LAS SERIES DE FICCIÓN, UNA NUEVA FORMA DE CONTAR ‘HISTORIAS’

José Joaquín Gómez Palacios

Encargado de Escuelas Salesianos Valencia

 

SÍNTESIS DEL ARTÍCULO

El autor sitúa las series televisivas dentro de la larga historia de la narración. Lo que tenemos es un nuevo formato con características peculiares: sensorial, narrativo, dinámico, emotivo, sensacional. El autor ofrece interesantes reflexiones educativas fijándose en las actuales series televisivas españolas.

 

Las series de ficción se han convertido en producto mediático habitual. Constituyen una importante expresión de la cultura popular actual.

La narración de historias forma parte de la sabiduría ancestral de la humanidad, pero las actuales tecnologías de la comunicación le confieren nuevos matices que deben ser tenidos en cuenta por los educadores.

El presente artículo, partiendo de una breve mirada histórica de las narraciones secuenciadas en capítulos, describe alguno de los pilares mediáticos sobre los que se sustenta esta nueva forma de contar historias. Concluye analizando y valorando varios de los temas más recurrentes que afloran en las series de ficción destinadas al público juvenil y adolescente.

 

  1. Siempre han existido narraciones

Desde los albores de la humanidad el ser humano ha creado ficciones mediante las cuales expresar sus imaginaciones interiores. Una de las características más peculiares de la inteligencia humana consiste en imaginar y construir mundos ficticios a partir de materiales tomados de la vida. En algunas ocasiones las ficciones creadas se sitúan en un plano fantástico e irreal; en otras, las ficciones son tan “reales como la vida misma”. En ambos casos contienen una constelación de valores y anti-valores encarnados en los personajes que protagonizan la ficción y en las acciones que realizan durante la trama.

Mucho antes de la aparición de la historia como ciencia, los narradores orales escénicos ya elaboraban, escenificaban y difundían sus “historias”.

Los relatos iniciaron su andadura mediante el soporte oral: hábiles narradores daban forma y divulgaban sus historias, estructurándolas con un entramado de palabras, frases y sencillos efectos. Muchos de estos relatos tuvieron el privilegio de acceder al soporte escrito, llegando así hasta nuestros días.

Las actuales series y seriales televisivos siguen bebiendo de las fuentes de la narrativa universal, pero el soporte audiovisual, con el que llegan hasta la audiencia, presenta características tan nuevas y poderosas que les constituyen en auténticos fenómenos de masas.

 

  1. La fragmentación de la narración global

El fenómeno mediático de las series de la televisión no tiene parangón. Nunca los relatos habían sido conocidos y seguidos al mismo tiempo por millones de personas. Nunca se había interaccionado simultáneamente imágenes tan nítidas, músicas con tantos matices sonoros, efectos especiales… con derivaciones psicológicas y sociológicas tan acusadas. No obstante, la secuenciación de una trama en diferentes capítulos, -característica esencial de series y seriales-, es inherente a los relatos y hunde sus raíces en la antigüedad.

 

2.1.          El poema de Gilgamesh: una serie de doce capítulos

Este relato sumerio, considerado como la narración más antigua de la historia (1.700 a.C.), cuenta las aventuras del príncipe Gilgamesh. Fue escrito en tablillas mesopotámicas y puede compararse con una serie televisiva secuenciada en doce capítulos. Cada tablilla, de las doce que conforman el texto, narra un episodio.

La continuidad de la narración viene dada por la presencia del Gilgamesh, protagonista de la serie. Los capítulos alcanzan su punto culminante en la tablilla nº 8, cuando muere el mejor amigo de Gilgamesh.  Éste, tras sufrir síntomas de una depresión psicológica, decide partir en búsqueda de la inmortalidad para rescatar a su amigo del más allá.

