólo cuatro representantes de lo mismo pero en el ámbito del cine…)- sin embargo (y sobre todo en el ámbito de la canción) todavía con muchas sendas por ser exploradas, (aunque acaban de aparecer muy recientemente unos cuantos títulos muy sugerentes que más adelante citaré y presentaré). Personalmente estoy firmemente persuadido que por estas rutas existe todo un filón útil y necesario para poder comprender mejor el alma del ser humano que es y será destinatario de la Buena Noticia del Evangelio. Pero no sólo eso, sino que también es útil y necesario para descubrir cuáles son los acentos y los perfiles de Dios con los que opera esta nueva cultura agnóstica y de espaldas a Dios, y –en cierto sentido- los latidos o “rumores de ángeles” que sutilmente también nos van mostrando rastros del Evangelio, porque no nos olvidemos, Dios se sirve de todo y de todos para desvelar su rostro, también, por supuesto, de los ritmos, las melodías y las voces de la canción contemporánea. Quizá hubiera algo o mucho de verdad en esa viñeta con cierto “rictus” de ironía y dolor que nos ofrecía José Luis Cortés en “Un Señor como Dios manda”: “Y ahora tantos curas, tantos teólogos, tantas monjas y tanto feligrés… y las buenas noticias nos tienen que venir de los Beatles”.

Es preciso estar avisados desde el inicio que tan importante y tan del interés del creyente y del apóstol interesado en estos temas, es la recogida de los datos aparecidos en los textos: afirmaciones, negaciones, críticas, adhesiones…, y su análisis teológico y pastoral de lo religioso en general y lo cristiano en particular en las canciones contemporáneas, como los silencios y las ausencias. No sé qué llama más la atención, si la aparición deslumbrante de lo religioso en las canciones de grupos como Amistades Peligrosas, Luis Eduardo Aute, Maná, Juanes, Juan Luis Guerra o Joaquín Sabina(por poner algunos ejemplos potentes y variados), o el inmenso silencio del tema que nos encontramos en autores tan significativos como Manolo García (creador de una trascendencia sin Dios o de una espiritualidad sin lo divino[10]), Joan Manuel Serrat (con casi tan sólo la famosa y célebre Saeta y el planteamiento que se encierra tras el título del disco y de la canción “Bienaventurados” de 1987), El Canto del Loco, Fito y Fitipaldis o Amaral. Por tanto, a la hora de hacer un serio trabajo sobre este asunto habría que tener tanto en cuenta lo que se dice, como lo que no se dice. Tan interpelante para la fe es nombrar la realidad de Dios, como silenciarla. Tan importante es para un creyente percibir y profundizar en el tema de Dios, como lo que de Dios se dice hablando de la justicia, de la paz, de la libertad, de la igualdad, del respeto entre la humanidad o de denuncia de derechos humanos fundamentales.

De manera muy sintética, habrá que introducir y justificar este intento:

  1. a) Brevísima justificación teológica:

Dios es Misterio. Misterio que desborda las capacidades que los humanos tenemos de atrapar la realidad. Misterio siempre mayor, siempre desbordante. ¿Quién puede definir a Dios?, ¿Quién puede expresarlo, quién dibujarlo, cantarlo, bailarlo…? Pero este mismo Misterio inabarcable, se nos presenta como Misterio en diálogo de amistad, en comunicación, en comunión con los hombres. De tal forma que podemos “saber algo de Dios”. La Constitución del Vaticano II “Dei Verbum” nos ha dejado un hermoso testimonio de toda esta comunicación íntima de Dios con los hombres. La infinita historia de su amor y de su gracia antes que una historia de distancia y lejanía, ha querido ser una historia de cercanía y de intimidad con la raza humana. Dios no sólo se deja ver, sino que se da. En radical humanidad. Y todo ello, sin perder su grandeza y su Misterio. Dios se da. Y no sólo donde lo esperamos, donde lo creemos, donde nos ha sido revelado. Dios se da también en la calle, en la cultura, en el ateísmo, en el corazón de cualquier ser humano con inquietudes o sin ellas; con salud o con enfermedad, con dinero o arruinado. Dios se da en los artistas y en los árboles y montañas; se da en la cosmología y en la botánica; en la ciudad y en los pueblos; en los rascacielos y en las chabolas… Es lo que la teología ha llamado “las semillas del verbo”, es decir la presencia de Dios en todos los ámbitos de la existencia humana. Por tanto, desde aquí afirmamos que hay mucho de Dios en todas las manifestaciones humanas a las que hemos llamado “cultura”: en el arte, la belleza, la música… Hay mucho Dios de donde no nos lo esperamos. George Steiner (crítico y teórico de la literatura y de la cultura, y escritor francés, de origen judío), ha dicho: “el imperativo de interrogación que está en el núcleo del hombre nos convierte en vecinos cercanos de lo trascendente. La poesía, el arte y la música son los medios de esa vecindad”.

