«Ejercicios de Solidaridad» para educar la experiencia

José J. Gómez Palacios

“Educar la experiencia” requiere mucho ejercicio. Aquí van diferentes propuestas de gimnasia interior, vista como “ejercicio espiritual” para zambullirnos en la sabiduría, hacer memoria y ejercitarnos en la compasión. Proponemos, en primer lugar, un pequeño recorrido por algunas fechas y datos históricos que nos traen noticias o breves historias del “largo camino hacia la solidaridad”.En segundo lugar, recogemos algunas “narraciones acerca de la sabiduría” con las que los seres humanos, a lo largo de la historia, han ido expresando sus valores fundamentales (misericordia, caridad, generosidad, entrega a los demás, respeto a los ancianos, el gobierno justo y equitativo, el conocimiento personal, en fin vinculado a la contemplación y Al autodominio).

No cabe duda que la humanidad ha pro­gresado en muchos aspectos. Pero todavía -como ejemplos, sacados del último Informe sobre desarrollo humano del PNUD (Programa de las Naciones Unidaspara el Desarrollo)­ quedan en el mundo 800 millones de perso­nas que no comen ni lo mínimo y 1.300 millo­nes que viven con menos de un dólar (145 ptas.) al día. Según dicho programa, el mun­do tiene en sus manos la posibilidad de erra­dicar la miseria en los próximos 20 años. El «mapa actual de la pobreza» se sitúa en Asia, África, América Latina y los países de la anti­gua Unión Soviética; pero también afecta a 100 millones de personas en los países más ricos. El plan del PNUD para encarar el siglo XXI y superar la pobreza existente exige re­distribuir 80.000 millones de dólares (11’6 bi­llones de pesetas), que es el 0’5 de la riqueza total. No es tan difícil la empresa: ¡basta con un poco de generosidad por parte de todos!

Estos materiales tocan indirectamente ese tema y no se ofrecen tanto para su sola lec­tura, cuanto para reflexionar y reelaborarlos en función de los adolescentes y jóvenes con los que podrían utilizarse. Con tal objetivo, los animadores podrían organizar actividades co­mo las que citamos seguidamente.

CAMINO HACIA LA SOLIDARIDAD Y LA PAZ

Estas primeras sugerencias se refieren, sobre todo, a los temas referidos a los Derechos Humanos, pacifismo y desarrollo.

  1. Leer las noticias, subrayando aquellas que más impresionen o interesen.
  2. Añadir nuevas noticias que hagan referencia a los temas de los derechos humanos, la justicia e igualdad, la construcción personal, etc., bien en sentido positivo bien en senti­do negativo. Comentar las nuevas aportaciones.
  3. Recordar a personajes históricos que sean modelos de los valores y actitudes que mejor pueden hoy ayudarnos a «construirnos como personas», particularmente en lo referido a la solidaridad y a la paz.
  4. Sobre un mapa del mundo, señalar lugares en los que más se incumplan los Derechos Humanos, los sitios donde existen guerras y, por último, aquellos países menos desarro­llados.
  5. Escribir «pequeñas aventuras y desventuras» acerca de los Derechos Humanos, la paz y el desarrollo de los pueblos y las personas.
  6. Seleccionar en la prensa diaria, durante cierto tiempo, noticias acerca de las cuestiones que aquí se plantean. Elaborar un dossier con dichas noticias. Difundirlo.
  7. Reflexionar que se puede hacer personal y colectivamente para «vivir y educarnos y mutua­mente en la solidaridad y en la paz». Pensar también en algún compromiso concreto.

NARRACIONES DE LA SABIDURÍA

Respecto al trabajo con las narraciones, se pueden hacer actividades semejantes a las citadas anteriormente. Además, una vez leídas, cabría alguna de estas otras:

– Escenificaciones, mimo y cuadros prácticos.

– Comentario, ilustraciones, dibujos, cómic.

– Continuar escribiendo las diversas narraciones.

– Incluir nuevos elementos en la narración.

– «Traducirlas» con personajes y situaciones actuales.

– Hacer audiovisuales con papel vegetal.

– Plasmarlas en murales, diseñar anagramas, logotipos, etc.

