Departamento de Juventud

Conferencia Episcopal Española

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Espiritualidad

Oración para preparar la JMJ Madrid 2011

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Dios Padre nuestro, ponemos en tus manos
la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid 2011.
Guarda y protege al Papa Benedicto XVI y a todos los pastores de tu Iglesia.
Ilumina y fortalece a todos los que están preparando esta Jornada.
Concédeles fuerza s y sabiduría para llevar a cabo su labor.
Concede a nuestra c omunidad (grupo juvenil)
preparar en profundidad este acontecimiento eclesial.

Amén

Señor Jesucristo,
antes de tu ascensión prometiste estar con tu Iglesia hasta el fin del mundo.
Bendice y multiplica los esfuerzos de todos los voluntarios
y el personal de la Jornada Mundial de la Juventud.
Que sean colaboradores tuyos en la obra de la redención
para que este acontecimiento sirva para enraizar y edificar en Cristo
a los jóvenes de España y del mundo entero.

Amén

Espíritu Santo, Señor y
Última actualización el Viernes 31 de Julio de 2009 16:42 Leer más...
 

Meditación sobre la soledad (Hno. Rafael)

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11 de diciembre 1936 – viernes - a sus 25 años
Mi cuaderno
“Soledad”

Soledad… cuántas cosas se le ocurren a mi alma a propósito de esa palabra, y qué difícil es expresar la alegría de la soledad al que algunas veces tantas lágrimas le ha costado.

Sin embargo, qué alegre es estar solo con Dios… Qué paz tan grande se respira cuando nos vemos solos…, solos el alma y Dios. Qué caminos tan distintos lleva el mundo, y lleva Cristo. El mundo se busca a sí mismo y a sí mismo se encuentra. El alma que no busca a Dios, busca a otras almas, y si no las halla llora su soledad… Tristes lágrimas que amargan el corazón y no dan consuelo.

Pero el corazón que busca a Cristo ama la soledad de todo y de todos, pues es en esa misma soledad donde Jesús se muestra. Es en esa soledad donde busca a las almas; ahí las lleva a veces a costa de dolores y de sacrificios.

Dios es egoísta y no permite a sus amigos busquen otro consuelo que no sea El… Al principio los engaña con el consuelo de los hombres, mas llega un momento en que los hombres no dan más, y lo que dan es poco y al alma no le basta… Quizás lágrimas, quizás desengaños y desilusiones… ¿Qué importa? Dios lo hace, la cuestión es seguir, y si el alma sigue, se encuentra sola… ¡¡Misericordia infinita de Dios!!

Es precisamente sola donde Él la quiere. Cuánto cuesta subir esa pequeña pendiente, en la que se van dejando tantas ilusiones, a veces afectos, a veces parece que pedazos del alma entera… ¡Cuesta, Señor! ¡cuesta a veces acompañarte a esas soledades del espíritu y del cuerpo adonde quieres llevarnos!

Día tras día Jesús va haciendo su obra en el corazón de sus amigos… Paso a paso va arrancando, a veces suavemente, a veces de un golpe, tantas y tantas cosas que atan el alma a la tierra y a las criaturas…

Dejemos hacerle a Él… Él es el dueño de todo. Y efectivamente, si Dios nos quiere para sí, irremisiblemente nos llevará a la soledad, y allí nos hablará al corazón (Oseas) ¡Qué grande es Dios! ¡Qué bien hace las cosas!

Lo que al principio tanto nos cuesta, lo que tantas lágrimas nos ha hecho derramar… ¡Bendita soledad con Cristo! Es nuestro mayor consuelo en la tierra.

En esa soledad goza el alma del enorme consuelo de saberse sola de Dios. En esa soledad ama a Jesús con todas sus fuerzas, ríe con Él y llora con Él… ¿Qué más quiere? ¿Qué pueden dar los hombres? Que divina escuela es la soledad para aprender a conocer a Dios y para no esperar nada del mundo.

Bendita soledad que nos acerca a Dios y nos desprende de las criaturas. Aprendamos ahí, a acompañar a Jesús en la Cruz, y después a María, cuya alma más en el cielo que en la tierra, después de muerto su hijo nos enseña su soledad y nos invita a comprarla.

