EXPERIENCIA DE VOLUNTARIADO INTERNACIONAL

OBRA SOCIAL BOSCONIA. PIURA-PERÚ.

Francisco J. Rodriguez.

Valencia

 

Durante mi experiencia de voluntariado internacional que he desarrollado en Piura, en el norte de Perú muy cerca del Ecuador, en el asentamiento humano de Nueva Esperanza, y dentro de la comunidad Salesiana de Bosconia (Obra Social Bosconia), he podido detectar y constatar que los menores del Sur, por lo menos, con los que yo he convivido y trabajado, no tienen las mismas condiciones y posibilidades para poder desarrollarse íntegramente como personas. Existen diferencias de fondo entre los niños del Sur y los niños del Norte.

En los 45 días que he compartido con ellos, ya que mi función allí era acompañarlos, estar con ellos y ayudarles en sus tareas (deberes), he podido comprobar que son unas personas mucho mas educadas, cariñosas y respetuosas, tienen mucho mejor interiorizados los valores y actitudes necesarios. Su comportamiento es mucho más atento. Todo esto he podido comprobarlo “in situ “trabajando al lado de ellos. Los métodos de trabajo en educación son algo diferentes a los nuestros pero fácilmente aplicables.

Lo más destacable y sorprendente que hemos podido detectar en cuanto a su comportamiento y actitudes son la solidaridad y ayuda que tienen entre ellos. Se ayudan mutuamente y sobre todo los más mayorcitos con los pequeños, cosa que aquí en nuestra cultura, en el Norte, todo eso se ha perdido, no existe esa atención de unos a otros, cada uno va a lo suyo. Supongo que todo esto sucede porque en nuestras sociedades lo tienen todo y no valoran nada y en el Sur existen otros tipos de prioridades, antes de lo material, que son la familia y las relaciones personales.

Ese es el punto que mas nos ha chocado a todos los voluntarios españoles y de la zona de la Comunidad Valenciana que estuvimos allí y es como unos niños-as que, apenas, tienes lo básico para sobrevivir, tienen tan interiorizados los valores como la autoestima, solidaridad y respeto alos mayores y sus familias.

El horario y lo que hacía  allí es el siguiente:

Como en Perú, en esa zona los colegios tienen turno de mañana y tarde, los niños acudían al oratorio por la mañana, los que tenían colegio por la tarde y, por la tarde vienen al oratorio los que van al colegio por la mañana. El oratorio por la mañana se abría a las 08.30am. y los niños y niñas venían a esa hora hasta las 09.00am donde se cerraban las puertas y se daban los buenos días antes de entrar a las aulas. Separados por edades les ayudábamos durante hora y media a realizar sus tareas y a resolverles las dudas que tuvieran de cualquier materia. Si no traían tareas les facilitábamos material para que estuvieran haciendo trabajos relacionados con las matemáticas y el lenguaje principalmente. A las 10.30 salían al recreo hasta las 11.00 ese era el momento de acompañarles, escucharles y jugar con ellos. A las 11.00 se les daba un almuerzo antes de irse a su casa.

El oratorio de la tarde comenzaba a las 14.30 horas y tiene la misma estructura que el de la mañana lo único que cambia que en vez de darles un almuerzo, al ser por la tarde es una merienda-cena, ya que en ocasiones esa era la única comida que hacían correctamente a lo largo del día. Todo esto de lunes a viernes.

Los sábados por la tarde era tiempo del oratorio festivo donde se invitaban a todos los niños a realizar talleres y diferentes deportes, tb, en horario de 14.30 a 17.30 horas.

Los domingos por la mañana estaban las diferentes misas y por las tardes los oratorios exteriores donde nosotros nos desplazábamos a los asentamientos que están un poco más lejanos a realizar nuestra labor.

Esta labor ha sido muy gratificante y la experiencia maravillosa, totalmente recomendable para todo el mundo.

 

Francisco J. Rodriguez.