¿Cómo se vive hoy el noviazgo?

  1. Santiago Galve
  2. Asesor Familiar y experto en Educación Sexual. Madrid.
  3.  
  4. SÍNTESIS DEL ARTÍCULO

El autor, experto en educación sexual y asesor familiar, escribe sobre el noviazgo tal como constata que  se está viviendo hoy en día. Recoge lo que ve. Ve con preocupación unas relaciones eróticas precoces y la instalación en una ausencia de valores. Hace unas propuestas educativas dirigidas a los padres y para los educadores.

 

Por noviazgo entiendo el período de la relación sexual en el que la pareja comienza un proyecto de vida en común. Tras el enamoramiento, basado en la diferenciación sexual, se comienza una relación. Esta relación puede realizarse de dos maneras diametralmente diferentes: Poniendo en común, paulatinamente, todos y cada uno de los valores de la persona; o centrándola únicamente en el valor del erotismo.

Basándome en mi experiencia de educador de adolescentes y jóvenes, de manera especial los últimos veinticinco años, que los he dedicado a impartir cursillos de educación sexual en colegios y parroquias, y de mi trabajo en el despacho de asesor familiar, expondré mi visión de la situación actual, analizaré las causas que considero han determinado tal situación, y propondré lo que creo sería bueno para alcanzar el objetivo por el que Dios creó al hombre y la mujer: Puesto que somos absolutamente diferentes, por eso, al unirnos en una sola persona, alcanzamos la felicidad más completa.

 

  1. El Noviazgo hoy en día

Se inicia la relación sexual porque, al ser diferentes hombre y mujer, se produce una atracción sexual. Las primeras atracciones sexuales nacen desde el momento en que concienciamos nuestra diferenciación, cosa que tiene lugar allá por la fase fálica —en denominación de Freud—. Ésta dará lugar al complejo de Edipo y, posteriormente, a una atracción generalizada —latente, pero atracción— entre chicos y chicas.

En la fase de adolescencia, esta atracción se va individualizando más, hasta que se da el fenómeno que denominamos enamoramiento. Por definición éste tendría lugar cuando la atracción sexual es exclusiva y excluyente: esta persona me atrae más que las demás de su mismo sexo y, por ello, las demás ya no me interesan de esa manera.

Podemos observar que se dan dos tipos opuestos de enamoramiento:

  • El que nace del conocimiento mutuo de la personalidad de ambos, tanto en el aspecto físico como en los valores humanos y, porque sé cómo eres, me atraes más que las otras personas.
  • El que se produce por el denominado método del flechazo: Todos tenemos clara la imagen de Cupido, el dios del amor, lanzando la flecha del enamoramiento. Pero nuestros clásicos eran hombres sabios, y a Cupido le pintan con los ojos vendados. ¿Por qué? La explicación psicológica podría ser esta: El período de la adolescencia es el más conflictivo, dado que es el paso de niño a adulto. Es una etapa en la que una de sus características esenciales es la ausencia de identidad. El adolescente deja de ser el niño dependiente de los padres, a pesar de que en esa dependencia encontraba, precisamente, la estabilidad que le hacía sentirse feliz. Pero, al dejar la infancia, se enfrenta al problema de la inserción en un mundo que desconoce, constituido por los adultos, en el que ha de responder de sus actos por sí mismo. En este mundo hay aspectos, como el de la libertad, que son muy apetecibles; pero éstos van aparejados con otros que resultan arduos y onerosos, como es la responsabilidad.

Se crea así una doble tensión: el rechazo que sufre el adolescente por parte del mundo de la infancia, en el que ha vivido y al que ya no quiere pertenecer, y el rechazo del mundo de los adultos, que no le aceptan porque todavía es pequeño. ¡Qué mal les sienta la palabra “pequeño”!

La soledad del adolescente es una de las características más importantes de esta etapa. Ni siquiera en la estructura consumista tiene un espacio el adolescente: se comercializa lo infantil, el mundo del niño, lo joven, lo masculino, lo femenino y la pareja. Pero al adolescente se le margina, no se le concede entidad propia. De aquí que el lugar preferido del adolescente sea el cuarto de baño, el lugar de la soledad en la casa. Es proverbial la pregunta de las madres, cuando los adolescentes se encierran allí: ¡Hijo!, ¿te pasa algo?