 

  1. b) Brevísima justificación pastoral

Todas estas afirmaciones que pertenecen al ámbito de la fenomenología de la religión y a la teología fundamental, se concretan y toman cuerpo y vida en la teología pastoral. Estamos rozando los temas y los contenidos de la teología de la misión, la teología que alienta la nueva evangelización, la teología de lo que comúnmente se ha venido llamando: “diálogo de la fe con la cultura”. Dios en la cultura contemporánea. Este es ni más ni menos el reto. Desde aquí, los esfuerzos para el diálogo desde la fe con la cultura y desde la cultura con la fe. El “rastreo” como actitud de respetar profundamente las creaciones de los que menos saben de Dios. Quiero dejar hablar al Concilio Vaticano II, para que nos ilumine y nos centre. En el número 4 de la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, sobre la Iglesia en el mundo, se nos invita vivamente a “escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio… Conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus expectativas, sus aspiraciones y su índole muchas veces dramática”. Pero el texto verdaderamente revelador está en el número 44, en donde el planteamiento admirablemente se invierte. Ya no es sólo la luz que el Evangelio da al mundo moderno, sino la luz o “ayuda que la Iglesia recibe del mundo moderno”. “… la Iglesia necesita de modo muy peculiar la ayuda de quienes por vivir en el mundo, sean o no sean creyentes, conocen a fondo las diversas instituciones y disciplinas y comprenden con claridad la razón íntima de todas ellas”. Y sigue diciendo: “Es propio de todo el Pueblo de Dios, pero principalmente de los pastores y de los teólogos, auscultar, discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la Palabra divina, a fin de que la Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma más adecuada…” Y termina confesando “La Iglesia reconoce agradecida que tanto en el conjunto de su comunidad como en cada uno de sus hijos, recibe ayuda variada de parte de los hombres de toda clase o condición. Porque todo el que promueve la comunidad humana en el orden de la familia, de la cultura, de la vida económico-social, de la vida política, así nacional como internacional, proporciona no pequeña ayuda, según el plan divino, también a la comunidad eclesial, ya que ésta depende asimismo de las realidades externas. Más aún, la Iglesia confiesa que le han sido de mucho provecho y le pueden ser todavía la oposición y aun la persecución de sus contrarios”.

 

Policarpo Díaz Díaz

 

[1] .- Cfr. LÓPEZ, Maite.: Música de bolsillo. En Revista Misión Joven nº 321 (2003) p.p. 61-67.

[2] .- Cfr. LÓPEZ, Maite.: Revistas musicales. En Revista Misión Joven nº 314 (2003) p.p. 75-80.

[3] .- Cfr. LLORENTE DEL RÍO, JESÚS, J.: Espacio música. En Revista Misión Joven nº 395 (2009) p.p.21-25.

[4] .- MACACO, Daniel.: Amor a lo diminuto. Plaza & Janés, Sabadell, 2012.

[5] .- Cfr. MOELLER, Charles.: Literatura del siglo XX y cristianismo. Volúmenes del I al VI. Gredos, Madrid, 1971(6). También hay que citar estas dos obras impresionantes. DEL OLMO LETE, Gregorio (director).: La Biblia en la literatura española.(Obra de cuatro tomos, los dos primeros dedicados a la Edad Media, el tercero al siglo de oro y el cuarto a la edad moderna) Trotta, Madrid, 2008. También la obra de SORIANO P-VILLAMIL, María Enriqueta, MAÍCAS GARCÍA-ASENJO, Pilar y DE ASÍS GARROTE, María Dolores.: Hombre y Dios. Tomo I: Cincuenta años de poesía española. Tomo II: Cien años de poesía hispanoamericana. Tomo II: Cien años de poesía europea. B.A.C, Madrid, 1995. También SARRIÁS, Cristóbal.: Dios y Jesucristo en la literatura actual. P.P.C. Madrid, 1994.

[6] .- Cfr. BLANCH, Antonio.: El hombre imaginario. Una antropología literaria. S.M, Madrid, 1.995. También La letra y el espíritu. Acercamiento cristiano a la literatura. P.P.C, Madrid, 2003 y Lo estético y lo religioso: cotejo de expereriencias y expresiones. Universidad Iberoamericana, México, 1.998.

[7] .- Cfr. RODRÍGUEZ PANIZO, Pedro.: Hacia una teología del cine. Sal Terrae, Santander, 2001.

[8] .- Son incontables las aportaciones de estos dos autores en este ámbito, en numerosas publicaciones en la Revista de Pastoral Juvenil de los Salesianos Misión Joven.

[9] .- SÁNCHEZ, Peio.: El cine como oportunidad comunicativa con los jóvenes. En Revista Misión Joven 378-379 (2008) p.p. 61-68. Y también El cine espiritual, oportunidad para el diálogo fe-cultura. Rn Revista Vida Nueva 2.746 (2.011)

[10] .- Basta escuchar con cierta atención cualquier disco suyo o hacer una lectura –aunque sea muy deprisa- de sus dos libros de poesías, fotografías, reflexiones titulados Vacaciones de mi mismo. Temas de Hoy, Madrid, 2004 y El fruto de la rama más alta. Apuntes de campo de un escéptico participativo. Temas de Hoy, Madrid, 2011.