¡LA PALABRA DE DIOS NO CIERRA POR VACACIONES!

Llega el verano y con él llega el momento de leer esos libros que, en la estantería, han estado esperándote durante meses… Este verano te recomiendo uno muy especialmente, un bestseller del corazón: La Palabra de Dios… Si eres capaz de abrir sus páginas y empaparte de sus enseñanzas, este verano será para ti y para los tuyos “Buena Noticia.” En su interior encontrarás personajes vivos, actuales y, en el exterior, en tu hogar, en tu ciudad, en la playa, en la montaña… te encontrarás cara a cara con ellos… ¡Haz la prueba!

  1. El leproso (Mt 8, 1-4)

Si observas con la mirada de Dios, verás a muchas personas manchadas por el desamor, la violencia, el paro, la enfermedad… Ellas se dirigen al Señor con estas palabras: “Señor, si quieres puedes limpiarme.”

Este verano, Jesús te dice a ti: “Si quieres, podemos limpiarlos.” Empieza por tenderles la mano y tocarles el corazón.

  1. La suegra de Pedro (Mt 8, 14-17)

“Después de todo un curso echando codos, después de un largo año haciendo horas extras, me vienes ahora con que me necesitas… Sí, Señor, sé que Tú has estado a mi lado, me has curado, pero ahora… ¿no podrías echar mano de los que tienen que recuperar en septiembre o de los que no les queda más remedio que seguir trabajando durante el verano?”

Por cierto, ¿has hecho la experiencia de gastar (o, mejor dicho, ganar)  parte de tu verano ayudando a otras personas?… ¡No sabes lo que te pierdes!

  1. La mujer con hemorragias (Mt 9, 20-22)

A tu lado hay personas que están pasando un mal momento, hermanos que llevan veranos y veranos soportando el fuego de la intolerancia, de la enfermedad, de la soledad…

Si te atreves a tocarlos con tu amor, con tu amistad, con tu tiempo… Dios, se servirá de ti, para aliviarles su sufrimiento.

  1. El pastor y la oveja perdida (Mt 18, 12-14)

“Mis amigos se van todos de vacaciones. Llevaba esperando estas dos semanas de descanso mucho tiempo. ¿Cómo voy a cambiar de planes? ¿Cómo voy “a dejar tirada” a mi gente? Si apenas le conozco, si…”

¿Te atreves este verano a salir en busca de esa persona (tú sabes de quién te hablo) que va dando tumbos por la vida y necesita urgentemente que alguien vaya a su encuentro y le conduzca de nuevo por el buen camino?

  1. Los invitados al banquete de bodas (Mt 22, 1-14)

Tú también has recibido la invitación a vivir un verano diferente, unas vacaciones especiales…

¿Estás tan ocupado en tus cosas, en pasar unas vacaciones igualitas a las del año pasado y hace dos y hace tres… que rechazas la invitación del Señor?

  1. El paralítico y sus amigos (Lc 5, 17-26)

Jesús queda maravillado por la fe de los cuatro amigos. No sólo llevan al enfermo en andas, sino que abren un boquete en el techo porque saben que el Señor les espera…

Este verano, ¿estás dispuesto a cargar con tus amigos más necesitados para encontrarte cara a cara con el Señor?

  1. El buen samaritano (Lc 10, 30-37)

De Jerusalén a Jericó, de tu hogar a las piscinas municipales, de tu apartamento a la playa… sigue habiendo muchas personas en las cunetas de la vida.

Antes no tenías tiempo por tu trabajo, por los estudios, por la familia… ¿Y ahora? No me digas que, al igual que utilizas una crema para protegerte del sol, también usas otras para blindar tu corazón…

  1. La mujer encorvada y curada en sábado (Lc 13, 10-17)

“En septiembre nos vemos, ahora necesito descansar. En mi agenda no aparecen los meses estivales. No estoy operativo…”

¿Cuántas personas, cuántos hermanos necesitan, también en verano, también en vacaciones de una mano amiga?

  1. El paralítico en el estanque de Betesda (Jn 5, 1-9)

Tal vez no sea un estanque, tal vez sea una playa o un río o, simplemente, una piscina… “No tengo a nadie… Nadie que me acompañe, nadie que se preocupe por mí…”

Mira a tu alrededor, seguramente alguien necesite “darse un chapuzón” en tu corazón.

  1. El muchacho y la multiplicación de los panes y los peces (Jn 6, 1-15)

No serán probablemente cinco panes y dos peces, pero sí un abrazo y una sonrisa o unos minutos de tu tiempo y unas palabras amables…

¿Te apuntas este verano a colaborar con Jesús para saciar el hambre de amor y de justicia de tus hermanos más necesitados?

José María Escudero