Los adolescentes, que no ven un espacio social idóneo para superar sus problemas, suelen recurrir a mecanismos de compensación que, al no ser actuaciones positivas, agravan más aún su situación. Es el sistema de apagar una hoguera echando más leña: se da una recesión de la llama en un primer momento, pero luego la hoguera crece en intensidad.

Los mecanismos de compensación más frecuentes son:

  • La rebeldía: Se produce en múltiples formas. Desde el modo de vestir y peinarse, hasta el pertinaz mantenimiento de posturas opuestas, en todo tipo de opiniones, a las de su familia. En este contexto han de interpretarse las extravagancias en casi todo, la falta de higiene, las posturas exageradas al sentarse. Es peculiar la manera de sentarse en los bancos públicos. Es la postura más incómoda: sobre el respaldo y con los pies en el asiento. Incluso, algunos suspensos pueden interpretarse en este sentido.
  • La masturbación: es la expresión solitaria de una potencialidad sexual que no se realiza en su auténtica dimensión de intercomunicación. El placer erótico que conlleva va encaminado a compensar el sufrimiento que el adolescente siente por sus fracasos escolares, sociales o familiares. La carga erógena que experimenta su cuerpo, exacerbada por los estímulos de los medios de comunicación, la pretende liberar el adolescente de esta manera.
  • La fantasía del príncipe azul y de la mujer ideal: Una manera de compensar la soledad, es esta ensoñación que suele durar varios años. Se comienza por el mero aspecto físico y luego se va pasando a los aspectos del carácter y el comportamiento. Este mecanismo de compensación no tendría mayores consecuencias si no fuera porque un buen día llega Cupido y ¡zas!, dispara su flecha del amor: el adolescente encuentra la mujer de sus sueños, o ella su príncipe azul. Ese es el día más feliz de su existencia y no habrá ni un solo segundo en que no piense en su ser amado al que, finalmente, después de dos o tres años de ansiada espera, encontró.

En un principio todo marcha sobre ruedas, pues Juanita o Manolito coinciden plenamente con la imagen que ellos habían moldeado con tanto esfuerzo. Y si hay alguna pequeña disonancia, se suple con una gran dosis de buena voluntad: Él la había imaginado rubia y Juanita es rubia de bote, pero a él su pelo le parece el más hermoso de todos los que ha conocido. El hombre de sus sueños era alto y muy fuerte y Manolito mide 1.65, pero es mucho más alto y fuerte que ella. Los suspensos que Juanita y Manolito han tenido son una auténtica injusticia: todos los profesores les tienen manía.

Pero —siempre hay un pero en los cuentos de hadas— un buen día la dosis de buena voluntad para disfrazar las diferencias entre el príncipe y Manolito o la mujer ideal y Juanita se agota y reconocen que sonpequeñajos, con pelo de panocha, y un poco cortitos o vagos. Y también ese día se puede calificar como el día más negro de su vida.

Lo peor del asunto es que se suele cumplir el proverbio: El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Los adolescentes que sufren el primer desengaño pensarán que se han equivocado de persona, que Juanita o Manolito no eran sus ideales y se dedicarán, por el mismo procedimiento, a buscarlos. Una segunda vez Cupido disparará su dardo, e incluso una tercera, hasta que, tal vez, sobrevenga una boda un tanto forzada o por el sindicato de las prisas que, por supuesto, tendrá todas las papeletas para el sorteo del fracaso matrimonial.

Esta descripción del enamoramiento no es nueva. En todos los momentos de la historia ha sido más o menos así en la cultura de nuestro entorno.

 

1.1. La diferencia de la época actual con la de las anteriores generaciones viene marcada por dos eventos importantes:

a. La edad media del casamiento, actualmente, se sitúa alrededor de los treinta años. Antes era sobre los veintiuno—veinticinco.

Cuando se habla de esta notable diferencia, se suelen aportar como razones las puramente económicas: la hipoteca, la carestía de la vida, la inseguridad laboral, etc. Yo añadiría otra razón muy simple:

Los hombres pensamos con la bragueta. (Más adelante explicaré esta popular sentencia, que ciertamente está basada en la diferenciación sexual). En generaciones anteriores, la mujer era necesariamente virgen hasta el matrimonio. Por tanto, la única forma en que los hombres —los que tenían responsabilidad— podían experimentar la máxima expresión de la relación erótica, era casándose. Todos sabemos que en aquella época la mayoría de los matrimonios, que tenían las mismas necesidades económicas que ahora e incluso más puesto que en casa  sólo entraba un sueldo, inicialmente vivían en habitaciones con derecho a cocina, o en casas de patrona, o en alquileres muy pobres.