¡¡Qué grande es la misericordia de Dios!!

Qué engañados estábamos cuando creíamos que la soledad era cruz. Qué ceguera tan grande es buscar a Dios entre consuelos humanos. Bien es verdad que cuando Él quiere se manifiesta a través de mil modos y maneras…, es cierto, más siempre es a través del consuelo; es un paisaje con niebla. Es cierto que es Dios, pero está detrás…, detrás de nuestros sentidos, de nuestros sentimientos, de nuestras ilusiones…, detrás de las criaturas a las que vamos a buscar lo primero.

Dios se manifiesta al alma a través de todo eso y es una imagen suya, efectivamente, pero sin contornos, confusa, imprecisa… Es un paisaje con niebla… El paisaje está pero la niebla le desdibuja y lo primero que se ve es la niebla.

Dios está en todo, pero ese todo no es Dios. Las almas acostumbradas a ver al Criador en los más pequeños detalles de la creación, en las maravillas de la naturaleza, en la armonía del “introito” de una Misa o en el corazón de un hombre, qué duda cabe, de que gozan de Dios, y que Dios se vale de todo eso, para, muchas veces, despertar a un alma dormida.

Que efectivamente el alma ve a Dios, nadie lo duda; mas es de una manera imperfecta, pues antes de llegar al paisaje, su vista se ha detenido en la niebla…, bien sea un insecto o el sol, un trozo de música o la grandiosidad de un corazón.

Qué claramente se llega a ver, que es en la soledad de todo, donde de veras se conoce a Dios. Qué gran misericordia es la suya, cuando haciéndonos saltar por encima de todo lo criado, nos coloca en esa llanura inmensa, sin piedras ni árboles, sin cielo ni estrellas… En esa llanura que no tiene fin, donde no hay colores, donde no hay ni hombres, donde no hay nada que al alma distraiga de Dios.

Infinita bondad del Eterno, que sin merecerlo, nos coloca en esas regiones de las soledades para allí hablarnos al corazón.

Infinita paciencia la de Dios, que día tras día, noche tras noche, va persiguiendo a las almas, a pesar de las caídas de éstas, a pesar de las ingratitudes y los egoísmos, a pesar de los obstáculos que continuamente le ponemos, a pesar de escondernos muchas veces, no a su castigo, sino, vergüenza decirlo…, a su gracia.

Cómo se ensancha el alma, cuando medito aquellas divinas canciones de san Juan de la Cruz, que una de ellas dice:

“En la soledad vivía
y en la soledad ha puesto ya su nido”
(San Juan de la cruz, Cántico Espiritual 35,2)

El místico doctor, en sus anotaciones a la canción, supone al alma que ya vivía en su soledad, y que Dios, contento de esta soledad, ha puesto en ella su nido. Alma generosa la del carmelita que fue buscando a Dios en la soledad de todo; no así la mía que fue lo contrario, que es llevada de la mano del Altísimo a todas partes, y muchas veces no de buen grado, sino a rastras.

¡Misericordia infinita de Dios! ¿Qué he hecho yo, para que así me trates?

Mas ya todo acabó. Seré generoso. Seré dócil; me lleves donde me lleves, amaré lo que Tú ames, incluso el vivir, si ése es tu deseo.

Me abismaré en esa soledad del espíritu y del cuerpo para que en ella, como dice la canción, hagamos nido de amores divinos; en ella me trates, me ilustres, me guíes para que en esa senda de la vida por el mundo, no me pierda y me extravíe.

Condúceme, Señor, por ese camino de soledades, que es el seguro, pues al no haber otros que lo crucen y siendo Tú el guía ¿qué hay que temer?