Integrismo islámico (1843)

En ese año nace en El Cairo el llamado «in­tegrismo islámico», fruto de las ideas radicales del jefe religioso libio Muhamad Sanussi. Ha­llándose de peregrinación en La Meca, el cita­do líder religioso comenzó una fuerte campaña en la que propuso al mundo árabe volver a las fuentes del Islam en sus aspectos más radica­les, ignorando el largo camino histórico recorri­do por esta religión y las sucesivas adaptacio­nes hechas en el transcurrir de la historia.

Sus intenciones no eran solamente religio­sas, sino que estaban mezcladas con intere­ses políticos. Sanussi siempre comenzaba poniendo en duda la legitimidad e aquellos gobiernos árabes que habíanevolucionado. Así, no mostrará ningún inconveniente en proponer medios violentos como camino pa­ra conseguir sus fines, hablando de la Guerra Santa.

Afortunadamente la mayoría de los pueblos árabes no se sienten identificados con las doctrinas de Mohamad Sanussi y siguen ha­ciendo esfuerzos para progresar, junto al res­to de la humanidad, en lo referente al respeto religioso y cultural que deben caracterizar el progreso humano. Sin embargo, comienzan a surgir pequeños grupos radicales que, apo­yados en estas doctrinas, ponen en peligro la paz y la tolerancia.

Una de las necesidades más grandes que tiene nuestro tiempo es la tolerancia y el res­peto a la diversidad en ideas, culturas, religio­nes y creencias. El respeto a los demás se aprende poco a poco. Por ello es muy impor­tante que cada uno haga continuamente ejer­cicios de colaboración con los compañeros y compañeras. Saber escuchar a los demás, aprendiendo de ellos, y expresar nuestras pro­pias ideas en ambiente de serenidad, es un buen punto de arranque. 

Exterminio de la etnia Semínola (1843)

Los Semínolas eran una etnia que tradicio­nalmente había vivido en los territorios de Norteamérica. Allí había desarrollado su cul­tura. En 1817, el Gobierno de los Estados Uni­dos les obliga a vivir en una reserva de Flori­da, tras haberlos masacrado en repetidas oca­siones. En 1836, se les ordena cambiar de lu­gar y dirigirse a otra reserva más desértica e inhóspita, situada en Oklahoma. Es entonces cuando la etnia semínola se lanza a una gue­rra desesperada. 

Tras muchas penalidades y combates, el je­fe Osceola decide pactar y hablar con los ge­nerales del ejército. Aprovechando este mo­mento le hacen prisionero y encarcelan. La guerra prosigue durante algún tiempo más. Costará al gobierno de USA unos 60 millones de dólares y la muerte de 2.000 soldados. A la etnia Semínola le terminará costando la propia existencia: todos fueron exterminados. 

Cambios de la pena de muerte (1924)

El 8 de febrero, en la ciudad de Carson (Ne­vada, USA) se ha experimentado con éxito una nueva forma para hacer más humanitaria la pena de muerte: la cámara de gas. Con fre­cuencia se asocian a los campos de extermi­nio nazis, en sus formas de asesinato masivo al introducir gas letal en espaciosas habita­ciones donde se había introducido un núme­ro considerable de prisioneros. El gas se es­parcía desde unos conductos existentes en el techo, similares a los distribuidores de agua de las duchas.

Sin embargo, esta forma de matar no es original de los campos de concentración na­zis, sino que fue inventada en el Estado de Ne­vada para eliminar a los condenados a muerte, en un intento de dulcificar la horrible costum­bre de quitar la vida. Posteriormente se han empleado métodos tales como la «silla eléc­trica», para acabar con la vida del condenado mediante descargas eléctricas de gran poten­cia.

Últimamente se practica la pena de muerte mediante una inyección letal que pone fin a la vida del reo: uno de los modos modernos que pretenden mejorar y justificar algo que no es justificable, la pena de muerte. A lo largo de la historia, el ser humano ha practicado muchas formas de ejecutar a los reos: cambian las formas, pero no cambia nada porque aquello que no tiene sentido es privar a una persona de la vida.

Creación de Amnistía Internacional (1962)

El día 1 de octubre de 1962 se creó oficial­mente Amnistía Internacional. Uno de los De­rechos Fundamentales de la persona es el derecho a poseer una ideología política sin que por ello tenga que ser molestada, encar­celada o torturada. Sin embargo, en multitud de países, millones de personas han sido en­carceladas, torturadas y ejecutadas por tener determinado pensamiento político. 

