Correspondencia con Dios

Jesús García Herrero – Natalia de la Parte

PREGUNTAS Y RESPUESTAS: CAMINO DE BUSQUEDA

Estos materiales transcriben tres cartas: la primera dirigida a Dios, la segunda contiene su respuesta; la última esta escribiéndose todavía y recoge los párrafos hasta ahora escritos por la corriente «Somos Iglesia». Todas ellas quieren ayudamos a responsabilizarnos de aquellas letras y palabrasque nos corresponden corno miembros responsables de la comunidad ecle­sial; a tal fin van dirigidas las pautas reflexión que se sugieren al final

CARTA A DIOS

Soy un pobre pecador, agnóstico y probablemente ateo, que niega tu existencia y también la de tu hijo Jesús. Sin embargo, tengo algunas contradicciones que, si realmente existieras y yo es­tuviera equivocado, me gustaría aclarases.

Echo una mirada a mi entorno, y a aquellos que te veneran, que hablan de ti como algo suyo. No les veo nunca hacer una buena obra; casi siempre actúan con maldad y egoísmo, pensando más en sí mismos y en los bienes materiales, que en favorecer a los demás.

Si elevo la vista un poco más lejos y la dirijo a tus representantes en la tierra, resulta que sólo veo algún sacerdote de barrio en una pequeña iglesia, y éstos sí parecen predicar con el ejemplo, su mirada se parece más a la de las Sagradas Escrituras. Pero cuando mi curiosidad va más lejos y me fijo en los obispos, entonces es cuando mi yo se desvanece; es ahí cuando comienzan mis du­das, porque «estos señores» discípulos tuyos no pisan nunca la tierra. Ellos viven en otro mundo, llenos de opulencia y bienestar y, a veces, niegan las miserias de la tierra, corno si sólo hubiera ese mundo en el que ellos viven sin preocuparse de los pobres.

Quien mas preocupado me tiene es el Papa, y no por su salud, que es de hierro, sino por su falta de oídos para atender los gritos que le Ilegan desde Zaire, desde Ruanda, desde Etiopia… Di­go yo, si su Santidad es tu mayor representante en la tierra, se supone que conoce bien tus plan­teamientos; entonces por qué los niega sistematicamente diciendo unas cosas y haciendo otras muy distintas. Nunca ha tomado conciencia de los problemas del mundo y si lo ha hecho ha sido de «manera testimonial», sin implicarse lo mas mínimo.

Creo yo que, si tú estuvieras en la tierra, no permitirías los abusos de las clases dominantes y, a lo mejor, hasta venderías el patrimonio inmenso que tiene la Iglesia (tus representantes) para dedicarlo a resolver los problemas de este mundo. Creo yo, por ejemplo, que tú no hubieras echado de la cate­dral de la Almudena a los que se encerraron allí, pidiendo que los gobiernos dediquen el 0’7% de lo que malgastan para atender a los mas necesitados. Lo que mas me cuesta creer es, de estar tú en la tierra, si hubieras negado la comunión a un ciudadano de los que se encerraron con tal motivo.

Yo que he comenzado esta carta negando tu existencia, al final, lo que creo es que no has elegido bien a tus representantes aquí en la tierra; y eso me tiene confundido. Si, cuando recibas esta carta, crees que vale la pena hablar conmigo, iescríbeme! para que yo sepa que existes y, so­bre todo, corrige los desmanes de tus representantes.

Espero no haber sido irrespetuoso contigo y con lo que tú representas, entre otras coas, porque creo que los dos queremos lo mismo.

Paz, Amor y Felicidad,

Emilio

CARTA A DIOS

Amigo Emilio, agnóstico un tanto quemado:

Gracias, en primer lugar, por tu amistosa carta y por tú interés por lo que ocurre en este mundo nuestro.

Te escandalizan mis creyentes y representantes oficiales… Pienso que no son ni mejores, ni peores que los demás: los hay con momentos heroicos hasta dar su vida generosamente por los demàs y, en otras ocasiones, Ilegan a ser corno aquel Judas del grupo de mis primeros amigos. ¿Y el papa? Comete también sus errores, pero podría hablarte de su coherencia, de su capacidad de gastar la vi­da en lo que él entiende que es su misión; quizà tu imagen esta demasiado configurada por ciertos medios de comunicación que se quedan con determinados aspectos de este papa sin ver otras.