Pero ahora, para gozar de esa máxima experiencia erótica, ya no hay que esperar a casarse. Qué pocas son las parejas que llegan vírgenes al matrimonio…

b. La influencia de la imagen, de manera especial a través del la TV, las Películas, la Publicidad e Internet. (Este tema ya lo he expuesto en anteriores artículos).

1.2. Esto tiene dos consecuencias importantes:

a. La relación erótica —no es correcto decir relación sexual, que debe comprender a toda la persona, tanto en su aspecto físico como en el psíquico— es demasiado precoz.

Al darse esta precocidad, los adolescentes no tienen conciencia de culpa por tal actividad ya que esta conciencia de culpa supone: saber que lo que haces es incorrecto, y libremente llevarlo a cabo. Es más, acaece todo lo contrario: se considera raros a los adolescentes que a los 17 años son vírgenes.

Otra cuestión sería el análisis del complejo de culpa: en el subconsciente, estas relaciones eróticas precoces son incorrectas y, también subconscientemente, provocan la culpabilidad. Y este complejo de culpa, creo que siempre se da.

Son significativos los dos mecanismos de defensa que se utilizan para acallar el complejo de culpa:

  • La obsesión de la mayoría de adolescentes —de manera especial en las chicas— de obligar a sus amigas a que hagan lo mismo. Es proverbial la pregunta: ¿Pero todavía no lo has hecho?
  • La necesidad de acallar la culpa utilizando el recurso reflejado en el viejo dicho el criminal siempre vuelve al lugar del crimen: repetir obsesivamente el hecho que produjo la culpabilidad, para demostrarse a sí mismo que aquello no era malo.

b. La relación en valores es prácticamente inexistente. La relación erótica tiene tal fuerza, que no deja casi lugar a otro tipo de relación entre las dos personas enamoradas.

Cuando doy los cursillos prematrimoniales, les razono a los novios la definición de sexualidad —la cualidad que hace que seamos hombres o mujeres—, les hago pensar sobre el hecho de que siempre que se pronuncia esta palabra se piensa automáticamente en el erotismo —yo les digo en gustirrinín—, les explico por qué, y les hago una reflexión sobre lo que podríamos llamar castración mental: el hecho de que les han extirpado de su cerebro todos los otros valores y disfrutes que tiene la sexualidad, tanto en el orden puramente físico como, y sobretodo, en el psíquico, reduciéndolos al puro acto físico de la cópula genital. Esta castración mental se ha cometida con ellos a través de la dictadura de la imagen. Y para que no olviden la teoría, les hago esta reflexión:

—Cuando os caséis vais a convivir, semanalmente, unas 60 horas. No contamos las que estáis durmiendo. Según estadísticas, la frecuencia en la que un matrimonio medio —ni los que mucho, ni los que poco— realiza el coito conyugal es de un vez a la semana. El tiempo que en este acto se invierte, también como media estadística, no llega a los 17 minutos, cuando debiera durar al menos media hora, según explicaremos al finalizar la charla. La pregunta es: Si han metido en vuestro cerebro la idea de que entre un hombre y una mujer lo único que se puede hacer es eso que dura sólo media hora, cuando os caséis ¿qué vais a hacer las 59 horas y media restantes?..

Son divertidas las respuestas que hacen mis alumnos adolescentes cuando les hago esta misma reflexión:

—Pues pensar en la media hora… Ver la TV… y cosas similares.

Los novios se ríen mucho… Continúo la  explicación:

—Esta pregunta tiene mucha más importancia de lo que os imagináis: Han introducido en vuestro subconsciente esta idea desde que erais niños. Además, durante los muchos años que lleváis de noviazgo, os veis casi exclusivamente para la juerga. Y cuando os caséis resulta que, además de la consabida media hora, tenéis que hacer la compra, la comida, limpiar la casa, planchar, y un largo etc. Y claro, vuestro subconsciente os dice: Pero qué tonto eres… ¿Para esto te has casado?.. Con lo bien que vivías de novio… Y ya, la guinda del pastel es la decisión tan libre que muchos toman: ¡Pues me “descaso”!.. No es de extrañar el tremendo dato estadístico, por otra parte poco conocido, de que casi la mitad de los divorcios que actualmente se realizan en España, tienen lugar en el primer año de matrimonio.