En aquel 1962, dos abogados ingleses cre­aron una organización que tenía como fin principal el denunciar y desenmascarar todo este tipo de violencias y torturas. Actualmen­te, Amnistía Internacional goza de gran pres­tigio en todo el mundo, ha recibido el premio Nobel de la Paz y su informe anual sobre es­tos temas es un punto de referencia obligado para conocer la situación de los Derechos Humanos.

PACIFISMO

Empleo bélico de petróleo (675)

En Constantinopla, coma ese año, cuando el petróleo comenzó a ser usado con fines bélicos. El imperio griego de Bizancio estaba en guerra contra los musulmanes. Y como ocurre en todo conflicto bélico, las personas agudizan su ingenio para desarrollar inventos que puedan destruir con mayor virulencia al enemigo. Así fue como se inventó el llamado «fuego griego», tal vez el primer lugar donde se empleó el petróleo: consistía en una mez­cla de azufre, cal, yeso, petróleo y resina que impregnaban unas bolas de estopa y astillas de pino. A un determinado momento de la ba­talla, cuando las naves enemigas se hallaban a corta distancia, se prendía fuego a estas bolas de estopa y, comenzaba su combus­tión, se arrojaban sobre las naves enemi­gas, con la ayuda de unos largos tubos.

La mezcla de los citados productos hacía casi imposible que esas bolas de fuego grie­go pudieran ser apagadas. Con este método se conseguía incendiar las naves enemigas.

Con frecuencia el ser humano inventa nue­vas y originales formas de combatir a los de­más. Y ante las respuestas de los otros, volve­mos a agudizar nuestro ingenio para encontrar modos de combatir con mayor ardor. Esta for­ma de actuar sólo ha conseguido a lo largo de la historia de la humanidad que se desarrolle una espiral de violencia que, a su vez, dificulta el diálogo y la convivencia en armonía. 

Primera fábrica de caucho (1913)

El 9 de abril se inaugura la primera fábrica de caucho. La extracción de este codiciado pro­ducto supondrá uno de los etnocidios más dramáticos y silenciados de la historia de la humanidad. El caucho comienza a interesar a raíz del auge que toman los automóviles. En la actualidad su producción sigue siendo nece­saria para la industria automovilística y del cal­zado, especialmente para la fabricación de las zapatillas de deporte. A principios de siglo, el caucho era producido en la selva amazónica. Las plantaciones que existían en la selva eran trabajadas por indígenas, que podían soportar aquellas condiciones climáticas y la dureza del hábitat amazónico. Se calcula que en las plan­taciones de caucho murieron en torno al medio millón de indígenas en pocos años. Tratados como bestias, conducidos a punta de látigo, pagados en especies, diezmados por enfer­medades, carentes de alimentos y de cual­quier tipo de sanidad…, el trabajo del caucho fue dejando tras de sí un sendero de muertes.

Los modernos automóviles europeos y americanos comenzaron funcionar no sólo sobre el caucho de sus neumáticos, sino tam­bién sobre la sangre de un auténtico etnocidio. En la actualidad las condiciones de los trabajadores del caucho no son tan precarias, pero sigue existiendo una gran desproporción entre los precios que pagamos por los obje­tos que contienen ese producto y las condi­ciones de vida que llevan los indígenas que lo cultivan y manofacturan. 

Aparición de lo “tanques” (1916)

El 20 de septiembre de 1916 los gobiernos de los países que combaten en la primera gue­rra mundial evalúan los efectos de la nueva ar­ma móvil y de gran poder destructor, que ya ha sido denominado como «tanque». Apareció por primera vez en el frente de Somme, rompiendo las posiciones del ejército alemán y causando un auténtico espanto entre los soldados que se vieron arrollados por este nuevo ingenio de guerra. Su construcción fue mantenida en se­creto por los ingleses hasta la primera entrega hecha al ejército francés de 49 carros de com­bate. Para ocultar su verdadero propósito, du­rante la construcción de los mismos, las fábri­cas de guerra inglesas hicieron creer a todos que las placas de blindaje utilizadas se desti­naban a depósitos de petróleo, de ahí que ha­yan recibido el nombre de tanques.

De los 49 carros que fueron entregados al ejército francés, 17 quedaron fuera de comba­te antes de llegar al frente. Pero 9 de ellos atra­vesaron las líneas alemanas y consiguieron un importante avance en la población de Felurs.