En la Trapa de San Isidro, un frailecillo…, menos aún, un simple oblato, pasa por el sendero de la vida monástica, con el corazón loco de alegría en su soledad, y con los labios sellados por el silencio, pero siempre mascullando, o una canción o algún cantar, y el que ahora le toca, es la canción del fraile de Hontiveros, el hermano de Teresa:

En la soledad vivía
y en la soledad ha puesto su nido,
y en la soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido…
(San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual 35,2)
Última actualización el Jueves 23 de Julio de 2009 15:26
 

Actualidad de la Consagración al Corazón de Jesús

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Hay algunos que dicen que esto ya está pasado de moda. La respuesta es fácil: el amor no pasa de moda nunca. El amor en su doble dirección, de ida y vuelta, de dar y recibir. El culto al sagrado Corazón de Jesús ha servido para esto, y sigue siendo actual hoy como ayer. En el culto al Corazón de Jesús, contemplamos el amor que Dios nos tiene, que le ha llevado a enviarnos a su Hijo único, hecho hombre por amor y entregado a la muerte por amor, y vive glorioso y resucitado con un corazón humano palpitante de amor al Padre y a nosotros. En el culto al Corazón de Jesús, rendimos a Dios un culto de reparación por nuestros pecados, que han sido saldados por un amor más grande. El Corazón de Cristo es como un laboratorio de gran reciclaje, donde depositamos el peso de nuestros pecados y donde la fuerza de su amor nos acarrea el perdón para todos.

Nuestro corazón humano está hecho para ser amado y para amar. Todos y cada uno de nosotros necesita ser amado sin medida. Esto sólo lo encontramos en el Corazón de Jesús, que nos ha amado primero, que nos ama sin medida y que nos ama hasta el extremo. El  Corazón de Jesús sana nuestro corazón, nuestras carencias de amor, los desamores que padecemos, nuestra necesidad de ser amados. Y, gracias a este amor sanador que nos capacita más y más, podemos entrenarnos en el amor a Dios y al prójimo continuamente. Toda nuestra vida es un ensayo continuo en el amor verdadero, en el que se nos mezclan tantos egoísmos, y en el que hemos de empezar de nuevo cada día. Aprender a amar es la tarea de nuestra vida. En el Corazón de Cristo tenemos una escuela insuperable.

Se cumplen en estos días 90 años de la solemne consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, centro geográfico de España (30 mayo 1919). Con la asistencia de cardenales, obispos, religiosos/as y una multitud de fieles laicos, el rey Alfonso XIII, en nombre de toda la Nación española, consagró España al Corazón de Cristo. ¡Cuántos bienes nos han venido de este feliz acontecimiento! Hacia el Corazón de Cristo, simbolizado en ese monumento del Cerro de los Ángeles, han confluido las miradas y los corazones de millones de españoles, que fascinados por su amor quieren amar como Él nos ha amado. Santa Maravillas de Jesús ha vivido su ofrenda de amor desde este lugar santo. La biografía de esta santa de nuestros días tiene como epicentro el Corazón de Jesús del Cerro de los Ángeles.

No estamos a estas alturas en un Estado confesional ni se pretende con este acto recuperar aquel status que hoy no se considera conveniente, en línea con el Vaticano II. Pero ningún católico debe avergonzarse de esta manifestación pública de fe, que pretende atraer la atención de católicos y no católicos, incluso de los no creyentes, hacia Cristo "clave, centro y fin de toda la historia humana" (GS 10). En este acto del 21 de junio se espera la participación de miles y miles de jóvenes (con toda la noche previa de vigilia), de familias enteras -padres, hijos y abuelos-, de personas consagradas, presididos por sus pastores, en el marco de una comunidad cristiana, que no mira hacia el pasado con añoranza ni lamentos, sino que recuerda su propia historia para encontrar en ella nuevos impulsos y energías para el tiempo presente y para el futuro. Han cambiado los tiempos, pero no ha cambiado el amor de Cristo que sigue siendo un amor loco de Dios a los hombres. Un amor en el que poder apoyarnos, en la seguridad de que nunca falla.

Os invito a todos a participar en este acto. Acudid con los medios que se han puesto a vuestro alcance. Seguidlo por televisión o radio, si no podéis acudir personalmente. Y en todas las parroquias y comunidades renovemos nuestra consagración al Corazón de Cristo, al Amor de los amores. Muchos bienes vendrán para todos de este acontecimiento.
 