Este dato justificaría lo que os estoy explicando. Porque que fracasáramos en el matrimonio los viejos como yo, dado que nadie nos enseñó absolutamente nada de sexualidad antes del matrimonio, sería comprensible. Pero vosotros, que lo sabéis todo sobre la materia; es más, no sólo domináis la teoría, durante los muchísimos años de noviazgo, sino que también conocéis la práctica sexual, ¿cómo es posible este fracaso?.. A ver si es que la relación sexual no sólo consiste en esa media hora…

¿No os dais cuenta del tremendo daño que os han hecho quienes han metido en vuestro subconsciente esa idea? Es inimaginable la cantidad de placeres que se pueden realizar en una pareja. Hasta hacer juntos una paella puede ser un placer si así lo decide vuestro cerebro. Porque el placer está en el cerebro, no en los genitales. Y aunque haya placeres que sólo los disfrute uno de los dos, ejemplo el fútbol, el placer sexual consistiría en la comunicación y en la participación de ese hecho: “Me encanta que disfrutes con las victorias de tu equipo”. “Me apasiona lo bien que te lo pasas leyendo”…

 

  1. Propuestas para los Padres y para los Educadores

1. Proveer a los hijos de una auténtica educación sexual:

Cierta mente esto es lo más importante. En la familia, qué duda cabe, no hay mejor educación que el ejemplo: Los padres deberán ser una auténtica pareja sexual. Y, sin duda, el peor enemigo del amor sexual —la actitud de amor consiste en que hago lo que considero que tú deseas y no lo que a mi me gusta— continúa siendo, en la sociedad de hoy, el egoísmo.

En el colegio debe cuidarse una buena información.

2. La erradicación del machismo:

Otra realidad que se debe trabajar, puesto que sigue muy presente hoy en día.

El peor aspecto del machismo no es que los hombres esclavicen a las mujeres, sino que las mujeres dependan de los hombres; que necesiten primordialmente tener un hombre. Cuando doy los cursos de educación sexual a los adolescentes y jóvenes, tengo por costumbre ofrecer a las chicas una charla, fuera de horario escolar. Acuden todas. En ella les explico tres temas: las ventajas de ser virgen hasta que estén absolutamente seguras de que se van a casar con el que será su novio; un estudio de los dolores menstruales; y que su punto débil en la relación sexual es el miedo a la soledad, la necesidad subconsciente de tener la protección de un hombre.

Les digo: ¿Es normal que las prostitutas, que fijaos cómo se ganan la vida, necesiten tener un chulo? ¿Entendéis que la mayoría de las mujeres maltratadas no denuncien a su marido?, ¿qué la mayoría diga aquello de: no, si va a cambiar; si me quiere mucho, lo que ocurre es que cuando bebe se le va la mano; me ha dicho que no lo va a hacer más, que me adora; etc.?

Todo esto denuncia que la mujer necesita tener un hombre. Y ¿por qué?

El machismo tiene su origen psicológico en lo que Freud denomina fase fálica. En este momento de la evolución sexual se desarrolla ostensiblemente el aparato genital del niño. Como consecuencia de ello, al sentir picores, el niño se rasca y siente placer. Se muestra ufano de su pene y lo hace ostensible de manera obsesiva. La niña, ante el continuo exhibicionismo de los niños, observa su cuerpo y percibe la carencia de aquello tan importante para ellos. Esto la induce a un sentimiento de inferioridad. En el niño, al contrario, se provoca el sentimiento de superioridad que justifica el machismo.

En el momento paralelo a la fase fálica del niño, a la niña le puede sobrevenir un complejo de castración, pues al mirarse para comprobar si ella tiene aquello de lo que se chulea el niño, observa que no sólo no lo tiene, sino que en su lugar tiene una rajita: es lógico que esa niña pueda pensar que ella no tiene pito porque ha sido mala y se lo han cortado. Ya que esta convicción no es consciente para la niña —dado que este fenómeno tiene lugar a los pocos años— recibe el nombre de complejo.

Estaba explicando esto mismo en un Colegio de Madrid, cuando una alumna me dijo:

—¡Anda! Ahora me doy cuenta de una cosa.

—¿Se puede contar?

