Don Bosco artesano

Ayer en mi colegio celebramos la fiesta de Don Bosco. Hasta aquí nada se sale de lo extraordinario: fue día para hacer fiesta, para ver disfrutar y pasarlo bien a los chavales y a los profes. Y eso es lo que hemos hecho.

El proyecto de este año llevaba por título «Don Bosco artesano» y nos hemos acercado al Don Bosco de los primeros talleres, de los aprendices, de los primeros contratos,…

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Lo más interesante ha pasado cuando nos hemos dado cuenta de que Don Bosco no sólo enseñó un oficio a los chicos de Valdocco, sino que él fue un auténtico artesano de almas: ayudó a sus muchachos a moldear su persona, a saberse útiles en la vida, capaces de hacer algo, les enseñó que había alguien para quien eran importantes, les hizo  descubrir que tenían un futuro.

Hoy seguimos intentado hacer esta pequeña magia, cada día en las aulas, en los patios, en los talleres, en las salas de juegos, en las calles, en nuestras capillas,… en cualquier lugar en el que haya un educador, un maestro, un animador, alguien con un espíritu salesiano.

Pensando en tantos y tantos oficios, tantas y tantas cosas, como aprenden los chavales que pasan por las casas salesianas, me gustaría hoy pedir para ellos y para todos sus educadores que sepamos:

 

  • Barrer las penas
  • Reparar los corazones
  • Soldar relaciones
  • Escribir vida
  • Cuidar la educación
  • Pregonar buenas noticias
  • Curar heridas
  • Hornear esperanzas
  • Compartir virtudes
  • Diseñar patrones de vida
  • Remendar errores
  • Pintar nuevos retos
  • Sembrar futuro
  • Regar talentos
  • Construir familia
  • Trazar caminos
  • Lavar equivocaciones
  • Hilar confianza
  • Imprimir sonrisas
  • Cocinar amor
  • Labrar ilusión
  • Modelar esfuerzos
  • Talar las desconfianzas
  • Enseñar a amar
  • Forjar actitudes.

Y que esto sepamos hacerlo… Siempre alegres. Feliz fiesta de Don Bosco

 

Pedro Hernández, Soto del Real

 

 

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