En todo caso, mi imagen no viene dada por curas, obispos, papa… sino por cada ser humano, hecho a mi semejanza: en cada uno de ellos, por muy deteriorado que parezca, se esconde una chispa divina que le da un valor inestimable.

Te quejas de por qué no soluciono los males e injusticias de este mundo. Y no puedo inter­venir desde el poder, la fuerza, etc.; caería en la violencía imperante que amenaza con destruirlo to­do. No me queda otro camino que el de la misericordia y la paciencia, acompaÑando a los hom­bres en su camino por la historia, sin aterrarlos ni angustiarlos, sino tranquilizàndolos con la bon­dad. No hay otro camino. ¿Qué harías tú, si un día tus hijos se enzarzasen en un enfrentamiento violento?

A mí, como solución definitiva, se me ocurrió una Navidad bajar a formar parte de vuestro mun­do, hacerme carne con la historia humana. Hice cuanto pude por ayudar y…, ya sabes, acabé en la cruz. Pero estoy convencido de que no hay otra alternativa mejor.

Por eso, si quieres encontrarte conmigo, no me busques entre los que tienen poder, deciden (pala­cio de Herodes); sino en un pesebre, entre los frágiles: allí me encontraron los pastores, los Magos…

Esta historia se repite cada Navidad, cada Pascua. Tú estás en ese intento de echar una ma­no, acoger, apoyar…, en tu familia, en el trabajo, entre la gente de tu pueblo. Te felicito por ese es­fuerzo. Abre los ojos, hay mucha más gente, con la que te tropiezas cada día, que está también en ese empeño de «ser Navidad» o «ser Pascua» (vida, paz, justicia, buen entendimiento, etc.) por allí donde pasa. Renueva tu Ilusión para este `97 porque, como dice un buen amigo –Galeano-:

Ella está allí en el horizonte.

Doy dos pasos

y ella retrocede dos pasos.

Avanzo diez pasos

y el horizonte se corre diez pasos más allá.

Por mucho que avance

nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve entonces la Esperanza?

Para eso sirve, para caminar.

Comparto contigo esta esperanza. Tuyo siempre,

¿Dios?

MAS CARTAS: SOMOS IGLESIA

Sin duda, entre las mejores «cartas a Dios», se encuentran aquellas que se escriben en la Iglesia, en la comunidad eclesial. Entre otras, ac­tualmente se está escribiendo una con particular resonancia. Nos referimos a la del movimiento «Somos Iglesia» [nos hemos ocupado de «esta carta» en otros números de la revista: cf. Misión Joven 233(1996), 74-75 y 239(1996), 64].

En España, se está impulsando esta corriente «Somos Iglesia» a través de numerosos colecti­vos eclesiales. Acaba de aparecer un folleto que lleva ese título (Corriente «Somos Iglesia», Ed. Nueva Utopía), para tratar de coordinar la reflexión y las diversas iniciativas a las que pueda dar lugar.

En ese folleto se indica que «la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia nos llaman a adoptar una actitud de fe responsable y co­munitaria. El referéndum «Somos Iglesia» nos ofrece esta oportunidad» (pp. 16-17).

Recordamos, una vez más, que esa carta ins­ta a reflexionar y organizar iniciativas con res­pecto a estas metas y anhelos: 1 / Construcción de una Iglesia fraterna; 2/ Plena igualdad de de­rechos de la mujer; 3/ Libre elección entre for­mas de vida celibataria y no celibataria; 4/ Valo­ración positiva de la sexualidad como parte im­portante del ser humano creado y aceptado por Dios; 5/ Mensaje de alegría en vez de mensaje de amenaza.

Citamos, a continuación, algunas opiniones de los obispos acerca del movimiento, recogi­das en el folleto al que venimos refiriéndonos.

