EL JOVEN RICO EN CLAVE VERANIEGA

Si quieres ser feliz durante una hora, haz la siesta;

 durante un día, vete a pescar; durante un mes, cásate;

 durante un año, recibe una herencia; durante toda la vida, ayuda a alguien.

…Ah, y durante este verano, lee con atención el siguiente texto:

Un joven, con la mochila a cuestas y con la felicidad estampada en su rostro (señal inequívoca de final de curso y comienzo de las vacaciones), se encontró con Jesús, y le preguntó:

–Maestro, ¿qué debo hacer para pasar un verano inolvidable, unas vacaciones de ensueño?

Jesús le contestó:

–Bueno, ya sabes, saca el bono de la piscina, apúntate a la autoescuela, programa un fin de semana en alguna casa rural con los amigos, busca en Internet alguna ganga para conocer mundo, manda el currículum a algún chiringuito de la costa, y así “matas dos pájaros de un tiro”: de día te sacas  un dinero y el resto, playa y fiesta…

El joven, atentísimo a los consejos del Señor, no pudo dejarle terminar y…

–Maestro, todo eso lo tengo.

Y nuestro protagonista empezó a sacar de la mochila papeles de propaganda y páginas de Internet que, con toda seguridad, había estado recopilando durante los últimos días de curso… Una vez que el joven había mostrado «con pelos y señales” su programación veraniega, volvió al ataque, y está vez dijo al Señor:

–Es verdad que todo eso que me dices lo tengo… Sin embargo, también el año pasado y el anterior y hace tres lo tuve y…

El Señor lo miró fijamente con cariño y le dijo:

–Y no fuiste muy feliz, ¿verdad?

Y agarrándole del hombro se volvió a dirigir al joven con estas palabras:

–Una cosa te falta: si quieres pasar unas vacaciones que no podrás olvidar jamás, olvídate de la piscina, de la casa rural, de la playa, de la montaña… Luego ven y sígueme… ¡Atrévete a veranear a mi lado! ¡No te arrepentirás!

Ante estas palabras, el joven…

[Amiga, amigo, te toca a ti ponerle un final. Marca la X en el lugar que desees, sin olvidar que de tu elección dependerá el grado de felicidad que alcances durante este verano:]

o      El joven se fue muy triste y, aunque se lo pensó dos veces, al final, “qué dirían mis colegas,” se decidió por un verano similar al anterior: piscina, sol, rolletes de fin de semana, fiestas hasta la madrugada y resacas hasta el atardecer.

o      El joven se quedó al lado del Señor y, en no más de diez minutos (es el momento, sí tú quieres, de programar tus vacaciones al lado del Señor) idearon la forma de pasar unas vacaciones de ensueño: una experiencia de ayuda desinteresada, unas clases particulares gratis (dad gratis lo que habéis recibido gratis), un campamento para pasarlo bien y conocer más a Jesús, unos días en un monasterio para descansar, orar y “recargar las pilas,” hacer de monitor para chicos más pequeños…

José María Escudero