Los ingenios que inventa la persona humana para conseguir sus propósitos bélicos y des­tructores, con frecuencia, son muy eficaces, pero no aportan una mejor calidad de vida por­que las victorias que proporcionan se asientan sobre la derrota y el sufrimiento de las propias personas. La mejor forma de mejorar la convi­vencia entre nosotros consiste en resolver los problemas de forma no violenta. De nada sirve derrotar a los demás y humillarlos.

“Pacem in terris” (1963)

El papa Juan XXIII publicó el 11 de abril del ‘63 esa encíclica en la que manifiesta el sentir de los creyentes frente a los problemas rela­cionados con la paz y el desarrollo. El hecho de que un papa publicara un documento de tal importancia -como es una encíclica acerca de la paz, la carrera de armamentos, la división del mundo en bloques enfrentados y los pro­blemas del desarrollo y de la participación en la vida política de los cristianos-, causó gran impacto y fue motivo de esperanzas nuevas.

La Iglesia se hacía así eco de la creciente preocupación que sufría el mundo frente a la carrera de armamentos. El desarrollo del po­tencial bélico de muchas naciones cuesta in­gentes sumas de dinero y la producción de ar­mas tan sólo sirve para deteriorar las buenas relaciones de convivencia entre los pueblos. El papa Juan XXIII aprobaba la existencia y el tra­bajo que realizaba al ONU, e invitaba a los cre­yentes a comprometerse en la creación de un estilo de vida centrado en las relaciones pací­ficas. El hecho de que el mundo se hallara di­vidido en bloques enfrentados entre sí, tal co­mo sucedía entre el mundo capitalista y el co­munista, se percibía con honda preocupación por las graves repercusiones que podía tener para el futuro próximo; repercusiones que po­dían hacer estallar una nueva guerra mundial.

La Pacem in terris es un canto a la paz y a la concordia entre los pueblos y las naciones. Mediante ella la Iglesia afirma su voluntad pa­cifista. Sin embargo no es un documento que esté presentado exclusivamente a los cristia­nos. Su texto se dirige a todas las personas de buena voluntad, que miran con preocupa­ción la carrera de armamentos y desean una nueva paz.

Asesinato de Luther King (1968)

El 4 de abril, en Menphis, cae asesinado el líder pacifista M.L. King. El asesino realizó va­rias disparos desde un edificio cercano al ho­tel que ocupaba el pastor negro junto a algu­nos de sus colaboradores.

M.L. King era el símbolo de la lucha no-vio­lenta que mantenían grandes sectores de la población de color para obtener la igualdad en sus derechos civiles y mejorar la calidad de vida. Mediante una serie de huelgas y de­sobediencias civiles, a las leyes injustas que marginaban a los ciudadanos de color, Luther King había conseguido que el gobierno de USA se sentara a negociar para formular nue­vas leyes que garantizaran la igualdad de to­dos los ciudadanos, fuera cual fuera el color de su piel. Era el heredero directo de la lucha no-violenta que inició en la India Mahatma Gandhi. Siguiendo sus métodos pacíficos ha­bía conseguido avances muy importantes pa­ra la integración racial.

M.L. King no pudo ver completa su obra. Po­cos meses después de su muerte, el presi­dente de los Estados Unidos Lyndon John­son firmará la conocida «ley de los derechos de los ciudadanos»; dicha ley recoge la ma­yoría de reivindicaciones que realizó de King. Este hombre, profundo cristiano, comprome­tido con la fe en Cristo y con los sufrimientos injustos de su pueblo, ha pasado a la historia como uno de los personajes más importantes del siglo XX. Supo hacer oír su voz con fuer­za y honradez, comprometiendo su vida en favor de la igualdad entre las personas, sin importar el color de la piel.

DESARROLLO Y SOLIDARIDAD

Agua potable

El agua potable es uno de los medios que más facilitan la salud y la higiene. En nuestras ca­sas nunca falta agua potable y estamos tan ha­bituados a disfrutar de este recurso, que no nos damos cuenta de sus grandes beneficios. Sin embargo, todavía hoy, gran parte de los países en vías de desarrollo no poseen agua potable ni unos servicios de higiene en condiciones.

Se trata de un grave problema, ya que el 80% de las enfermedades que causan millo­nes de muertes a lo largo del año se relacio­nan con la carencia y los problemas deriva­dos de la falta de agua potable. Según fuen­tes de UNICEF, en el mundo hay más de 1.000 millones de personas que no tienen acceso al agua potable, debiendo consumir siempre agua en malas condiciones. Al mismo tiempo, existen 1.700 millones de personas que no poseen servicios higiénicos mínimos.