Cerro de los Ángeles, el epicentro

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Cerro de los Ángeles, el «epicentro»

La renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús que tendrá lugar el próximo domingo 21 en el Cerro de los Ángeles, nos ofrece la posibilidad de sumarnos a una «onda expansiva» de incalculable potencia. Como decían los clásicos, el bien es difusivo; y no existe un bien mayor que el Amor de Dios Padre manifestado en su Hijo Jesucristo.

Todo terremoto tiene un epicentro desde el que se expanden en todas las direcciones las temidas ondas sísmicas… Pero hay también otro tipo de terremotos “benéficos”, que sólo liberan “ondas de vida”, cuyo foco emisor necesita ser reconocido con los ojos de la fe…

La renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús que tendrá lugar el próximo domingo 21 en el Cerro de los Ángeles, nos ofrece la posibilidad de sumarnos a una “onda expansiva” de incalculable potencia. Como decían los clásicos, el bien es difusivo; y no existe un bien mayor que el Amor de Dios Padre manifestado en su Hijo Jesucristo.

Citemos brevemente cinco claves para comprender mejor el sentido de la renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús, que nos disponemos a realizar:

1.- Volver al “amor primero”: En realidad, nuestra consagración fundamental tuvo lugar en el bautismo. La consagración que hacemos ahora no es sino una toma de conciencia de nuestra pertenencia a Dios. Lo más trágico que ha podido suceder en nuestra vida es haber dado la espalda al Amor de Dios. Por el contrario, lo más gozoso es el regreso al Corazón de Dios, para comprobar que nuestro nombre estaba inscrito e él desde siempre.

2.- Llamada a la reparación: Reparar es recuperar el tiempo perdido, viviendo el momento presente en intensidad de amor. Nos sentimos también corresponsables de los pecados de nuestro prójimo (¡el que esté libre de pecado que tire la primera piedra!). La reparación es una llamada a ejercer de cirineos, cargando sobre nuestros hombros la cruz del mundo…

3.- Fundarlo todo en Cristo: Solamente cuando la justicia social es fundada en Cristo, somos capaces de reconocer la dignidad de todo ser humano, especialmente de los más desvalidos… La historia está demostrando que necesitamos de Cristo para reconocer la ley natural, tal y como nos advertía aquella “profecía” de Chesterton: “Quitad lo sobrenatural, y no encontraréis lo natural, sino lo antinatural”.

4.- Proposición, no imposición: En contra de lo que algunos sospechan y recelan, la Consagración de España al Corazón de Jesús es una invitación y no una imposición, dirigida a todos y a cada uno de los españoles: “Mira que estoy a la puerta llamando, si alguno escucha mi voz y me abre, entraré y cenaremos juntos” (Ap 3, 20).

5.- Desde dentro hacia afuera: Las verdaderas revoluciones surgen en el interior del hombre, y llegan a transformar las estructuras exteriores. Las falsas revoluciones, por el contrario, son las que comienzan imponiendo un cambio de estructuras, sin capacidad alguna de sanar el drama interior del hombre… La Consagración al Corazón de Jesús marca el cumplimiento de la profecía de Ezequiel: “Arrancaré de vosotros el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ez 36, 26). Sin olvidar que no se trata de una espiritualidad meramente “interiorista”, sino que pone en marcha un proceso de renovación social hacia el reinado de Cristo.

Última actualización el Domingo 21 de Junio de 2009 09:03
 

Tercera Catequesis Mons. Munilla: "Consagración y Reparación(Construyendo la Civilización del Amor)"

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En la primera catequesis hicimos una descripción detallada del corazón del ser humano, herido y necesitado de redención. En la segunda dimos un paso más, para descubrir en el Corazón de Cristo la fuente de sanación para la humanidad. Ahora, por último, nos centramos en la explicación de la “consagración” y de la “reparación”. De esta manera nos disponemos a dar un paso importante en nuestra vida espiritual. El Señor nos ofrece la posibilidad de asociarnos a Él, a través de la renovación de la Consagración al Corazón de Cristo, para ser agentes activos en la construcción de la Civilización del Amor. ¡Le pedimos a María que nos acompañe en este camino! 

Última actualización el Martes 02 de Junio de 2009 16:33 Leer más...
 


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