LA RAZÓN EN LA EDUCACIÓN

“Todo cuanto hay de verdadero, de noble,

de justo, de puro, de amable, de honorable,

todo  cuanto sea virtud y cosa digna de elogio,

todo eso tenedlo en cuenta”.

(Flp 4,8)

 

La Familia Salesiana celebrará en 2015 el bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco. Como preparación, ha querido dedicar tres años a estudiar y actualizar la historia (2012), la pedagogía (2013) y la espiritualidad (2014) del santo de los jóvenes. Cuando Don Bosco hablaba de su sistema educativo, el Sistema Preventivo, utilizaba tres palabras (razón, religión y amor) que sintetizaban ideas, mensajes pedagógicos y espirituales, propuestas, metodología y acentos. Estas palabras se relacionan e iluminan mutuamente. En esta ocasión, Misión Joven se acerca a la razón, situándola en relación con la religión y el amor. Como dice uno de los autores de los estudios de este mes, “si en la revuelta y conflictiva circunstancia histórica que se vivía entonces Don Bosco pone la razón, con muy pocas excepciones, como el primer pilar de su Sistema Preventivo, es sensato suponer que había tomado muy en serio la capacidad de reflexión y la actitud crítica del joven en todos los ámbitos, comprendidos el religioso y el afectivo” (José Manuel Prellezo). Frente a algunas antropologías pesimistas que se dejaban sentir en aquella época (por influencia del jansenismo, muy presente en el norte de Italia a inicios del siglo XIX), Don Boscoconfía, aunque reconoce sin ingenuidad el poder del mal, en los recursos positivos de la persona humana en la juventud.

 

No se trata sólo de razonar y ser racionales en el trato educativo (que también), sino de promover con profundidad diferentes actividades educativas inspiradas en la razón/racionalidad. Un experto en la pedagogía de Don Bosco, PietroBraido, subraya las siguientes: “1) Humanizar al joven mediante el contacto concreto y directo con los valores (salud, instrucción, inserción social con una adecuada capacitación profesional y segura “honradez” personal); 2) crear sólidas “convicciones” religiosas, morales y sociales; 3) “razonar” con el joven, utilizando un lenguaje esencial y coherente, aduciendo motivaciones adecuadas a su edad y situación; 4) “ganar el corazón”, que es órgano del amor, pero asimismo principio del entender  y comprender; 5) servirse, en concreto, de “métodos y medios educativos (disciplina, reglamentos, organización de la comunidad educativa, intervenciones del educador) inspirados en el sentido común, la sencillez, la funcionalidad y la atención a la diversidad de las «índoles»” (Voz Razón/racionalidad, en Diccionario de ciencias de la educación, CCS, pp. 294-295).

 

La racionalidad educativa según el papa Francisco

 

En realidad, es la Iglesia entera quien presta hoy una atención prioritaria a la educación. Benedicto XVI ha dejado jugosas reflexiones sobre el papel de la razón en la educación en diversos discursos y textos que abordaban lo que él llamaemergencia educativa. El papa Francisco dedicó muchos años de su vida pastoral al trabajo directo en la escuela. El de 7 de junio de 2013 ofreció un texto a educadores y alumnos/as de colegios jesuitas. Ahí condensa en tres valores (magnanimidad, libertad y servicio a los demás) la dimensión racional de la educación. Merece la pena citar extensamente estas palabras, de inspiración ignaciana, y que nos parecen muy en sintonía con las intuiciones de Don Bosco: “En la escuela el elemento principal es aprender a ser magnánimo. La magnanimidad: esta virtud del grande y del pequeño, que nos hace siempre mirar hacia el horizonte. ¿Qué quiere decir ser magnánimo? Significa tener un gran corazón, tener un alma grande, quiere decir tener grandes ideales, el deseo de lograr grandes cosas en respuesta a lo que Dios pide de nosotros, y para ello hacer las cosas bien todos los días, todas las acciones cotidianas, los compromisos, los encuentros con la gente; hacer las pequeñas cosas de todos los días con un gran corazón abierto a Dios y a los demás”.

 

“Os invito a cuidar con esmero las virtudes humanas: la lealtad, el respeto, la fidelidad, el compromiso. Me gustaría hacer hincapié en dos valores fundamentales:la libertad y el servicio. Sobre todo: ¡Sed personas libres! ¿Qué quiero decir con ello? Tal vez pensáis que la libertad es hacer todo lo que se desea, o aventurarse en experiencias-límite para experimentar la emoción y vencer el aburrimiento. Esto no es libertad. Libertad significa saber reflexionar sobre lo que hacemos, saber valorar lo que es bueno y lo que es malo, cuáles son los comportamientos que hacen crecer, significa elegir siempre el bien. Nosotros somos libres para el bien. ¡Y en eso, no tengáis miedo de ir contracorriente, aunque no sea fácil! Ser libres de escoger siempre el bien es un reto, pero os hará personas rectas, que saben enfrentar la vida, personas con valentía y paciencia”.

 

“La segunda palabra es el servicio. En vuestras escuelas participáis en diversas actividades que os llevan a no encerrarse en uno mismo o en vuestro pequeño mundo, sino a abrirse a los demás, especialmente a los pobres y necesitados, a trabajar para mejorar el mundo en que vivimos. Sed hombres y mujeres con los demás y para los demás, verdaderos campeones en el servicio a los demás”.

 

Los estudios de este mes

 

Miguel Ángel Blanco Blanco, orientador pedagógico y profesor del CES DonBosco (Madrid), estudia la importancia de la razón en la educación con una reflexión que reúne argumentos filosóficos, psicológicos, sociológicos y pedagógicos, y propone tres ámbitos de reflexión y acción: leer la realidad, dialogar y enseñar a pensar.

 

– El salesiano José Manuel Prellezo García, que ha estudiado y enseñado durante décadas el Sistema Preventivo de Don Bosco en la Universidad Salesiana de Roma, estudia el significado y papel de la razón en el sistema educativo del santo, y demuestra cómo la razón permea y enriquece los otros dos elementos, la religión y el amor (más exactamente, Amorevolezza, palabra italiana difícil de traducir en todos sus matices).

 

– El también salesiano y profesor de la Universidad Salesiana de Roma José Luis Moral de la Parte presenta un perfil del educador razonable hoy deseado, y lo formula teniendo muy presente el modo de racionalidad, esencialmente hermenéutica, que predomina actualmente.

 

Esperamos que este número contribuya a subrayar una convicción que forma parte del núcleo esencial de la visión de la Pastoral Juvenil que tiene Misión Joven y la Familia Salesiana: la opción por “educar evangelizando y evangelizar educando”.

 

JESÚS ROJANO MARTÍNEZ

misionjoven@pjs.es

 

 

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