—Sí. Resulta que cuando yo tenía esa edad de la que estás hablando, en lugar de estar todo el día con la muñeca preferida en brazos, lo que siempre llevaba era una cajita. Mi madre un día me preguntó: ¿Se puede saber por qué andas todo el día con esa caja? Y yo le contesté: es mi colita.

Y, ¿sabes qué llevaba en la cajita?.. ¡Una zanahoria!

Evidentemente esta niña sí tenía complejo de castración, pero no lo concienció hasta tanto no escuchó la explicación, pues una cosa es tener un complejo, y otra bien diferente saber que se tiene.

Y este complejo de castración se agrava cuando en casa se percibe una situación machista: si la niña ve que el padre ocupa el trono de la casa, que no da ni golpe, aunque trabaje mucho fuera —esto a los niños no les sirve pues sólo entienden lo que ven—, mientras que la madre, además de trabajar fuera las mismas horas, en casa es la auténtica esclava del padre.

En otra ocasión, al concluir el cursillo en un colegio, una muchacha del último curso, que por cierto había llamado mi atención por su buena actitud y perspicacia a la hora de entender algunas cosas que sus compañeros tardaban en comprender, me solicitó cita en el despacho. Allí me pidió mi opinión sobre algo importante:

Que me ha dicho mi novio, que por qué no dejo de ir a la Universidad y cojo un trabajo muy bueno que ha salido en unos grandes almacenes, cerca de casa, y así tenemos dinero para gastarnos el “finde”. Y yo no sé qué hacer…

En este punto la actitud de las chicas del cursillo es de lo más alborotado. No dan crédito a lo que les cuento. Yo las interpelo:

—Y vosotras ¿no conocéis a muchas chicas, compañeras vuestras, que le aguantan casi todo a ese que llaman su novio y del que son sus auténticas esclavas? Incluso conocéis, ya a vuestra edad, auténticos malos tratos, por supuesto psíquicos, y hasta algunos físicos, de los novios.

Esta necesidad de tener un hombre conlleva una consecuencia nefanda: muchas mujeres aguantan todo de su novio, como denotan los ejemplos anteriores, con tal de que no las deje.

Pero hay algo importante que suele acaecer como consecuencia de este aguante, como explico a los novios en el Cursillo, hablando de las diferencias entre hombre y mujer:

—Las mujeres no son vengativas… ¡Pero tienen una memoria!..

Y continúo:

—Mirad he constatado, en los últimos años de despacho, una situación que ha sido la auténtica causa de la separación de muchas parejas: Durante los años de noviazgo y algunos de casadas, han ido aguantándole casi todo a su pareja, con tal de que él no las dejara. Pero al tener a su hijo, dado caso que para la mujer la maternidad es, sin duda, el principal valor, ahora ya no necesitan a su marido y, dada su buena memoria, le pasan factura de todo lo que le han aguantado en los años anteriores. Incluso, suele aparecer el fenómeno conocido como furor uteri (odio del útero, es decir no permitir que el marido les toque ni un pelo) y, claro, los hombres, que somos mucho menos perspicaces que las mujeres, se quedan descolocados. No entienden nada. La convivencia se hace ahora insoportable, y se busca la solución en el divorcio.

3. Es un tremendo error que los jóvenes salgan solos para, según ellos creen, conocerse mejor:

Es otro aspecto que destaco en mis cursos de sexualidad. Les suelo decir:

—Mirad, la mejor manera de no conocer a un chico, a una chica, es estar solos. Cuando alguien está conversando, o realizando una actividad con una sola persona, es muy fácil controlar las palabras y las acciones. Se busca dar al otro la imagen que tú sabes que él quiere de ti. Esto es muy difícil cuando se está realizando una actividad en grupo. Ya lo dice el viejo refrán castellano: En la mesa y en el juego se conoce al caballero. Añado:

—Mirad, chicas, si queréis saber cómo son estos muchachos, sólo tenéis que darles una pelota y observarles cundo están jugando: rápidamente veréis quién es el egoísta, quién el violento, quién el pacificador, quien el que se preocupa porque todos jueguen, quién el líder positivo, quién el líder negativo, quién el tímido, quién el acomplejado, y así, una larga lista.

