Espacios comunes, espacios de comunión

Muchas veces, a la hora de hablar de la Iglesia con los jóvenes, acaban saliendo los mismos tópicos:

 

 

–    Creo en Jesús pero no creo en la Iglesia.

–    Yo no creo en la Iglesia que muestran los obispos y cardenales.

–    Si los curas se mostrasen más cercanos, iría más a misa.

Estas y otras muchas frases seguro que os son familiares.

De ahí surge la portada de este mes: de esa distancia real en algunos casos, sobre todo en cuestiones de lenguaje, pero a la vez hipotética en otros, que sirve de excusa para que algunos se creen una religión a la carta.

Para la composición gráfica de la portada he elegido dos elementos, distantes en el tiempo, pero que a su vez convergen en una cultura y origen común:

  • Por un lado un grabado de un alzado de una iglesia del siglo XIX. En ella se nota el paso del tiempo en el papel, sus impurezas, el trabajo manual del delineante a la hora de hacerlo. Un trabajo clásico.
  • Por otro lado tenemos una plantilla[1] de la imagen de un Sagrado Corazón, muy de moda en las calles de Buenos Aires en este momento. Este Sagrado Corazón, totalmente descontextualizado, ha perdido su significado primero para convertirse en un icono del arte urbano actual.

La mezcla de ambos aspectos nos recuerda que tenemos que reconciliar el ayer con el hoy, pero siempre teniendo en cuenta el origen de todo, el amor de Dios Padre, el mensaje de Jesús y la presencia del Espíritu entre nosotros, ejemplo real de comunión que no nos puede dejar indiferentes. Por ello debemos:

  • Buscar espacios de comunión y de encuentro.
  • Desarrollar elementos de respeto mutuo, no de imposición o de rechazo, sino .
  • Potenciar al máximo la vivencia comunitaria.

Hemos de mostrar que somos capaces de superar cualquier distancia, porque Jesucristo es ayer, hoy y siempre.

jotallorente

[1] Algunos artistas urbanos utilizan para sus composiciones plantillas de acetato que después plasman por toda la ciudad con un spray. Es una manera de multiplicar un dibujo en una misma ciudad o en otras y hacer partícipes a todos de su obra.