Esta primitiva serie podría titularse: “En busca de la fama y la inmortalidad”, pues éstos son los dos grandes temas desarrollados. Los capítulos parciales presentan escenas de amor, amistad, valentía, fortaleza, honor, gloria, muerte, depresión, civilización urbana…

 

2.2.          Las mil y una noches: un serial de mil capítulos encadenados

“Las mil y una noches” es una recopilación medieval de cuentos del Oriente Medio del siglo IX. Utiliza la técnica del relato encadenado, convirtiéndose en una obra precursora de “los seriales”.

Su novedad radica en la curiosa técnica utilizada para presentar sus capítulos diarios. La protagonista e inventora de este sistema narrativo es la princesa Sherezade.

Comienza el libro refiriendo que el sultán Shahriar, al descubrir que su mujer lo traiciona, la mata. Creyendo que todas las mujeres son infieles, ordena a su visir conseguirle una esposa para cada día. Este horrible designio es alterado por Sherezade, hija del visir. Ella ingenia un original plan narrativo que le salvará la vida: Se ofrece como esposa del sultán, y la primera noche le sorprende contándole un cuento. El sultán se entusiasma con el cuento, pero la princesa interrumpe el relato antes del alba y promete el final para la noche siguiente. Al principio de la noche siguiente cuenta el final prometido, al que encadena una nueva historia, que también quedará en suspenso. Así, durante mil noches. Después de mil noches y una, el sultán conmuta la pena y viven felices.

 

2.3.          Los grandes del folletín popular

La fragmentación de una narración en capítulos progresivos llegó a su apogeo con el género “folletín” o novela por entregas. Surgió en el Romanticismo francés, cuando al extenderse la alfabetización a las clases populares, se vio la necesidad de una literatura de consumo masivo y barato coste, de forma que pudiese ser adquirida por los sectores menos favorecidos.

Algunos periódicos (La Presse y Siècle) incluyeron pequeños capítulos de novelas en la franja baja de los diarios. La innovación fue todo un éxito y dio lugar a una venta masiva de periódicos.

La Presse publicó entre 1837 y 1847 las novelas de Balzac, a razón de una por año. El Siècle imprimió en sus páginas las de Alejandro Dumas, entre las que destacan por su popularidad “Los tres mosqueteros” y “El conde de Montecristo”. Víctor Hugo dio a conocer de esta forma su novela “Los miserables”.

 

  1. Las series de ficción y los seriales de nuestros días

El rasgo principal que distingue a una serie de ficción de un serial es que sus capítulos constituyen una unidad narrativa independiente en sí mismos, lográndose la continuidad a través de los personajes, los escenarios y los temas. En los seriales, las tramas quedan abiertas de un episodio a otro.

Por norma general, las series de ficción son producciones mucho más costosas que los seriales. Ello se debe a que suelen programarse para cubrir los horarios nocturnos de mayor audiencia televisiva (prime time), mientras que los seriales se destinan a las bandas diurnas (daytime), donde los niveles de audiencia son menores.

Las series suelen concebirse de forma cerrada, con final definido, pero dejando abierta la posibilidad de ampliar la producción en función de los resultados de audiencia. Lo más habitual es lanzar una primera entrega de trece episodios y, si el éxito acompaña, la serie regresará con nuevas entregas en la temporada siguiente.

 

  1. ‘La cultura del espectáculo’, sustrato de la series de ficción

Las series de ficción deben ser consideradas como elementos emergentes de la nueva cultura popular sustentada en “la cultura del espectáculo”.

La omnipresencia de las cámaras ha transformado el mundo en un inmenso plató que genera imágenes de forma continua. Los acontecimientos narrados y visionados llenan de tal forma la vida de los ciudadanos, que todo tiende a convertirse en “espectáculo”.

Existen políticos y jueces que actúan ante las cámaras como estrellas. Los astros del deporte y de la canción generan especial fascinación gracias a los medios de comunicación. La difusión de noticias en los telediarios se presenta envuelta en tal profusión de efectos, que hacen de la realidad, entretenimiento. La promoción de las prendas de vestir tiene lugar en pasarelas mediáticas. Incluso la previsión del tiempo atmosférico es exhibida como un show.

