«Elkerbidea», un camino de encuentro

Origen y objetivos.1

 

No son pocas las experiencias que cada verano se vienen ofreciendo a los jóvenes desde distintas asociaciones e instituciones. Elkarbidea ha sido también una oferta en verano para jóvenes de distintas edades. Se les ofreció la posibi­lidad de realizar en grupo una ruta por el País Vasco, entre San Sebastián y Bil­bao. Una ruta que pretendía conocer la realidad cultural y social de distintos pueblos vascos desde sus entrañas, sus­citando una conciencia de implicación con esa realidad y persiguiendo “com­partir camino y experiencias” en grupo.

«ELKAR-BIDEA» significa encuentro-cami­no. Esto es precisamente lo que ha sido esta experiencia de verano: un encuen­tro, un camino. Bidea: Camino que atra­viesa el corazón y la piel de los pueblos y ciudades del País Vasco; de sus proble­mas e ilusiones; de sus vidas, de sus gen­tes… Un camino que nos ha permitido

conocer lugares tan distintos como pue­blos pesqueros y rurales, turísticos y ais­lados, en tranquilidad o sumergidos en el alma de sus fiestas. Elkar: Pero sobre todo ha sido encuentro entre diecisiete jó­venes de diversas edades, ciudades, gus­tos, ideas… con una inquietud común: “Descubrir Euskadi desde dentro”.

Encuentro durante quince días de julio con una vida sencilla, sin más posesión que la mochila y los compañeros de cami­no. Sin más pretensión que un trozo de suelo donde poner la esterilla cada noche (aunque la suerte nos diera varios días ca­ma y colchón). Sin más intención que co­nocer sin prejuicios definidos un pueblo que nos ha tendido sus brazos allí por donde pasábamos. Posibilidad de encontrarse con Jesús a través de alguna oración al final del día. Encuentro con los proble­mas y roces inevitables de la convivencia, y encuentro también con el diálogo. Y es precisamente así, donde se ha hecho posi­ble el encuentro verdadero de Elkarbidea, un encuentro que merece la pena.

 

La autora pertenece a la Comunidad Adsis de Vitoria. Nos narra aquí una «experiencia de cami­no» realizada el verano pasado. Puede ser un buen ejemplo para este tipo de actividades con jó­venes en las jornadas estivales.

 

Grupo.2

 

ELKARBIDEA ha sido una expe­riencia que, lejos de limitarse a un grupo concreto de jóvenes, ha puesto como única condición la motivación, la ilusión por conocer y compartir. Así, diecisiete jóvenes, de 17 a 35 años, nos hemos reu­nido en torno al camino. Jóvenes de Bil­bao, Vitoria, Valladolid y Palencia, he­mos compartido el presente de la expe­riencia, el pasado de nuestra historia personal y el futuro de nuestras expecta­tivas y planes. Jóvenes entre los que ha­bía trabajadores, parados, universitarios de primeros y últimos cursos…, entre los que había distintos gustos, inquietudes, tendencias políticas, etc.

Y ésa ha sido la maravilla de la ruta, la diversidad, la riqueza de escuchar a otros, conocer sus costumbres… y todos juntos, uniendo nuestras diferencias, abrirnos a la diversidad de Euskal Herria.

 

Itinerario y actividades.3

 

YA se ha dicho que Elkarbidea ha si­do un camino entre San Sebastián y Bil­bao, siguiendo una ruta por costa y por el interior, por carretera o por pleno monte, llegando a pueblos pequeños o grandes, y realizando en cada uno diferentes acti­vidades, que se detallan a continuación.