Armas y desarrollo

Las armas y los ejércitos son una dificul­tad muy grande para el desarrollo de los pue­blos. Las guerras destruyen el avance económico que los países han desarrollado a lo lar­go de muchos años. Con todo, la humanidad sigue empeñada en gastar cantidades inmen­sas en armamento, olvidándose de los as­pectos más necesarios: comida, medicinas, escuelas, etc.

Con el precio de uno de los modernos sub­marinos nucleares se pueden construir 50 grandes hospitales, capaces de atender las necesidades sanitarias de otras tantas ciuda­des. Con el precio de un portaaviones se po­drían erradicar del mundo algunas enfermeda­des que causan millones de muertes: paludis­mo, lepra, polio, etc. Con el dinero que cues­ta un destructor se puede instalar luz eléctrica a una población de 9 millones de habitantes.

Un caza supersónico equivale á 800 escuelas de primaria, con internado para los niños y ni­ñas que vivan lejos de los posibles centros es­colares. A pesar de estos datos, las naciones poderosas y los países en vías de desarrollo siguen invirtiendo su dinero en armamento. 

Desnutrición en niños y niñas

La desnutrición se produce cuando, du­rante un largo espacio de tiempo, el alimento que consume una persona no es el suficiente. Con el paso de los meses el organismo de la persona desnutrida se torna débil y pro­penso a las enfermedades. Esto es peor cuan­do le ocurre a niños y niñas que están cre­ciendo y desarrollándose. En el mundo exis­ten 150 millones de niños y niñas menores de cinco años que no reciben la alimentación ne­cesaria, lo que les provoca problemas graves de salud e incluso la muerte. La gran mayoría de estos niños y niñas viven en países en ví­as de desarrollo.

La falta de alimentos hace que las defensas de sus cuerpos pequeños se debiliten. Esta situación les expone a coger cualquier enfer­medad, que en ellos resulta particularmente grave: sarampión, tosferina, paludismo, etc. Un niño desnutrido es un niño con continuas enfermedades e infecciones. La falta de vita­mina A, por ejemplo, en muchos casos les pro­voca la ceguera. La falta de vitamina D hace que crezcan fuertes pero se tornen raquíticos, creándoles -si sobreviven- problemas que arrastrarán toda su vida. En los países desa­rrollados, por otra parte;, existen millones de ni­ños y niñas sobrealimentados.

Medios para la superviviencia

Millones de niños y niñas, menores de cinco años, mueren por falta de unos míni­mos cuidados alimenticios y sanitarios. Se­gún datos de UNICEF, bastaría con promover sencillas medidas sanitarias para salvar la vi­da de millones de niños. En primer lugar, hay que seguir haciendo campañas para que las madres comprendan que la leche materna es el mejor alimento para sus pequeños. La le­che de la madre posee elementos nutritivos muy importantes e inmuniza a los pequeños de ciertas enfermedades. En muchos lugares pobres del planeta se suele alimentar a los bebés a base de leche en polvo,- disuelta en agua potable y administrada en biberones no esterilizados. Ello provoca graves infecciones y desnutrición.

En segundo lugar, hay que vacunar a los ni­ños y niñas. Actualmente hay medios para conservar las vacunas y hacerlas llegar a to­dos los rincones del mundo. Vacunar a un ni­ño contra las enfermedades más graves e im­portantes cuesta alrededor de 200 pesetas. Por ejemplo, al año mueren dos millones de ni­ños por culpa de deshidratación, cuando rehi­dratar a un niño se consigue fácilmente con una solución de azúcar, sales y agua.

El trabajo de los menores

al artículo 9 de los Derechos del Niño di­ce que «no deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en nin­gún caso se le dedicará a ocupación o empleo que pueda perjudicar su salud o educación».

La realidad es bien distinta. Millones de niños y niñas son explotados en todo el mundo como mano de obra barata, con largas jornadas labo­rales, con sueldos bajos y en condiciones infra­humanas de trabajo. En los países en vías de desarrollo se agudiza el problema: los «niños de la calle» salen a buscarse la vida para colaborar con su familia o para poder sobrevivir. Muchos de ellos son vendedores ambulantes; otros es­peran a los coches en los semáforos para lim­piar el parabrisas; los hay que rebuscan entre las basuras, ejercen de limpiabotas, cuida-au­tos, etc. También existen niños y niñas explota­dos por grandes empresas, que trabajan de sol a sol. Muchos de ellos sufren enfermedades o mueren a causa de las agotadoras jornadas de trabajo a que son sometidos.