No existe cultura que no haya dispuesto de algún tipo de espectáculo. Pero se trataba de espectáculos circunscritos a determinados días y espacios físicos. Hoy, gracias a la televisión, al vídeo, a la conexión a Internet… las personas tienen acceso, en la propia pantalla, a cualquier tipo de espectáculo y a cualquier hora del día o de la noche.

Todo puede y ha de ser exhibido, incluso la propia vida en las redes sociales. Y lo que es más grave: lo que no se exhibe para que los demás lo contemplen, es como si no existiera.  Todo es susceptible de ser expuesto, convenientemente maquillado.

Las series se sitúan en la llamada cultura del espectáculo; cultura popular emergente de nuestros días. Quienes generan esta nueva cultura disponen de potentes medios para ejercer gran fascinación entre los ciudadanos de todas las edades. Los creadores recurren a complejas técnicas mediante las cuales narran sus relatos con el fin de seducir a la audiencia.

De entre todos los elementos fílmicos utilizados en las series de ficción, subrayamos cinco de ellos: lo sensorial, lo narrativo, lo dinámico, lo emotivo y lo sensacional.

 

4.1.          Lo sensorial

El desarrollo del alfabeto y de la imprenta sirvió para potenciar una cultura abstracta y de conceptos. La lectura de un libro exige seguir linealmente una serie de manchitas negras que son las letras; siempre en un orden determinado. Las letras, palabras y frases son conceptos abstractos que piden al lector el esfuerzo de descifrar, ordenar, concretar en la mente y representar lo leído en una imagen…

Los soportes audiovisuales, mediante los que se presentan las series de ficción, ahorran el esfuerzo de traducir lo abstracto en elementos concretos. Las imágenes que nos presenta lo audiovisual pierden su valor de signo para convertirse en realidad que afecta directamente a los sentidos y al sentimiento.

Por ejemplo: Sentado ante el televisor ya no debo realizar el esfuerzo de imaginar el paisaje, los viñedos y bodegas, personajes o vestuarios donde se desarrolla determinada serie… La imagen, aderezada con una adecuada banda sonora, llena mis sentidos y se me impone.

El lector de una narración escrita recibe la gratificación al final del proceso. En la visión de la serie, la gratificación es inmediata: líneas, formas, gestos, palabras, matices, colores, ritmo, música, efectos… son captados global e instantáneamente.

 

A tener en cuenta

La potenciación desmedida de lo sensorial no es indiferente. Los neurobiólogos hablan de “secuestro emocional” para referirse a aquellas situaciones en las que se produce tal desbordamiento de lo emocional que impide la activación de los procesos reflexivos.

Por este motivo, los valores y contravalores presentados en una serie suelen acceder directamente al inconsciente del espectador. La visión crítica queda parcialmente adormecida.

 

4.2.          Lo narrativo

Lo narrativo no es un elemento que hayan descubierto las series de ficción contemporáneas. No se conoce ningún pueblo o cultura que no haya elaborado mitos y leyendas propias.

La novedad radica en que anteriormente los relatos compartían espacio con otro tipo de lenguajes: discurso racional y conceptual, ensayos, tratados filosóficos o teológicos, estudios sociológicos… La cultura audiovisual tiende a convertir todo en relatos narrados. No pretende provocar reflexiones sistemáticas, tan sólo busca contar “historias” en las que aparezcan personajes bien definidos y caracterizados.

La televisión tiende a convertir en relato cualquier contenido que pase por ella. Los periodistas procuran personalizar y dramatizar las informaciones para llegar más eficazmente a su audiencia.

 

A tener en cuenta

A pesar del triunfo audiovisual del relato sobre el discurso racional, no se debe olvidar que no existe narración sin discurso o mensaje implícito.