  • Cardenal Daneels

«El Primado de la Iglesia de Bélgica recibió, el 4 de septiembre de 1996, al equipo belga de «So­mos Iglesia», que vino a presentarle los resultados de la campaña de firmas. Se mostró interesado por esta oportunidad de diálogo con el Pueblo de Dios. Le fueron presentadas trece proposiciones de cambio. Mons. Daneels prometió examinarlas atentamente y transmitir estas informaciones a los demás obispos belgas» (Tomado de la Información interna de «Somos Iglesia,,).

  • E Mons. Lemann (Presidente C.E. Alemana)

«Saludo la cultura del debate en el seno de la Iglesia Católica. Cuestiones como las suscitadas por el Documento «Carta de las ovejas sin pastor» (de «Wir sind Kirche») se plantearán a la Iglesia a diario, desde la madrugada hasta el crepúsculo. No tenemos temor. Al contrario, nos felicitamos cuando se discute en la Iglesia y hasta cuando se pelea. Esto es necesario» (En la Misa de apertu­ra de la «Sesión de Otoño», 1995).

  • Cardenal Hume (Primado del Reino Unido)

«La declaración «Somos Iglesia» contiene muchas afirmaciones generales y esperanzas que to­dos en la Iglesia pueden compartir y pueden ser consideradas una ayuda para nuestra reflexión en este momento. Todos esperaríamos una Iglesia del amor en la que los dones de cada persona son respetados y utilizados, todos aclamaríamos el sacerdocio de los bautizados (que es, obviamente, un sacerdocio distinto del ordenado), todos querríamos una Iglesia comprometida con la justicia y la paz y que acepte la corresponsabilidad de las acciones emprendidas. Debemos esforzarnos ver­daderamente más, juntos, para intentar realizar estos objetivos» (Artículo publicado por el Cardenal en «Observations»).

  • John Quinn (Arzobispo de San Francisco)

«Los obispos y la Conferencia Episcopal sienten que cuestiones graves como el control de naci­mientos, la ordenación de la mujer y el celibato opcional de los sacerdotes, se presentan como cuestiones ya cerradas en la Iglesia. Estas discusiones, cuando tienen lugar en la Iglesia, se frus­tran porque nada más surgir se dice que con ellas no se muestra una lealtad suficiente al papa o que hay una carencia de fe. Pero la fe y la lealtad no es lo que está en cuestión. Lejos de querer expresar una carencia de lealtad o una ausencia de fe, el planteamiento público de estas cuestio­nes pone de manifiesto una actitud de fe y de lealtad, cuando se hace de una forma respetuosa y honesta» (Conferencia pronunciada por el Arzobispo en la Universidad de Oxford, 29.6.96).

PARA SEGUIR ESCRIBIENDO

– La primera carta fue enviada a Dios utilizando a un párroco como cartero. Se trata de una carta verdadera, ante la que dicho párroco también se sintió en la obligación de «recoger la respuesta de Dios» para hacérsela llegar al remitente. Leer y comentar ambos textos: ¿tienen razón las quejas?, ¿es verdad que, en el fondo, «los dos quieren lo mismo»?, ¿sa­bemos presentar, entre todos, una «Iglesia habitable»?; ¿qué os parece la respuesta de Dios?, ¿cómo podemos hacer para que «las cartas enviadas a Dios» obtengan la res­puesta amorosa que, sin duda, Él envía a todos?

– Junto a cuanto escribimos respecto a la corriente «Somos Iglesia», recomendamos leer el folleto a que allí se hace referencia. En cualquier caso, ¿qué opinión nos merece la llama­da «a adoptar una actitud de fe responsable y comunitaria» y las metas propuestas por ese movimiento eclesial? Para responder ambas cuestiones, analizar previamente los tex­tos de los obispos citados. Por último, podemos dirigirnos a la Secretaría Nacional de la corriente «Somos Iglesia» que se encarga de coordinar iniciativas, comunicaciones, expe­riencias, firmas, etc. Ésta es la dirección: «Somos Iglesia», Apdo. de correos 38059 / 28080-MADRID / Telf: (91) 777 08 29 / Fax: (91) 778 29 17.