La parábola de los talentos en clave veraniega

Sucede también con el reino de los cielos lo que con aquel hombre que poseía una de las agencias de viajes más importantes del país… Al llegar el periodo estival, llamó a sus amigos y les regaló “unas vacaciones a la carta.”

El primero escogió la costa: por el día pasearía por las playas, tomaría el sol y practicaría algún deporte acuático; por la noche, fiesta, baile y mucha diversión.

El segundo de los amigos se decantó por la montaña, por el turismo de interior: Haría senderismo, se hartaría a probar los platos típicos de cada lugar y visitaría  importantes museos y hermosos parajes naturales.

El tercero optó por realizar un crucero: De esta forma intercambiaría momentos de playa y de descanso con otros de turismo y de cultura.

Cuando acabaron las vacaciones, los tres afortunados amigos se encontraron, de nuevo, en la agencia de viajes de su amigo… Y, aunque no se lo crean, lo cierto es que no habían acudido a agradecerle, con algún que otro obsequio, su generoso regalo… No, no; todo lo contrario, habían ido a reclamar que otro año más, otro verano más, las vacaciones habían sido un desastre…  Ah, y nada de estafas en el hotel, largas horas de espera en los aeropuertos o lugares turísticos abarrotados de gente y llenos de suciedad… Lo que realmente les  había ocurrido es que habían enterrado el único talento capaz de hacer pasar un verano, unas vacaciones de ensueño: la compañía de Dios…

Pero ustedes no se preocupen; seguramente estén a punto de comenzar las vacaciones o dentro de unos días se tomen un respiro; tal vez vayan a la playa o a la montaña o al pueblo donde nacieron o…, quién sabe, quizá este año, como el pasado, no puedan salir, por motivos de trabajo, de estudios o de bolsillo, de sus lugares de residencia… No se angustien y, sobre todo, no olviden sacar el billete a Dios… Les aseguro que si así lo hacen, allá donde se encuentren, pasarán un verano inolvidable.

José María Escudero

 Para hacer

Cómo son nuestras vacaciones. ¿Cómo podrían ser?

¿Cómo serían unas vacaciones con “la compañía de Dios”?

Y si la “compañía de Dios” fuese una empresa, ¿qué tendría que aportar? ¿En qué coincide con lo que hace la Iglesia?

Ver otras Propuestas para el verano (sección siguiente, página 7): ¿Cuáles de esas maravillas descubrimos nosotros en verano o en cualquier otro tiempo?

Ver también las secciones Recortes e Imagen: ¿En qué enterramos nuestros talentos?