Jesús, uno más

A menudo cuando hablamos de la figura de Jesús nos detenemos o profundizamos más en los hechos más divinos de su vida dejando a un lado su actos más humanos.

Descubrimos a un Jesús que ya desde su infancia sobresalía del resto de niños por sus argumentos, que hablaba de Dios como su padre, que hacía milagros, algunos difíciles de entender, que en el encuentro con las personas, las conocía sin haberlas visto antes; y muchos más ejemplos que nos alejan de hacernos una idea clara de Jesús.

¿Por qué no explicamos a Jesús desde sus actos humanos?
¿Por qué no definimos a Jesús como una persona que tú puedes encontrar?

Pongamos algunos ejemplos:

  • La fe de Jesús: con una madre y un padre muy creyentes, Jesús se crió en una casa en la que desde pequeño rezaban en familia, hablaban de Dios y lo tenían presentes siempre en sus vidas. Esto hace que la fe de Jesús sea fuerte y profunda como puede ser la de un niño que nazca en una familia cristiana donde se eduque día a día en la Fe.
  • Las cualidades de Jesús: desde pequeño aprendió de su padre, un trabajador incasable, y de una madre cariñosa y humilde estos valores que fue desarrollando en su vida. Se rodeó de gente buena, sus apóstoles, personas que lo querían y querían hacer el bien y fue definiendo su personalidad con una lucha incansable por los derechos humanos y con una sensibilidad especial por los que sufren. Estas cualidades podemos desarrollarlas en una infancia similar.
  • La empatía de Jesús: cabe destacar de sus características más humanas, la empatía. Era capaz de sentir compasión por los más débiles, por los que sufren y de escuchar la historia de las personas más diferentes, desde un pecador hasta un estafador. Para todos tenía palabras de aliento. Sin duda, una capacidad muy humana.
  • El sufrimiento de Jesús: uno de los hechos más importantes de la Semana Santa es la Resurrección de Jesús pero, sobre todo el gran papel de Jesús ante el sufrimiento. Fue capaz de sentir un dolor inmenso por la traición de uno de sus discípulos, por una tortura inhumana, por una muerte horrible en la Cruz y, sin embargo, jamás renunció a su familia, a sus creencias. Sintiendo el sufrimiento como una personas más y perdonando sin ninguna distinción, consiguió a través de su vida que todos creyeran que era hijo de Dios en su Resurrección.

Explicar a niños, a adolescentes y a adultos esta vida de Jesús, Jesús como uno más, nos devuelve a la idea del hijo De Dios y nos hace entenderlo y tener una base más sólida para comprender su lado más divino.

Laura Valcárcel,