Experiencia de Oración: comunidad que vive y reza

La iniciativa se inscribe dentro de la propuesta de la Delegación de PJ, para ir dando consistencia a la experiencia de encuentro con Dios, en nuestras comunidades educativas. Esta vez no fue Alzuza (Navarra), sino Mohernando, el lugar que acogió la experiencia de Comunidad Juvenil que vive y ora.

La experiencia ha sido animada por la comunidad juvenil “Genesaret” de la Casa de Estrecho, y en ella han participado jóvenes y alguna familia con bebé, provenientes de Salamanca, Madrid, Soto del Real y Guadalajara. Como otras veces, se ha favorecido un clima de calma y sosiego para sentir la vida, orar y compartir.

Aprender a Orar es aprender a vivir de manera “centrada”, “lenta” y “agradecida”; es agrandar la mirada con los ojos del alma y así, ensanchar el corazón para acoger el regalo de Dios en nuestra vida. Contemplar, crear, celebrar, comunicar han sido actividades propias de estos días.

Mario Juanes de Salesianos Pizarrales en Salamanca relata en primera persona la experiencia de estos días:

Primero, la experiencia en Mohernando me ha enriquecido en todos los sentidos, sobre todo, los testimonios y las vivencias de cada persona, y que a pesar de venir todos de diferentes Centros Juveniles, y tener distinta edad todos nos hemos aportado algo. Además, resalto la importancia que tiene la oración en nuestra vida ya que nos tranquiliza con nosotros mismos y nos regala un momento personal y, asimismo, nos ofrece un tiempo con el Señor.

Personalmente, invitaría a todos los jóvenes a que probaran esta experiencia porque da la oportunidad de pensar sobre uno mismo y yo he aprendido a valorarme y a comprender los motivos por los que la oración es un elemento relevante para la vida de un animador salesiano, ya no solo para un animador salesiano, sino para todo el mundo que tenga relación con el ambiente salesiano.