A través de las series de ficción se proponen ideologías, pautas de comportamiento, constelaciones de valores… La diferencia radica en que no se accede a estos elementos mediante una reflexión racional, sino mediante identificación con los protagonistas; identificación que está condicionada por la emotividad.

Tras cada serie no sólo hay sólo una narración entretenida, sino también existe una propuesta de valores (o contravalores) que son interiorizados de manera inconsciente; casi subliminalmente.

 

4.3.          Lo dinámico

Con el paso de la letra escrita a la fotografía se pasa de lo abstracto a lo concreto. Con el paso de la fotografía al cine, se salta de lo estático a lo dinámico. La técnica audiovisual se ha sumergido, desde sus inicios, en un dinamismo cada vez más acusado. El movimiento vertiginoso es algo que siempre capta la atención del espectador.

Lo dinámico no sólo está presente en las “persecuciones”, que tan honda fascinación causan en todos los géneros cinematográficos. Se evidencia también en los rápidos cambios de plano y en las secuencias cada vez más breves.

Las series son deudoras de esta tendencia: privilegian contenidos dinámicos sobre los reflexivos, tanto en la realización como en la presentación de la trama.

 

A tener en cuenta

El espectador pide a las series “que ocurran cosas”; que las situaciones se sucedan de forma vertiginosa, tanto en las formas fílmicas como en la trama. El más mínimo atisbo de quietud o reflexión es sinónimo de aburrimiento.

El problema radica cuando el espectador se habitúa tanto el ritmo vertiginoso de la ficción, que posteriormente halla tedioso cualquier espacio de la vida ordinaria que no esté sometido a la dinamicidad de la ficción audiovisual. La constante estimulación de los sentidos por lo dinámico habitúa a vivir en un estado de ánimo en el que es prácticamente imposible la quietud, la interiorización y la reflexión.

 

4.4.          Lo emotivo

Las formas expresivas generadas por el ser humano han buscado, desde antaño, conectar con la dimensión emotiva de la persona. Pero existe una diferencia entre las formas tradicionales y las derivadas de los medios de comunicación. En las formas tradicionales, derivadas de la Galaxia de Gutenberg, la emoción llega tras un proceso de comprensión: primeramente hay que descifrar el texto, comprenderlo y posteriormente sentir aquello que significa.

En el lenguaje audiovisual no se paga este peaje ni exige este esfuerzo por imaginar y entender. La emoción irrumpe en el espectador de forma primaria e inevitable. La potenciación de lo emotivo es una acusada característica de las series de ficción.

 

A tener en cuenta

La inteligencia emocional ha adquirido carta de identidad en los últimos años a partir de las publicaciones de Daniel Goleman. Es, en síntesis, la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos y la habilidad para manejarlos.

El seguimiento de las series de ficción, sin ningún proceso de reflexión, lleva al espectador a “consumir sentimientos de forma compulsiva”. Para desarrollar la competencia emocional no sólo hay que dejarse llenar por los sentimientos, sino aprender a desarrollarlos, ampliarlos y valorarlos para hacer de ellos experiencia integrada en un desarrollo personal.

 

4.5.          Lo sensacional

Cualquier proceso de comunicación tiende a potenciar lo sensacional para impactar en la audiencia. La eficacia del comunicador radica, en buena parte, en su capacidad para sorprender, llamar la atención y despertar el interés.

El narrador oral escénico contaba sus historias en la antigüedad vestido de forma inusual, maquillado, realizando gestos y movimientos desacostumbrados, modulando la voz, siguiendo un ritmo… Todo ello para de captar la atención de los escuchantes.

Las series de ficción potencian lo sensacional tanto en el área técnica como en la trama narrativa. Los efectos audiovisuales desacostumbrados causan sensación y cautivan la atención del espectador. El argumento también puede convertirse en “sensacional” mediante la exposición de situaciones e ideas que se salgan de lo acostumbrado, bien por la intriga narrativa, bien por la presentación de situaciones desacostumbradas e incluso escandalosas.