 

  • 9 dejulio: Encuentro del grupo enSan Sebastián, donde se presentó en gene­ral en lo que consistiría la experiencia, y se dibujó lo que sería el signo de El­karbidea, para pintarlo en camisetas. También pudimos dar un pequeño pa­seo por la ciudad.
  • 10 de Julio:Comienza la ruta, despla­zándonos en autobús hastaGetaria, un pueblo pesquero de Guipúzcoa, cono­cido también turísticamente por su paisaje (El Ratón de Getaria). Allí tu­vimos la oportunidad de conocer la vida de los pescadores, hablando con el encargado de la cofradía de pesca­dores.
  • 11 de julio: Getaria-Loiola.El itinerario fue en concreto en dos etapas. Por la mañana caminamos desde Getaria a Zumaia, otro pueblo pesquero algo más turístico que el anterior. Por la tarde fuimos en autobús hasta Loiola, junto a los pueblos de Azpeitia y Az­coitia. En Loiola pudimos visitar la Basílica de San Ignacio y el resto de sus monumentos históricos.
  • 12 de julio:Primera caminata fuerte de la ruta; entreLoiola y Errezil, un pe­queño y tranquilo pueblo de montaña, todavía en Guipúzcoa. Una vez allí, y divididos en grupos, la actividad con­sistió en llamar a las puertas de casas y caseríos del pueblo, hablar con los de allí para conocer cómo vivían, ofre­cerse para trabajar en lo que fuese po­sible, y si era posible hacerlo a cambio de algo de comida.
  • 13 de julio: Errezil-Tolosa.En un princi­pio, la ruta era una travesía montañe­ra, entre estos pueblos, pero el clima nos cambió los planes, y al llegar a las faldas del monte Ernio, la niebla nos impidió continuar y regresamos a Errezil para realizar el camino por ca­rretera haciendo dedo, hasta conse­guir que nos llevasen a todos. El día se tradujo enteramente encamino.
  • 14 de julio:La mañana la pasamos en Tolosa. Allí se planteó otra dinámica de grupos, en la que cada uno debía informarse sobre servicios y ayudas o trámites necesarios con respecto a la búsqueda de trabajo, servicios para jó­venes con distintas problemáticas, o incluso del propio turismo en Tolosa. Queríamos comprobar la acogida a los distintos grupos en función de lo que planteaban. Por la tarde fuimos en au­tobús hastaElorrio, ya en Bizkaia. Elo­rrio es un pueblo de rica historia e im­portantes construcciones de tipo seño­rial, lo que creaba el ambiente propi­cio para conocer todo esto a través de un juego que nos ponía en contacto con los habitantes del pueblo.
  • 15 de julio:De nuevo un día en lo que lo importante era el camino, y esta vez por pleno monte (sin niebla que nos lo impidiera) El camino fue desde Elo­rrio aBesaide (punto en el que se en­cuentran Bizkaia, Alava y Guipuz­coa). Desde allí a Zabalaundi, en las fal­das del monte Amboto, para bajar lue­go al valle de Atxondo. En ese valle pu­dimos visitar un caserío utilizado pa­ra la rehabilitación de toxicómanos, concretamente en el pueblo de Axpe, un pueblo realmente tranquilo entre las montañas.
  • 16 de julio:De la tranquilidad de At­xondo a las fiestas populares deMar­kina, en autobús. Lo principal en Mar­kina fue conocer y disfrutar de un pueblo euskaldún en sus fiestas; y pu­dimos visitar también un caserío don­de se elaboraba sidra y txakolí.

 

