La alegría de creer

Cuadro de texto:  «Alegraos conmigo,

porque he encontrado la moneda

que había perdido.»

Lucas 15, 9

 

La alegría del creyente se tiene que reflejar en la vida cotidiana, al igual que la mujer que perdió la moneda y la encuentra en los quehaceres de la casa, como nos lo cuenta Lucas en el capítulo 15.

No podemos separar la vida en departamentos estancos: por un lado vida de familia, por otro vida laboral, por otro vida de fe… El creyente siente a Dios presente en su vida, en todos sus afanes y, porque se siente amado por Él, afronta su realidad desde la alegría y la esperanza.

Dos claves de lectura

He aquí dos claves para leer la foto que ilustra la portada de este número:

  • Dando color: En medio de lo monótono de la vida, de la rutina que nos invade, del color gris plomizo de la vida urbana que nos aprieta y constriñe, el cristiano encuentra en el evangelio y en la celebración en común una nota de color que le lleva a ver la vida de otra manera, con esperanza.
  • A contracorriente: Muchas veces la vida de creyente nos hace ir a contracorriente de lo que se entiende por «normal» en el mundo en el que vivimos. Parece como si fuéramos en dirección contraria, aunque estemos aparcados como los demás. Pero nuestra presencia se nota.

Para trabajar la foto

  1. Leer el capítulo 15 de Lucas entero. Analizar las veces que aparece la palabra alegría en el capítulo.
  2. A la luz del texto, responder a las siguientes cuestiones:

¿Qué partes de mi vida deben de llenarse de color? ¿Qué partes deben llenar de color a los que me rodean? ¿Cómo lo puedo hacer?

¿Qué cosas de mi vida van a contracorriente? ¿Lo vivo con alegría o suponen una carga? ¿Por qué?

jotallorente