Pero lo sensacional cuenta con un escollo: la sensibilidad del espectador se adapta prontamente a los mensajes sorprendentes. Un elemento sensacional, repetido en varias ocasiones, termina por convertirse en habitual, perdiendo su capacidad para asombrar.

 

A tener en cuenta

Las series de ficción pueden conseguir que situaciones vulgares y corrientes sean ensalzadas por el espectador, porque cualquier realidad mediocre, convenientemente maquillada y exagerada, puede transformarse ante la cámara en algo extraordinario.

Mediante la repetición se puede crear en la audiencia la opinión de que determinadas situaciones, -aun siendo excepcionales o preocupantes-, se dan en la realidad de cada día y son habituales.

 

  1. El mundo cotidiano de las series nacionales

Las series de producción nacional se caracterizan habitualmente por escenificarse en “mundos cotidianos”. El contexto en el que se desarrolla la trama es fácilmente reconocido por el espectador. Lo que aparece en pantalla, en un alto porcentaje, son mundos posibles de la vida cotidiana de los españoles, a excepción de alguna de ellas ambientada en otras épocas históricas (Cuéntame, Águila Roja…), o microseries que muestran, con abundante libertad fílmica, la vida de determinados personajes o situaciones históricas del pasado reciente.

Las vivencias que mueven a los protagonistas suelen ser de tipo profesional y doméstico, enmarcadas en ambientes diarios donde aparecen emociones y sentimientos tales como: amor, celos, fidelidad, valentía, hipocresía, lealtad, conflictos generacionales…

Con frecuencia el mundo diario se subdivide en dos sectores: el mundo de los adultos y el de los adolescentes. Ello da pie a promover conflictos entre las reglas y los valores de los adultos y los de los jóvenes (Física o Química, Los Serrano, Cuéntame…)

Las características de las series españolas son diversas a las ofrecidas por bastantes series extranjeras. Algunas series norteamericanas se sitúan en mundos posibles y casi domésticos, pero en ellos se desarrollan situaciones que se apartan de los contextos diarios: crímenes cometidos por psicópatas, investigaciones policiales de ficción…

 

  1. Construcción de la propia identidad y medios de comunicación

 

6.1.          Influencia de los medios en la construcción de la identidad

Para el antropólogo Levi-Strauss, los medios de comunicación tienen gran capacidad para construir la realidad, transmitir ideologías, crear opiniones políticas o inducir comportamientos sociales. Cumplen en las sociedades contemporáneas aquella función que cumplía el mito en las sociedades primitivas. Tanto el sistema mediático actual, como los antiguos mitos, sirven para explicar el mundo, para situarse socialmente en él y para apropiarse simbólicamente de la realidad.

John B. Thompson en su obra “Los media y la modernidad” considera que hay tres tipos de interacción que las personas utilizan para la formación de la propia identidad: interacción cara a cara, interacción mediática e interacción unidireccional

 

a) Interacción cara a cara

Interacción “cara a cara”. Es aquella en la que se da relación personal y cercanía física,  compartiendo un mismo tiempo, un mismo espacio y permitiendo el diálogo. Esta forma de interacción se apoya y permite múltiples elementos que conforman la comunicación: expresiones corporales, gestos, palabras, lenguaje no verbal… Potencia el diálogo, escuchar/responder, compartir… Es la forma de comunicación clásica.

 

b) Interacción mediática

Es aquella que necesita de un apoyo mediático para existir. Cartas, teléfono, móvil, redes sociales… El encuentro directo con la otra persona es sustituido o canalizado mediante ingenios técnicos. Se emite un mensaje a alguien concreto de quien se recibirá una respuesta personal.

El desarrollo de los medios ha ido ampliando las posibilidades de las comunicaciones mediante los soportes técnicos de la comunicación. Creciente interés despiertan las redes sociales que aglutinan en un mismo espacio la comunicación personal y la de masas.

