¡MÁRCATE UN TIEMPO MUERTO EN TU VIDA!

Amigo, veinticuatro horas tiene un día y, me imagino, que tú como tantos otros entre los que me incluyo yo, necesitaríamos de alguna hora más… Jugamos el partido de la vida a tiempo corrido, sin pensar, y claro… ¡las buenas jugadas brillan por su ausencia!

Te invito a que a partir de hoy hagas, al menos 10 tiempos muertos a lo largo del día. Cada tiempo muerto de un minuto… ¿te atreves?… Pues apunta:

 

  1. Piensa en algo bonito que te haya ocurrido últimamente.

 

  1. En tu trabajo, en tu colegio, acércate a alguien con el que no hayas hablado nunca o muy poco, y pregúntale simplemente qué tal está.

 

  1. Manda un mensaje de ánimo, de alegría, de amistad… a alguien que guardaste en la agenda del móvil por compromiso o por interés y que tenías pensado borrar de la memoria.

 

  1. Descubre “algo bueno” en esa persona para la que siempre tienes pensamientos negativos.

 

  1. Abre la Biblia por algún evangelio, escoge al azar dos o tres versículos, y piensa qué es lo que Dios quiere hoy de ti.

 

  1. Sonríe… sí, sonríe, aunque no tengas motivos, sonríe sin pensar en absoluto, ¡sonríe y punto!

 

  1. Quédate mirando a un niño, presta mucha atención a todo lo que hace: sus gestos, sus palabras, su mirada…

 

  1. Repite varias veces y en voz baja lo pletórico que estás hoy, porque Dios te quiere con toda su alma.

 

  1. Echa una parrafada con Jesús, de lo que sea, del trabajo, de la novia, del mendigo de la esquina o del último grano que te ha salido esta mañana.

 

  1. Simplemente cierra los ojos y haz silencio en tu vida.

 

Ya ves, amigo, que no hay que tener un bagaje cultural impresionante o una preparación intelectual descomunal para llevar a cabo estos tiempos muertos… Sólo hace falta un poco de tiempo… ¡Ánimo! Verás cómo las jugadas que hagas después de cada tiempo muerto ganan muchos enteros.

 José María Escudero

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