FORMACIÓN ONLINE PARA PROFESORADO DE ESCUELAS SALESIANAS

Irune López, psicóloga.

Coordina el Departamento de Orientación psicopedagógica de los Salesianos de Bilbao

 

Formación online, beneficios

Aprovechando las posibilidades que nos ofrecen actualmente las tecnologías digitales, la Comisión nacional de Escuelas Salesianas se planteó la idea de organizar cursos online para profesorado de nuestros centros educativos. Se valoró que podían reportar a nuestras escuelas algunos beneficios interesantes como:

–          Una formación común que refuerce marcos de referencia compartidos entre nuestros docentes repartidos por toda la geografía.

–          Ofrecer nuestra visión de los aspectos a formarse desde nuestro carisma y propuesta educativa.

–          Promover la puesta en práctica de determinados estilos y líneas educativas en nuestros centros.

–          Crear relaciones entre profesores alejados entre sí, tejiendo, así, una red intercentros.

–          Favorecer una relación más intensa e interactiva profesor-participantes, que la de la formación presencial.

 

A estas posibles ventajas se unían también las propias de la metodología online, como:

–          Reducir costes y tiempos de desplazamientos de participantes y de ponentes.

–          Garantizar la uniformidad del profesorado que los imparte.

–          La flexibilidad horaria que favorece la autorregulación y puede ayudar a conciliar mejor la vida laboral y familiar.

 

Descripción de la experiencia formativa

La experiencia se inició en el 2009-2010 con dos cursos piloto – profesorado de nueva incorporación y acción tutorial- de 30 horas distribuidas a lo largo de 10 semanas para unas 25 personas. En este curso la oferta se ha ampliado a cinco grupos de cada uno, participando en torno a trescientas personas y diez profesores.

El curso de acción tutorial, al que me referiré a partir de ahora, se eligió por la importancia que tiene la atención y el acompañamiento personalizado a cada alumno dentro del sistema educativo salesiano. En su diseño nos encontramos con varios retos a superar: La poca experiencia digital y en formación online; en primer lugar, del profesorado, que hubo de situarse en este nuevo marco didáctico “sobre la marcha”… y en la mayoría del alumnado, para los que también era algo nuevo. Otro, responder a la diversidad de puntos de partida de los participantes, tanto por su procedencia como por su mayor o menor grado de experiencia previa como tutores y de formación en pedagogía o psicología. Y, por último, el conjugar formación online y opciones metodológicas para nosotros importantes, como son el aprendizaje aplicado. No queríamos que los profesores adquirieran sólo muchos conocimientos teóricos, cosa que hubiéramos solucionado con unos cuantos cuestionarios tipo test; nuestro objetivo era capacitarles más como tutores y por lo tanto creíamos necesario que realizaran tareas prácticas lo más reales posibles y reflexionaran sobre ellas, de tal forma que adquirieran criterios a la hora de pensar y organizar su labor tutorial. Esta opción volvía la evaluación de las tareas más complicada, sobre todo teniendo en cuenta que en la segunda tanda eran varios los profesores; se impuso unificar criterios de evaluación de las actividades, cosa que realizamos entre todos al más puro estilo “competencial”.

 

Valoración de la experiencia

La experiencia ha sido buena. Los participantes han trabajado mucho, se han aportado líneas interesantes de actualización, se han mantenido buenas relaciones profesor-alumno y nos vamos familiarizando todos con el sistema digital de enseñanza. Aunque hemos detectado algunas dificultades:

–          la falta de feedback, pues los profesores no ven al alumno y deben inferir lo que está pasando. Esto dificulta el ajustar adecuadamente los contenidos a las necesidades y expectativas de los participantes.

–          calcular el tiempo real que lleva la realización de las tareas y así seleccionar la información y actividades para ajustarlas bien al tiempo oficialmente estipulado.

–          mantener la motivación de los alumnos para evitar que se desanimen por la soledad, el trabajo añadido que supone o la falta de fuerza de voluntad.

–          Falta de mentalidad digital de los alumnos. No aprovechan lo suficiente los foros, wikis, etc., centrándose en las actividades personales.

 

A la luz de esta reflexión, realizaremos algunas mejoras para siguientes promociones como publicar en cada unidad los criterios de evaluación de las tareas, de tal forma que oriente el trabajo; colgar ejemplos de tareas realizadas, pero cuidando que el ejemplo no limite la reflexión y creatividad de los alumnos; reajustar tareas/tiempo; ver la forma de acceder a las tareas de los compañeros, para enriquecerse mutuamente y, de forma especial, promover la interrelación entre ellos.

Como decíamos anteriormente, la experiencia aunque novedosa ha sido positiva. Seguiremos puliendo los cursos ya organizados y, para el siguiente año, un nuevo reto: curso online sobre Don Bosco y su sistema educativo.

 

Irune López Aresti