Otra fórmula es organizar una merienda en un parque público. Cada uno ha de llevar algo para compartir. Observaréis que al egoísta se le ha olvidado llevar nada, pero es el que nada más llegar se pondrá a jugar y, cuando los que son altruistas ya hayan preparado la mesa, será el primero en sentarse y, sin esperar siquiera a que estén todos, cogerá para él lo que más le guste. El que ama, por el contrario, llevará una tortilla de patata y la ofrecerá con toda la ilusión, diciendo que no la ha hecho su madre, sino él. El altruista esperará a que todos estén sentados y será el último en coger su ración, preocupado de que todos estén servidos. Y, al finalizar la merienda, ya sabéis quienes van a recoger la mesa y dejar aquello limpio…

Finalmente, la manera inapelable para conocer a los compañeros es hacer una acampada de varios días: allí no está mamá para hacer las cosas, y hay que convivir.

4. Abrir los ojos sobre la Dictadura de la imagen:

Las convicciones que actualmente tienen la mayoría de los jóvenes sobre la Sexualidad, es la que está dando como fruto el alarmante ascenso del fracaso matrimonial, y esta convicción les ha sido impuesta a las nuevas generaciones por la fuerza subliminal que tienen las imágenes en TV, en el Cine, en la Publicidad y, ahora, en Internet.

Desde la publicación de mi último libro 30 Consejos prácticos para educar hoy en la CCS, me he dedicado a pronunciar conferencias sobre el mismo, tanto al Claustro de profesores, como a los padres. Y, para aprovechar el viaje, les doy a los alumnos mayores una charla que he titulado La Dictadura de la Imagen, de la que hice un resumen en mi último artículo en MJ de Septiembre del 2009. He de decir que me siento profundamente satisfecho con esta actividad, de manera especial porque, dado que estoy jubilado, lo realizo gratuitamente.

Algunos lectores ya me pidieron las imágenes de esta conferencia y, con mucho gusto, se las envié.

5. Rescatar los grupos juveniles:

En épocas anteriores eran muy numerosos en todos los colegios estos grupos. Comenzaban por actividades lúdicas, pero a medida que se consolidaban, realizaban acciones formativas, e incluso de cooperación altruista. Considero que ésta es una de las mejores plataformas para favorecer la semilla de unos futuros matrimonios felices. Yo algo trabajé en esto en mis años jóvenes, y, hace unos meses, tuve la inmensa alegría de escuchar el comentario de una de aquellas parejas formadas al calor de los grupos juveniles. Se habían reunido, como hacen de vez en cuando, muchos de ellos en plan festivo, y esta pareja me lo contó, añadiendo la siguiente frase:

De todos los muchos matrimonios de entonces, sólo uno se ha roto.

En conclusión: El conocimiento del otro es esencial para que la pareja sea complementaria. Esto es muy fácil realizarlo en los grupos juveniles, y casi imposible estando siempre a solas.

 

  1. Propuestas para las Parroquias

Expongo el esquema que sigo en mis charlas de los Cursillos Prematrimoniales:

Presentación

Todo lo que voy a exponer puede ser discutible. Es mi opinión.

Las opiniones valen por las razones que las sustentan. Mi palabra favorita es… ¿por qué?

Las aseveraciones que haré, dado caso que son siempre sobre las personas, son afirmaciones “estadísticas”.

Os haré una propuesta “ideal”, una meta a la que hay que tender.

Preguntas

Han de responderlas por escrito, individualmente, con sinceridad y sin consultar con la pareja.

1ª. Define sexualidad.

2ª. ¿Cuáles crees tú que son, actualmente, los tres problemas sexuales más importantes?

3ª. Describe la “última” discusión seria que has tenido en tu pareja.

4ª. Cuál crees que es la actitud más importante para alcanzar un matrimonio feliz?

5ª. Cuando te cases, ¿cuál va a ser tu actitud ante las tareas domésticas?

Qué es la Sexualidad

Es la cualidad que diferencia al hombre de la mujer.

Los Problemas  Sexuales  más importantes

1. La Ignorancia sexual: Mujeres y Hombres somos absolutamente diferentes, pero no conocemos esas diferencias. Les pongo algunas diferencias curiosas, como:

¿Verdad que a los chicos no os entra en la cabeza por qué las mujeres van al baño de dos en dos?

De la misma manera, las chicas tampoco entendéis por qué los chicos piensan con la bragueta.

La forma de mirar cuando pisamos un chicle: los chicos por delante, las chicas por la espalda.

