LOS TALENTOS EN CLAVE MATEMÁTICA

Sucede en la vida de cada día que Dios nos da un puñado de talentos… ¿Uno?, ¿dos?, ¿cinco?… ¿Tal vez más?… He aquí unos cuantos que, con toda seguridad, tú, yo y todo ser humano recibimos cada día:

Sonreír                    Agotarse

Agradecer              Ilusionar(se)

Perdonar               Disfrutar

Valorar                 Sorprender(se)

Escuchar              Vivir

  • Cada vez que te esfuerzas por ser feliz, por sonreír, a pesar de las adversidades.
  • Cada vez que agradeces los dones que Dios se encargada de poner todos los días, especialmente, para ti.
  • Cada vez que te comes “tu orgullo con patatas” y perdonas de corazón.
  • Cada vez que valoras tu vida y la de tus hermanos haciendo extraordinarias las cosas más ordinarias.
  • Cada vez que te escuchas a ti mismo, a Dios y a tus hermanos, poniendo “en cuarentena” a tu lengua.
  • Cada vez que vas por la vida como un “perro de presa” oliendo todo, buscando todo, interesándote y asombrándote por todo.
  • Cada vez que “vistes tu corazón de domingo” y vas recetando a tus hermanos grandes dosis de ilusión.
  • Cada vez que te acuestas agotado y feliz por la tarea bien hecha, aun sabiendo que puedes mejorarla mañana.
  • Cada vez que transmites vida, y además vida en abundancia…

 Estás multiplicando y negociando los talentos que Dios te ha concedido.

  •  Mas cada vez que sonríes poco y por compromiso, claro, “el horno no está para bollos.”
  • Cada vez que vas por la vida “quitándote el sombrero” esperando que la vida te agradezca el enorme favor de soportarla, ¡y ya es bastante!
  • Cada vez que haces del “ojo por ojo y diente por diente” tu proyecto de vida.
  • Cada vez que te consideras “un pringao” y la vida “una mierda” y tus hermanos “unos pobres hombres.”
  • Cada vez que llegas a casa con “la lengua agotá” y con la sensación de no recordar nada de lo que te han dicho, a pesar de no padecer ningún tipo de amnesia.
  • Cada vez que piensas que ati la vida ya te ha dado todas las sorpresas posibles.
  • Cada vez que te ilusionas únicamente con la nómina a fin de mes, o las vacaciones de verano.
  • Cada vez que vives contando los días que te faltan para llegar al fin de semana, o para acabar la carrera, o para llegar a la jubilación…

Estás dividiendo y escondiendo los talentos que Dios te ha concedido.

 Ya sólo te falta amigo poner en los recuadros de los talentos el signo de multiplicación o el de división. La operación es sencilla, además no hace falta utilizar la calculadora, eso sí, si quieres obtener unos resultados fiables tendrás que “echar mano” del corazón.

José María Escudero