 

c) Interacción unidireccional

Es la que se da en aquellas ocasiones en las que el flujo de comunicación discurre en una sola dirección: las producciones audiovisuales que se dirigen a un público indefinido. A pesar de sus limitaciones son de gran importancia porque crean estados de opinión simultáneos en millones de individuos que participan de un mismo proceso de comunicación e intercambio simbólico.

 

6.2.          Los medios generan influencias

La construcción de la propia identidad no depende sólo de los encuentros personales. El individuo tiene cada vez más posibilidades de realizar encuentros con otras personas sin compartir con ellas idénticos tiempos y espacios.

Las series de ficción influyen en la formación de la identidad de los adolescentes porque en ellas se presentan actitudes ante la vida, modelos de comportamiento, constelaciones de valores, respuestas a situaciones conflictivas… potenciadas con gran aparato fílmico.

Su influencia se prolonga. Su capacidad de fascinación es tal que promueven comunicaciones posteriores: alimentan conversaciones, crean discusiones, son objeto de comentarios, promueven opiniones en las redes sociales, fomentan adhesiones o rechazos… llegando a afectar en personas que no han participado directamente de los medios.

 

6.3.          La dictadura de la audiencia

La programación de las series actuales de ficción es fruto proyectos publicitarios e ideológicos por parte de las cadenas televisivas, fuertemente mediatizadas por los productos de consumo que las sostienen financieramente o por entramado ideológico que desean imponer.

Antes de invertir en una serie de ficción, la cadena analiza minuciosamente quién puede ser el consumidor medio al que va dirigido el producto: ¿Quién puede estar a esta hora ante el televisor? ¿Qué estilo de vida tiene? ¿Cuáles son sus sueños, anhelos y deseos? ¿Cómo halagar sus oídos y su visión para que se identifique con los mensajes propuestos? ¿Qué decirle y mostrarle para que se sienta gratificado y decida permanecer en la programación? ¿Cómo mantenerle más tiempo ante el televisor? ¿Qué consume este espectador de la gama de productos industriales y culturales que financian el canal? ¿Qué más podría consumir?

Estas son algunas preguntas básicas del programador cuando tiene que definir el marco ideológico de la programación.

 

  1. Temas recurrentes en las series españolas para adolescentes

Son muchas las series de ficción que han aparecido en pantalla durante los últimos años. Los adolescentes son un público relativamente fiel a este producto audiovisual.

En los últimos años este tipo de programas televisivos está sufriendo una fuerte competencia por parte de las redes sociales. Aún así, las estadísticas arrojan un importante seguimiento de las series de ficción más significativas por parte del público juvenil. Acceden a ellas bien sentados en el sofá familiar, bien desde el televisor privado de su habitación, bien descargando el capítulo correspondiente y visionándolo en el ordenador.

Aunque el espacio de este artículo impide un seguimiento pormenorizado de cada serie, se hace eco de alguno de sus temas transversales más recurrentes, aportando breves reflexiones de cada uno de ellos.

 

7.1.          El amor

Sigue siendo uno de los temas favoritos para construir una serie destinada a adolescentes. A veces aparece relacionado con el sexo, pero no necesariamente. Sobre el marco general del amor afloran otras situaciones amorosas: primer amor y ulterior desengaño; amor imposible; celos; triángulos amorosos; primer amor para ellos y superación del desengaño y los celos para ellas; enfrentamientos entre amigos por cuestiones amorosas; amores imposibles entre adulto y adolescente, con unos desenlaces responsables y otros derivados hacia el lado oscuro…

 

A tener en cuenta

El amor presentado tiene matices románticos, pero no suele aparecer como un gran valor humano que puede ser vivido con serenidad. El amor es utilizado como parte de la trama; un simple conflicto narrativo que, al tener resonancias en las experiencias íntimas de los adolescentes, contribuye a mantener el interés mientras llega el desenlace.