Cómo escurrimos una bayeta: Las chicas con las dos manos, los chicos con una sola.

Forma de llevar una carpeta: Las chicas delante del pecho con ambas manos, los chicos con una mano en el costado.

Cómo nos quitamos el jersey: Las chicas comienzan por los brazos y luego lo suben por la cabeza, los chicos lo arrastramos con las dos manos por detrás de la nuca.

Forma de mirar un mapa: Los chicos mantenemos quieto el mapa, las chicas lo van moviendo según la dirección de la calle.

Cuando vamos al volante y caen las primeras gotas: la mujer  enseguida acciona el limpia, el hombre no lo hace hasta que el cristal está bien empapurciado.

Cómo abrimos la puerta de la calle: El hombre, antes de llegar, echa mano al bolsillo, saca el manojo de llaves, selecciona la adecuada y hasta la coloca en la posición en que está la cerradura; la mujer no inicia el proceso de búsqueda y captura de la llave en el bolso hasta que no llega a la puerta.

2. La Intolerancia sexual: No admitimos las diferencias. Ejemplos: ¡Así no se abre una puerta! ¡Así no se limpia la olla! ¡Así no se conduce! ¡Así no…

3. El Egoísmo: Que es la actitud opuesta al amor.

Caracteres sexuales Diferenciales

Actividad: Regla general: Hombres y mujeres podemos hacer las mismas cosas, pero es seguro que las haremos de manera diferente. Esta suele ser la causa de casi todas las discusiones y peleas, y no el erotismo, como nos hacen creer con las imágenes.

En materia de trabajo, tanto el de fuera de casa como el de las tareas domésticas y la atención a los hijos, ha de darse una absoluta paridad. No tiene sentido que la mujer trabaje en casa, cuide de los hijos —como la mujer de antes— y, además, realice fuera de casa el mismo trabajo que su marido, mientras que el hombre, únicamente sigue haciendo lo mismo de siempre.

Sensibilidad: La mujer es mucho más sensible que el hombre. Por ello necesita sentirse querida. La mejor forma para hacerla feliz es tener detalles con ella. Y detalle no significa joyería, abrigo de piel o similares, como creemos muchos hombres; detalle son las pequeñas cosas de cada día en las que se muestra un interés por ella.

La única excepción está en la sensibilidad erótica: El hombre tiene muchísima más que la mujer, porque la mujer tiene esta sensibilidad extendida por todo su cuerpo, mientras que el hombre la tiene concentrada únicamente en la zona genital. Por ello, con un poco de estimulación, obtiene la sensación erótica. De aquí que el hombre piense con la bragueta.

Además, los hombres utilizamos para percibir el erotismo dos sentidos: la vista y el tacto. A las mujeres, la vista apenas les impresiona; el tacto, si el hombre sabe acariciar, claro que les gusta; pero lo que más erotiza a la mujer, es el cariño.

Cuando pregunto a las novias si esto es cierto, responden afirmativamente y con una sonrisa que lo dice todo; y cuando les pregunto si creen que los novios entienden lo que estamos diciendo, la respuesta es negativa y la mueca de su rostro también lo dice todo.

 

Para ara Finalizar

Revisan las respuestas a las preguntas iniciales en pareja. Así constatan que ciertamente somos diferentes.

Les doy una última recomendación: Si de verdad os ha interesado esta charla, cuando lleguéis a casa intentad hacer, por escrito, un resumen de todo lo que he explicado.

 

Conclusión

Sería bueno que nuestros jóvenes recuperaran el auténtico sentido del noviazgo. Que comenzaran esta relación bastante más tarde. Que la relación fuera ecuánime con todos los valores diferenciales de la persona. Que fueran descubriendo, poco a poco, esas diferencias sexuales, que las amaran y que mostraran tolerancia con lo que no comprenden. Que superaran el machismo. Que entendieran que lo único que consigue la auténtica felicidad sexual es el amor, el amor entendido como dar sin esperar nada a cambio. Y que lo que destruye la relación sexual es el egoísmo.

Pido disculpas, si algún lector de MJ percibe que hay algunas ideas, e incluso ejemplos, que repito en mis artículos. Ciertamente, o no sé decir otras cosas, o tal vez lo que repito es tan importante, para mi experiencia de viejo educador, que no puedo omitirlo.

                                                                                   Santiago Galve

                                                                            santiagogalve@telefonica.net

 

 

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