Mujer y trabajo

En algunos lugares el trabajo de la mujer no termina nunca. Así ocurre con las mujeres campesinas de extensas zonas de África. So­bre ellas recae el mantenimiento de toda la fa­milia. Son mujeres condenadas a un trabajo agotador que no les permite ni el más mínimo crecimiento cultural.

La jornada de estas mujeres comienza hacia las 4,30 de la madrugada. Se levantan y pre­paran la primera comida de la familia. Después toman las herramientas y se dirigen al campo, donde realizarán las faenas agrícolas hasta las 15,00 horas. De regreso a casa, deben buscar, recoger y acarrear la leña necesaria para el ho­gar. A partir de las 16,00 horas comienza la ta­rea de moler el mijo, el maíz u otro cereal para fabricar el pan. A continuación han de preparar la segunda comida de la familia. Terminarán la jornada lavando a los niños y fregando los utensilios familiares. Así un día tras otro.

El drama de los refugiados

Todas aquellas personas que, por cau­sas ajenas a su voluntad, se ven obligadas a abandonar sus tierras, hogares e incluso su país, son considerados «refugiados». Las gue­rras, el hambre, las persecuciones a causa de su raza, las catástrofes naturales, etc., suelen ser algunas de las causas. Al tener que aban­donar o perder todas las pertenencias, su vi­da se convierte en una sucesión de sufri­mientos y penalidades. No tienen un hogar, no poseen medios para obtener alimentos, carecen de médicos y medicinas…

Durante 1996 y 1997 el problema de los re­fugiados ha alcanzado niveles dramáticos en la región africana de los Grandes Lagos, en­tre Zaire y Ruanda, donde más de un millón de refugiados han permanecido perdidos y sin rumbo. Quienes más sufren esta situación son los niños, expuestos a numerosas enfer­medades, carencia de toda sanidad, con ma­la o nula alimentación… ACNUR,entidad de­pendiente de las Naciones Unidas, es una de las organizaciones que intenta ayudar a los refugiados de todo el mundo; con ella cola­boran numerosas organizaciones no guber­namentales, como Cruz Roja, Médicos sin Fronteras, Manos Unidas, etc.

NO VIOLENCIA Y NARRACIONES DE LA SABIDURÍA

Proponemos a continuación una serie de textos denominados «de sabiduría». Han sido elaborados y reescritos a lo largo de mu­chos siglos. Contienen la reflexión hecha por personas que buscaron la armonía interior y la paz con las demás personas.

El pueblo árabe ha sabido cristalizar mu­chas enseñanzas a través de cuentos y leyen­das. Estas narraciones, adobadas con la rica imaginación oriental, han servido como vehí­culo para expresar los valores fundamentales de la persona humana. De entre los valores que aparecen con mayor frecuencia, cabe re­saltar los que hacen referencia a la misericor­dia, la caridad y generosidad con los demás.

La sabiduría china y Japonesa es proverbial. A lo largo de milenios esta pueblo ha ido re­copilando multitud de colecciones formadas por cuentos y narraciones de diversa índole. La veneración a los ancianos, la entrega a los demás, el ideal de un gobernante que dirija con justicia y equidad a su pueblo… son al­gunos de los valores que suman a través de muchas de sus narraciones. En otra direc­ción, también insisten en la necesidad de re­forzar el conocimiento de la propia persona, la contemplación y el autodominio.

NARRACIONES ÁRABES

El mal produce mal

Una vez un eremita caminaba por un lugar desierto, cuando llegó a una enorme cueva, cuya entrada no era fácilmente visible. Decidió descansar dentro de ella y entró. Sin embargo, pronto no­tó un brillante reflejo de la luz sobre una enorme cantidad de oro. En cuanto tomó conciencia de lo que había encontrado, el eremita comenzó a correr huyendo lo más rápido que pudo de la cueva.

En ese lugar del desierto había tres ladrones, que pasaban mucho tiempo por allí con la inten­ción de robar a los viajantes. En su huida, al poco tiempo, el hombre piadoso tropezó con ellos. Los ladrones se sorprendieron y hasta se alarmaron viendo a un hombre correr sin que nadie lo persiguiera. Salieron de su escondite y lo detuvieron preguntándole qué sucedía.