Recientemente se da un deslizamiento de planteamientos amorosos sentimentales hacia temas sexuales más explícitos.

 

7.2.          Sexo

El sexo es otro tema recurrente porque siempre suscita interés en los espectadores de la ficción televisiva, unido o no al concepto del amor. El tratamiento del sexo suele estar sustentado en los tópicos comunes que maneja la sociedad actual.

Aún estando presente en la mayoría de las series, es difícil hacer una valoración de su presencia pues aparece bajo múltiples ropajes: procacidad de las primeras experiencias como signo de distinción entre los iguales; experiencias frustradas en los primeros encuentros sexuales; visión hedonista que considera al sexo como fuente de placer, diversión e incluso promiscuidad; falta de madurez en las relaciones sexuales entre adolescentes con la consiguiente secuela de desencuentros posteriores; egoísmo; prevención mediante el uso del preservativo; educación sexual por parte de algún adulto que desempeña el rol de persona comprensiva…

 

A tener en cuenta

La sexualidad aparece en nuestras series como un elemento capital y necesario. Las relaciones sexuales se sustentan sobre planteamientos amorosos o románticos pero no son éstos los aspectos más importantes. Frecuentemente se da una visión “normalizadora” de las relaciones sexuales entre adolescentes. Es decir, se presenta como algo normal y habitual. La perspectiva que ofrecen las series no suele tener en cuenta las consecuencias que pueden derivarse: embarazos no deseados; vivencias de encuentro íntimo sin madurez suficiente…

Un considerable número de estudios sobre los medios españoles se muestran muy críticos con este tema, afirmando que las series de ficción españolas banalizan el sexo.

 

7.3.          Relaciones paterno-filiales y autoridad

 

a) Relaciones paterno-filiales positivas

Las relaciones familiares están muy presentes en las series de producción nacional ya que éstas suelen escenificarse en ambientes domésticos y cotidianos. Algunas de de estas relaciones están protagonizadas por adolescentes que muestran gran madurez al colaborar con su padre o madre en la resolución de conflictos sentimentales u ofreciéndoles apoyo en momentos difíciles. El resultado suele ser una gran complicidad entre el padre o madre y el adolescente.

Una relación paterno-filial educativa, fundamentada en el reconocimiento sereno de la autoridad paterna y en la asimilación de propuestas de comportamiento, raramente aparece en este tipo de series. La familia normativa cede el lugar a otros tipos de familia.

 

b) Relaciones paterno-filiales conflictivas

Se presentan con mucha frecuencia. Habitualmente el motivo del conflicto suele hundir sus raíces en actitudes paternas intransigentes, presentadas como equivocadas. Casi siempre es el adolescente quien “sufre” las consecuencias de los errores paternos.

A veces el conflicto se agrava cuando el adolescente descubre que su padre o madre no es coherente y están exigiendo un comportamiento que ellos no tienen. Cuando se da esta situación, el adolescente desautoriza a sus progenitores como guías éticos, entra en crisis y actúa transigiendo las normas.

 

A tener en cuenta

El tema de las normas y los límites está agazapado en muchos capítulos. La norma, por lo general, es entendida como una imposición más o menos arbitraria desde el poder que podría desaparecer sin ningún tipo de consecuencia porque carece de un fundamento normativo profundo.

Los personajes adultos que presentan normas y límites suelen ser una minoría, y están cargados de connotaciones negativas: rigidez, intransigencia, falta de comprensión… y en algunas ocasiones son personajes desestructurados que ocultan su caos interior con un disfraz de normas y reglas tras el que se esconden.

Tanto los protagonistas como los antagonistas suelen tener propensión a saltarse las normas impuestas por los adultos, exceptuando algún personaje secundario carente de brillo en la trama.

El tratamiento de la autoridad, las normas sociales y los límites es otro de los puntos que critican duramente algunos estudios.