  • 17 de julio:De vuelta al camino, desde el alboroto de las fiestas ala tranquili­dad de Bolibar, donde pasamos noche y visitamos el museo que hay en ho­nor a Simón Bolibar; pero antes subi­mos, también a pie, a la colegiata de Cenarruza, en donde pudimos conocer la vida de un monasterio.
  • 18 de Julio:Aquí llegaba la etapa más dura que realizábamos a pie, por lo menos en cuanto a kilómetros, desde Bolibar aGernika. Sin embargo, de nuevo el tiempo nos lo impidió, ya que la increíble cantidad de lluvia que caía nos hizo recorrer bajo la lluvia muy pocos kilómetros antes de subir en coches. En Gernika, visitamos la Casa de juntas, el Árbol de Gernika; y pudimos hablar con dos mujeres su­pervivientes del trágico bombardeo, gracias a la asociación «Gemika Go­goratuz».
  • 19 de julio:En tren hastaBermeo, otro pueblo pesquero, esta vez en Bizkaia, y algo más grande que los que conoci­mos en Guipúzcoa. Allí volvimos a adentrarnos en el mundo de la pesca y sus técnicas en el Museo del Pescador; y por la tarde, pudimos acercarnos a otra realidad, no tan antigua, pero sí muy presente en Bermeo: el Sida, a través de la asociación «Txo Ihesa».
  • 20 de julio:Este día se planteaba como día de descanso, así que nos dedicamos a contemplar el paisaje de Urdaibai, y las playas de Pedernales, y Laida.
  • 21 de julio:Tras el descanso, de nuevo la ruta. En tren hasta Bilbao, capital grande e industrial. En Bilbao, por la mañana pudimos conocer la opinión de sus ciudadanos sobre distintos as­pectos que a nosotros mismos nos in­teresaban, por medio de una encuesta,en la zona más céntrica y “rica” de la ciudad. Y por la tarde, pudimos con­trastar lo anterior, con la marginalidad del barrio de San Francisco, que visi­tamos por grupos, acompañados por miembros de asociaciones que traba­jan en ese entorno a favor de los niños, jóvenes, prostitutas…
  • 22 de julio:Último día oficial de la ru­ta, que consistía en recorrer y contras­tar las conocidasmargen derecha e iz­quierda del Gran Bilbao, paseando por los pueblos de Las Arenas y Sestao. Ese día, tras la comida, realizamos la valoración final, y en lugar de sepa­rarnos dirigiéndonos cada uno a nues­tra ciudad, como era lo previsto, cogi­mos todos un autobús a Vitoria-Gas­teiz, para hacer noche allí. y conocer algo de la tercera capital vasca al día siguiente.

 

Además de las actividades propias de cada lugar, ya citadas, durante la ruta fuimos realizando dinámicas de valora­ción de la experiencia, que nos permitían compartir lo vivido hasta el momento.

 

Algunos aspectos de la organización

ELKARBIDEA ha sido una experien­cia ofertada por la Comunidad Adsis, en concreto desde Bizkaia, pero posibilitan­do realizarla a jóvenes de distintas ciuda­des. Una de las intenciones ha sido ofre­cer algo a los jóvenes que pudiera tener continuidad en caso de que ellos mismos quisieran, por lo que en cada una de las ciudades de donde son los jóvenes, se re­alizaron encuentros con ellos antes y des­pués de la ruta. Por otra parte, los orga­nizadores de la experiencia, previnieron con antelación los lugares y actividades, quedando fijadas de antemano la mayo­ría de las visitas que se realizaron.

Del mismo modo en cada población se habían hecho los contactos necesarios para solicitar un lugar en el que pasar la noche. Se pidieron en su mayoría fronto­nes, sin embargo encontramos que en muchos pueblos nos dejaron locales de mejor calidad, como polideportivos y re­sidencia de estudiantes; lo que hizo que algunas noches las pasáramos bajo un simple techo de frontón, mientras que en otras ocasiones pudimos usar cama, ser­vicios, duchas… Por último, decir que para las actividades no preparadas ante­riormente, y que se decidió realizar so­bre la marcha, no encontramos ninguna traba importante por parte de los ciuda­danos a los que nos dirigimos.

 

Elkarbidea, para concluir, ha sido una experiencia de verano, en la que hemos conseguido compartir camino y viven­cias, a la vez que conocíamos Euskal Herría. Una experiencia en la que ha predo­minado especialmente el estar y com­partir con otros. Todos hemos puesto a prueba nuestra capacidad de diálogo y de comprensión del otro. Una ruta, que ha sacado a los jóvenes de lo cotidiano, de su rutina, movidos por una inquietud especial y que se ha tratado de darle cau­ce y orientación.

Una experiencia, en definitiva, que nos ha alejado durante quince días de las complicaciones de una sociedad consu­mista e individualista, donde la com­prensión de lo diferente es muchas veces difícil; para llevarnos a la sencillez de un camino de encuentro precisamente con esa diversidad. Ahora queda la vuelta.

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