La envidia: ¿vicio capital?

El diccionario define así la envidia: ”Es una tristeza o pesar del bien ajeno. Emulación, deseo de algo que no se posee”. La envidia es un mal de nuestro tiempo: cada uno de nosotros ha deseado o desea ser alguien o tener alguna cosa que no posee. De este vicio se habla poco, pero, sin embargo, está fuertemente presente en todas las capas de nuestra sociedad. Decir: “Yo no soy nada envidioso” es fácil. Pero, ¿es realmente así?

 

  1. Mi casa ideal:

A  Una villa estilo Hollywood.

B  Una casa sencilla pero acogedora.

C  Un castillo de fábula.

D  Un ático en una gran ciudad.

 

2 Suelo suspirar:

B  Casi nunca.

D  A veces.

C  Depende de las situaciones.

A  Con frecuencia.

 

3 Al pensar en una calle, la veo:

D  Larga y derecha.

A  Llena de gente.

B  Poblada de árboles.

C  Ocupada con tiendas a ambos lados.

 

4 Lo más importante es:

C  Aparentar.

D  Pensar.

B  Ser.

A  Tener.

 

5 Un balón te recuerda:

A  El sol.

D  El fútbol.

C  El globo terráqueo.

B  Los niños que juegan.

 

6 Se celebra una fiesta y no te invitan:

B  Esperas la próxima ocasión.

D  Te desagrada, pero tienes otras cosas que hacer.

A  Te enfureces, porque estarán todos menos tú.

C  Haces todo lo posible para ser invitado en el último momento.

 

7 Querrías poseer:

D  Una inteligencia aguda.

A  Todo lo que deseas.

B  Una gran fuerza de voluntad.

C  Una cantidad fabulosa de dinero.

 

8 Cuando te encuentras con un amigo:

A  Te fijas enseguida cómo va vestido.

B  Te interesas por él.

C  Observas sus actitudes.

D  Habláis de vuestras cosas.

 

9 Piensas con frecuencia en:

B  Lo que puedes realizar.

D  Lo que eres.

C  Lo que tienes.

A  Lo que desearías.

 

10 Te imaginas ser en el futuro:

A  Envidiado por todos.

C  Riquísimo.

D  Realizado en tu trabajo.

B  Satisfecho de la vida.

 

11 Te pareces:

A  Al océano.

B  A un torrente.

C  A un lago.

D  A un gran río.

 

CORRECCIÓN E INTERPRETACIÓN

Mayoría de A: ¡Te recome la envidia!

¡Ay, ay! Quisieras todo lo que tienen los demás y…, si fuera posible, todavía algo más. Cuando se desea lo que no se tiene, es porque se está fuertemente insatisfecho de uno mismo. Éste es el verdadero problema. La persona envidiosa ha elegido valores equivocados sobre los cuales apoyar la propia existencia. En ese sentido, aunque se llegue a alcanzar lo que se ambiciona, no terminará uno de sentirse realizado, porque siempre le faltará algo. En definitiva, es importante pararse a reflexionar qué es lo que no funciona, qué es lo que no agrada del propio ser y esforzase en obtener, con el propio esfuerzo, buenos resultados.

 

Mayoría de C: Algo envidioso, pero no mucho

Tiendes a ser envidioso, aunque te das cuenta de que eso no es bueno ni sirve para mucho. Esto ya es un dato a tu favor, ¡aunque no suficiente! El sentir avidez por las cosas aleja a las personas, precisamente porque provoca un sentimiento negativo que se insinúa en las relaciones con el prójimo, las cuales dejan de ser limpias y relajadas. La posesión de bienes materiales, que pronto pasan de moda, no vale ciertamente como la amistad y puede arruinarla.

 

Mayoría de D: Un poquito envidioso

Eres alguien que no envidia fácilmente a tu prójimo y caes sólo de vez en cuando en este vicio. Logras dominar el ansia de tener más que los otros, porque has llegado a la feliz conclusión de que no vale la pena. Sin embargo, alguna vez tienes un arrebato incontenible de envidia y lo echas todo a perder. Continúa esforzándote en superar la tentación: es difícil, pero es posible, y tú lo sabes bien.

 

Mayoría de B: Nada envidioso

Casi nunca sientes envidia, la verdadera, ésa que no te permite aguantar a nadie, porque todos tienen lo que quieren menos tú. Has logrado comprender la importancia de las relaciones con el prójimo y, precisamente por eso, tiendes a ser feliz con los demás, y con lo que ellos mismos tienen. No deseas tener nada en especial, prefieres llegar a ser la persona que has deseado ser. ¡Una hermosa prueba de voluntad!

 

Mª TERESA BROT, «Dimensioni Nuove» 3(1999), 63.

 

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