 

7.4.          Valores juveniles

Los valores denominados “juveniles” están muy presentes en las series de ficción destinadas a público adolescente. De entre los que aparecen frecuentemente cabe subrayar: amistad, fidelidad a los amigos, lealtad al grupo, coherencia, entusiasmo por valores finales tales como solidaridad, tolerancia, ecología, igualdad…

Al subrayar su presencia no nos referimos a que los citados valores estén siempre encarnados positivamente. A veces se muestra el contravalor correspondiente para ir conduciendo la trama hacia el triunfo definitivo de la actitud positiva.

 

A tener en cuenta

Los grandes valores finales tales como pacifismo, ecología, hambre en el mundo, desarrollo… son subrayados con gran profusión desde discursos políticamente correctos. Los valores instrumentales, tales como: trabajo, capacidad de esfuerzo, responsabilidad, orden… aparecen siempre en un segundo plano y con escasa visibilidad.

 

7.5.          La imagen personal

Es un tema omnipresente pero difícil de catalogar porque habitualmente no aparece como tema verbal explícito en los guiones. La figura corporal, el vestuario y el maquillaje de los protagonistas lanzan mensajes de forma subliminal. Cada serie presenta su propia estética que es seguida en la vida real por adolescentes y jóvenes seguidores de la misma.

Las chicas desempeñan roles en los que se muestra una mayor preocupación por la apariencia física y por su vestuario que los chicos. Pero, tanto ellos como ellas, presentan una estética juvenil impecable que tiene su prolongación en la búsqueda y adquisición del vestuario de la serie por parte de los incondicionales a la serie, convirtiéndose su estética en elemento diferenciador.

 

A tener en cuenta

El consumo compulsivo de algunos personajes femeninos, que aparecen como “víctimas de la moda”, no se analiza desde un punto de vista crítico. Pareciera que el comportamiento generalizado es sumergirse en el consumo.

El excesivo interés por la propia imagen nunca es enriquecido con otros valores. Así mismo nunca se sospecha que la excesiva preocupación por aspectos externos pudiera ser un indicador de pobreza interior.

 

7.6.          Conductas personales desviadas

En las series destinadas a adolescentes suele aparecer con relativa frecuencia un adolescente masculino que encarna el rol de “chico malo”. Busca exclusivamente el placer sin importarle lo medios que utiliza o las consecuencias que puedan derivarse de su conducta egoísta. Muestra actitudes agresivas hacia las personas y el entorno. Desprecia cualquier tipo de normativa social. Su negativo comportamiento sexual, marcado por la irresponsabilidad y el egoísmo, va acompañado del consumo de drogas y actitudes violentas.

Las series no profundizan las causas de tales conductas. En el mejor de los casos se reducen a presentarle como víctima de la sociedad, utilizando los tópicos sociales al uso.

 

A tener en cuenta

La violencia es un tema subyacente en las tramas, bien sea física, verbal o psicológica. Su presencia continuada puede hacer suponer a los espectadores que es algo inevitable en las relaciones humanas diarias.

En muchas series la violencia tiene una sanción negativa, al conseguir que el espectador se solidarice con la víctima. Pero la puesta en acción de escenas violentas puede tener un efecto desdramatizador de la misma y contribuir a que sea considerada como algo habitual.

 

  1. Conclusión

La presentación de valores y contravalores encarnados en los protagonistas de narraciones es un fenómeno tan antiguo como la humanidad. Las nuevas tecnologías mediáticas refuerzan el impacto que los modelos pueden tener en la percepción de la realidad, en la vivencia de valores sociales y en la construcción de la identidad de los adolescentes.

El diálogo sobre los temas que aparecen en las series de ficción puede ayudar a calibrar los valores que subyacen en las tramas.

Dado que las series de ficción son programadas desde intereses económicos e ideológicos de diversas tendencias, conviene presentar modelos alternativos que no aparecen en las series y que, sin embargo, son esenciales para la formación de identidades sólidas.

 

José Joaquín Gómez Palacios