Estamos robando la infancia a las niñas

Varias mujeres respondían a la frase del título formulada como pregunta en YoDona (15.11.08) dentro de la sección “Así hablan las mujeres”, planteada como tertulia. Recogemos aquí algunos datos de los que partían y algunas de sus respuestas.

No han llegado a la adolescencia pero intentan seducir como sus hermanas mayores, a quienes copian su contoneo, su estilo de vestir y sus armas de mujer. Son las nuevas ‘lolitas’ y quieren comerse el mundo a bocados. Lo que no saben es que éste, quizá, se las coma antes a ellas.

Hasta hace poco tiempo, las niñas que no habían cruzado las fronteras de la adolescencia eran casi invisibles a los ojos de la sociedad. Hasta que un buen día los expertos de marketing se dieron cuenta de que esas pequeñas no sólo imponían gustos propios sino que, además, imponían a sus padres lo que deseaban adquirir.

En España son más de un millón y medio, y los sociólogos las presentan como los más mimados económicamente ­y los que tienen un acceso más fácil al mundo de la tecnología de la historia de nuestro país. Niñas precoces, tampoco escapan a los peligros con los que lidian a diario los adultos: se inician al consumo del tabaco y el alcohol con tan solo 13 años.

Muy preocupadas por las marcas de la ropa que lucen, han provocado que diseñadores de renombre (Arman, Kenzo…) se lancen a crear modelitos exclusivos para su franja de edad. Obsesionadas con su imagen, ya no es raro que chiquillas de tan solo 11 años sucumban a enfermedades como la anorexia y la bulimia; las páginas de internet que fomentan este tipo de trastornos de la alimentación son visitadas asiduamente por niñas con edades comprendidas entre 9 y 11 años.

A todo esto se suma la facilidad con la que acceden a los mensajes de carácter sexual, lo que les lleva a comenzar a manejar su sexualidad demasiado pronto en un momento en que todavía no han madurando emocionalmente.

Consumistas, mimadas, coquetas… Estamos induciendo a las niñas a tener rasgos inapropiados para su edad y les estamos robando su preadolescencia. Culpables: las nuevas tecnologías y la televisión. Objetivo: beneficiar a las empresas que venden sus productos a consumidores cada vez más jóvenes. En el cine (y televisión) los productores intentan atraparles con historias inapropiadas para ellas.

Se les está impidiendo la capacidad de cuestionarse. Desde muy pequeñas se les impulsa a tener, no a ser.

Paradoja: se imponen políticas de igualdad, que deben aplicarse desde la infancia, y a la vez priman los intereses económicos de la industria prostitucinal: se somete a las niñas, cuanto más jóvenes mejor, a la exposición de la mirada masculina, sólo porque esto produce placer en los varones.

Se visten como adolescentes y toman modelos de la televisión que no corresponden con su edad. O de las revistas juveniles, en las que no existe estímulo intelectual, ni buen gusto ni transmisión de valores formativos ni información objetiva: sólo se repiten los estereotipos machistas para domesticarlas mejor.

Desde las revistas juveniles se ofrece un modelo de chica desinhibida y, a la vez, tremendamente ignorante. Y las muchachas se obsesionan por amoríos y relaciones sexuales entre gentes de su edad. Buscan un cuerpo cañón sin otro objetivo que entretener a un adolescente de forma morbosa.

Tienen el modelo en casa: imitan a sus madres, que transmiten a sus hijas la obsesión por el físico dentro de una sociedad hipersexualizada.

A partir de los siete años, la ropa está diseñada para adolescentes. Y el tema va más allá de la marquitis o del exceso de consumo: está muy unido al de la seducción y al de la sexualidad, que se les presenta como modelos de seducción y sexualidad adulta que no corresponden a su edad.

Para hacer

  1. ¿Cuáles de estos fenómenos hemos percibido? (Series, canciones, forma de vestir…). 2. Podemos ver algunas revistas dirigidas a esta franja de edad (Ver la página siguiente). ¿Qué imagen de mujer aparece?
  2. ¿Por qué creemos que tienen tanto éxito estas propuestas?

 

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