– Estoy huyendo, hermanos, del diablo y la muerte que me están persiguiendo.

Los ladrones no veían que nadie le persiguiera y dijeron:

– Muéstranos quién es el que te persigue.

– Lo haré, dijo viendo que estaban dispuestos a pegarle.

Y los condujo hacia la cueva, al mismo tiempo que les rogaba que no se acercaran a ella.

– Aquí están el diablo y la muerte que me perseguían.

Los ladrones se precipitaron dentro de la cueva. Consideraron que el ermitaño estaba loco y lo dejaron irse, mientras se felicitaban por su buena suerte. Al poco, empezaron a discutir acerca de qué debían hacer con el botín, ya qué temían fuera robado el tesoro si abandonaban la cueva. Finalmente decidieron que uno de ellos tomaría un poco de oro y lo llevaría a la ciudad, donde lo cambiaría por comida y otras necesidades; luego procederían a la división del botín.

Uno de los rufianes se ofreció voluntario para realizar esta misión. Pensó para sí mismo: «Cuan­do llegue a la ciudad podré comer todo lo que quiera, luego envenenaré el resto de la comida y así morirán los otros dos; de esa manera el tesoro será mío».

Sin embargo, durante su ausencia los otros dos también habían estado tramando las suyas. Ha­bían decidido que, en cuanto regresara el pillo, lo matarían, comerían toda la comida y dividirían el botín en dos partes en lugar de tres.

En el instante en que regresó el ladrón que fue a buscar la comida, los otros dos cayeron sobre él y lo apuñalaron hasta matarlo. A continuación comieron toda la comida y murieron a causa del veneno que su compañero había echado en ella.

De esta manera, aquel tesoro realmente había significado la muerte, como lo había anunciado el eremita: la persecución de la muerte terminó con las vidas de los que se habían dejado influir por el tesoro, que permaneció donde estaba, en la cueva, por mucho tiempo.

La rigidez y la flexibilidad

El discípulo de un filósofo fue a visitar al Maestro en su lecho de muerte.

– ¿No tenéis todavía algo que decir a vuestro discípulo?, le preguntó.

Entonces aquel Maestro sabio abrió la boca y dijo al joven que mirara dentro.

– ¿Todavía tengo mi lengua?, le dijo.

– Ciertamente, respondió el otro.

– Y mis dientes, ¿están todavía?

– No, replicó el discípulo.

– ¿Y sabes por qué la lengua dura más que los dientes? Porque es blanda, es flexible. Los dien­tes caen antes porque son duros. Ahora has aprendido todo aquello que vale la pena apren­der. No tengo otra cosa que enseñarte. 

SABIDURÍA CHINA Y JAPONESA

Los libros sagrados

Jetsegen, un alumno de Zen, asumió un tremendo compromiso: imprimir siete mil ejempla­res de los libros sagrados, que hasta entonces sólo podían conseguirse en chino. Viajó a lo largo y ancho de Japón recaudando fondos para el proyecto. Algunas personas adineradas le dieron hasta monedas de oro, pero el grueso de la recaudación lo constituían las pequeñas aportaciones de los campesinos. Y Tetsugen expresaba a todos el mismo agradecimiento, prescindiendo de la suma que le dieran.

Al cabo de diez largos años viajando de aquí para allá, consiguió recaudar lo necesario para su proyecto. Justamente entonces se desbordó el río Uji, dejando en la miseria a miles de personas. Entonces Tetsegen empleó en ayudar a aquellas pobres gentes todo el dinero que había recau­dado. Luego comenzó de nuevo a recolectar fondos. Y ‘otra vez pasaron varios años hasta que consiguió la suma necesaria. Entonces se desató una epidemia en el país, y volvió a gastar todo en ayudar a los enfermos, salvándolos de la muerte.

Una vez más, volvió a empezar de cero y, por fin, al cabo de veinte años, su sueño se hizo re­alidad. Las planchas con las que se imprimió aquella primera edición de los libros sagrados en ja­ponés se conserva actualmente en un monasterio. Los padres cuentan a sus hijos que Tetsugen sacó, en total, tres ediciones de los libros sagrados, pero las dos primeras son invisibles y muy superiores a la primera.

