Elegir la vida

Vivir y morir van unidos permanentemente. En la adolescencia hay una sobrevaloración de la vida que no elimina la sobreexcitación ante la muerte, a la que se quiere ignorar o por la que en algunos pocos casos se deja uno seducir.

Frente al «matar por matar» que nos va llegando y la elección de la violencia como sustentadora de la forma de vivir, podemos elegir la vida para dar más sentido a esa misma vida, aunque haya que morir. Lo dice un bello poema de Nazim Hikmet titulado «Vivir»:

 

No es un juego la vida.

La tomarás en serio,

como lo hace la ardilla, por ejemplo,

sin esperar ayuda ni de aquí ni de allá.

Tu más serio quehacer será vivir.

 

No es un juego la vida.

La tomarás en serio,

pero en serio a tal punto

que, puesto contra un muro, por ejemplo,

con las manos atadas,

tú morirás porque vivan los hombres,

aun aquellos hombres

cuyo rostro ni siquiera conoces.

Y morirás sabiendo ya sin duda

que nada es más hermoso

ni más cierto que la vida.

 

La tomarás en serio.

Tan en serio que a los setenta años,

por ejemplo, plantarás olivares

no para que les queden a tus hijos,

sino porque, aunque temas la muerte,

ya no creerás en ella

puesto que en tu balanza

la vida habrá pesado mucho más.

 

Esto es así, pero muchos padres, por ejemplo, se sienten desbordados por sus hijos y el 11 % de los profesores se sienten amenazados o agredidos por los alumnos. Y sucede que los hijos matan a los padres, por ejemplo, o algunos jóvenes matan por matar. Entonces saltan las alarmas sociales y cunde la sensación de que la sociedad está perdiendo el rumbo: parece que nos asola la barbarie.

Los datos están ahí, pero también pueden ser interesados: el morbo, la curiosidad y la audiencia hacen que ahora se recalquen esos hechos, pero siguen existiendo algunos otros que hace unos meses o años llenaban las primeras páginas de los periódicos y abrían la entrada de los telediarios: los perros asesinos, la caza de los cabezas rapadas, los jóvenes que destrozan su vida en accidentes de tráfico…

Nosotros recalcamos que, más allá de las audiencias y del morbo o curiosidad por algunos temas, está siempre la vida, que hay que elegir cada día y que, como educadores, queremos potenciar.

 

            CUADERNO JOVEN

Compartir
Artículo anteriorMatar por matar
Artículo siguiente«Día del Deporte en la Ciudad»