De visita a nuestra vida cotidiana

Seguro que hemos visto en televisión y en la prensa ese anuncio simpático de un Graham Bell envejecido (en tono grisáceo-marrón) sorprendido al observar situaciones actuales y cotidianas (en color) con la telefonía móvil.

Seguro que muchos creyentes pensamos alguna vez, al ver ese anuncio, que podría expresar la misma sorpresa de nuestro Señor Jesús (en blanco y negro) al observar situaciones cotidianas y actuales de nuestro vivir en cristiano (a todo color).

Además en algún anuncio de televisión se observa un Graham Bell que no culpabiliza ni critica (él no habla en los anuncios, es un “simple” -sic- testigo de lo que sucede), sino que trata él mismo de experimentar lo que está observando y las propias situaciones en las que está involucrado se lo impiden. ¡Curioso!

Objetivo

La idea de este tiempo de Pascua sería hacer resucitar a Jesús en nuestras situaciones cotidianas de vivencia cristiana y analizar entre todos de lo que se sorprendería, de lo que le chocaría y de lo que le gustaría experimentar con nosotros (como dice el anuncio, de lo que “¡se sentiría muy orgulloso!”). ¡Todo un reto!

Motivación

Para motivar la actividad-reflexión sería bueno ver algún anuncio de la televisión o repartir entre los participantes anuncios de periódicos y de las revistas en los que aparece nuestro Graham Bell simpaticón en blanco y negro sorprendiéndose de la telefonía móvil.

Destinatarios y destinatarias

La actividad valdría desde un grupo de catequesis, clase de Religión Católica o grupo de tiempo libre hasta cualquier equipo parroquial, profes de Religión Católica o el equipo animador del centro juvenil… y, ¿por qué no una comunidad cristiana (incluyendo a las comunidades religiosas)? Lógicamente a mayor experiencia cristiana, mayor riqueza de reflexión.

Metodología

Aquí cada uno y cada equipo puede idear su proceso. Además es lo más recomendable partiendo de la propia tradición e historia para que podamos avanzar en una mayor humanidad que es nuestro gran objetivo.

Una propuesta puede ser distribuirnos en pequeños grupos y pensar una situación que nos identifique como cristianos (aquí puede haber trampa para los más jóvenes en las que “solo” propongan lo celebrativo, eliminando las otras dimensiones de “diaconía”, “koinonía” y ”martiría”).

  • Una vez consensuada una nuestra situación cotidiana, la podemos representar en pequeño grupo.
  • Posteriormente imaginarnos que se nos aparece el Señor Jesús. ¿Qué pasaría?
  • A partir de aquí cada grupo entraría en un pequeño –gran– debate y reflexión. Las conclusiones se podrían hacer por escrito e incorporarlas a la pequeña representación que se mostraría a los demás grupos.
  • Si se ve necesario, sobre todo en grupos de niños y jóvenes, el animador o “experto” podría a partir de los evangelios y de la reflexión teológica resituar, contextualizar, clarificar… posturas de nuestra vida cristiana y de la posible reacción del Señor Jesús.

Otra propuesta podría ser partir de la campaña publicitaria de la empresa que ideó el anuncio: “Si Graham Bell pudiese ver la telefonía fija reinventada, se sorprendería de…”.

  • Imaginemos situaciones que se sorprendería positivamente Jesús.
  • Las representamos. Creamos una foto de la situación con un Jesús en medio.

Que en este mes se nos aparezca el Señor Jesús a todo color en nuestra vida y que seamos nosotros los grandes sorprendidos de donde, como y con quién se nos aparece…

Xulio C. Iglesias

N.B. No entramos en la polémica de que Alexander Graham Bell no fue el inventor del teléfono, sino que el auténtico inventor fue el italiano Antonio Santi Giuseppe Meucci.