El tazón roto

En la antigua China había un hombre que vivía con su mujer, su hijo y su anciano padre. El abuelo, ya muy mayor, no podía evitar que sus manos vacilaran y temblaran, razón por la cual des­parramaba comida cada vez que se sentaba a la mesa y hasta rompía con frecuencia su tazón de arroz. Un día la esposa le dijo al marido:

– A tu padre siempre se le cae la comida y pone la mesa hecha un asco. Ya no aguanto más, me revuelve tanto el estómago que no puedo tragar ni un grano de arroz.

– Pero es tan viejo el pobre…, ¿quién lo cuidará si no lo hacemos nosotros? Después de todo, él fue quien me crió y me educó, dijo el marido.

La esposa no compartía esos sentimientos y continuaba insistiendo en que había que hacer al­go. El marido, presionado, estuvo de acuerdo al fin en que su padre se sentara en una mesa apar­tada y usara un tazón barato y algo dañado. Una honda tristeza embargó entonces al abuelo, pues notaba que le trataban como a un extraño; aunque nada podía remediar la situación.

El nieto, que ya se daba perfecta cuenta de todo lo que sucedía en casa, un día se acercó a su abuelo y le dijo:

– ¿Podrías hacerme un favor, abuelo?

– ¿Qué favor quieres que te haga? Dime, contestó alegre el anciano.

– Mira, esta noche, mientras cenas, ¿podrías romper a propósito tu tazón de arroz?

– ¿Pero por qué quieres que haga eso?, preguntó.

– Espera y verás. Te haré feliz y podrás sentarte de nuevo a la mesa con nosotros.

El abuelo se preguntaba qué se traía entre manos su nieto. Aunque no alcanzaba a entender la causa de aquel favor, decidió hacer lo que él le pedía. A llegar la hora de la cena, el abuelo, como de costumbre, ocupó su mesa separada y cogió su tazón viejo y desportillado. Cuando su hijo y su nuera no lo miraban, dejó caer el tazón. Al oír el golpe contra el suelo, la nuera se puso en pie dispuesta a organizar una escena. Pero antes de que pudiese abrir la boca, el chico dio un salto, se acercó a su abuelo y le dijo:

– ¡Abuelito!, ¿por qué razón has roto ese tazón?, lo quería guardar para cuando mis padres se hicieran viejos y tuvieran que comer en esa misma mesa separada en la que comes tú.

E1 marido y la esposa se calmaron al instante, dándose además cuenta de la tontería que ha­bían cometido. Al día siguiente, el abuelo se sentó a comer a la misma mesa que el resto de la fa­milia.

“NO-VIOLENCIA” EN EL EVANGELIO DE LUCAS

Para finalizar estos materiales, proponemos una pista concreta para analizar el significado de la «no-violencia» en el Nuevo Testamento. El Evangelio de Lucas nos narra, en este sentido, múlti­ples testimonios de quienes conocieron a Jesús y nos transmitieron actitudes y palabras de Él que hacen relación a la paz y el perdón, como bases de la no-violencia. Tomamos alguno de ellos co­mo objeto de reflexión para aplicarlos a nuestra situación actual. La presente actividad constaría de tres partes:

  • Búsqueda de aquellos textos que hacen referencia al pacifismo, perdón y misericordia en el Evangelio de Lucas. Conviene transcribirlos sobre la plantilla que ponemos al final, para contar con una visión de conjunto.
  • Al mismo tiempo que se realiza la actividad anterior, hay que ir reseñando la situación en la que se halla Jesús, a fin de comprender el contexto en el cual aparece el texto.
  • El tercer momento no llevará a sacar las oportunas conclusiones, aplicando a nuestra realidad lo contenido en el Evangelio.

 

Textos para la reflexión y «plantilla» de síntesis

CAP.

VERS.

EXPRESIÓN DE “NO VIOLENCIA”

SITUACIÓN DE JESÚS

Lc  2 14  

 

Lc  6 27-28  

 

Lc  6 29-30  

 

Lc  6 31  

 

Lc  6 36-37  

 

Lc  6 41-42  

 

Lc  7 50  

 

Lc  10 5-6  

 

Lc  10 27  

 

Lc  11 4  

 

Lc  15 7  

 

Lc  17 3-4  

 

Lc  18 14  

 

Lc  21 14-15  

 

Lc  22 24-26  

 

Lc  22 49-51  

 

Lc  2 36