Medidas extraordinarias

(Extraordinary measures, 2010). Dirección: Tom Vaughan. Guión: Robert Nelson Jacobs. Producción: Michael Shamberg, Stacey Sher y Carla Santos Shamberg. Música: Andrea Guerra. Fotografía: Andrew Dunn. Montaje: Anne V. Coates. Diseño de producción: Derek R. Hill. Vestuario: Deena Appel. Actores: Brendan Fraser (John Crowley), Harrison Ford (Dr. Robert Stonehill), Keri Russell (Aileen Crowley), Meredith Droeger (Megan), Sam M. Hall (John Crowley Jr.), Jared Harris (Dr. Kent), Patrick Bauchau (Erich), Alan Ruck (Pete), Dee Wallace (Sal), Diego Velazquez (Patrick).

 El empresario John Crowley ha logrado triunfar en los negocios y la vida parece sonreírle, cuando la incurable enfermedad de sus hijos Megan y Patrick agrieta el espléndido edificio que está construyendo. ¿Qué hacer, entonces? ¿Cuáles serán las prioridades elegidas?

El doctor Robert Stonehill ha visto cómo se han enturbiado las aspiraciones profesionales y sociales, sin que haya renunciado a los sueños de conseguir un tratamiento eficaz para superar la enfermedad.

“En primer lugar, la naturaleza y el carácter de Stonehill forman parte de la química de la película, está construido a partir de la dependencia de Brendan Fraser, cuyo personaje busca desesperadamente una solución. No puedes tener a dos personajes que sean muy parecidos, porque entonces no estarías contando nada. Yo quería construir un rol que representara la frustración de un científico académico, que tiene la teoría pero no puede aplicarla porque no consigue la financiación. Tiene que superar obstáculos, y también depende en cierto modo de su compañero; así que no buscábamos algo fácil, sino todo lo contrario. Lo más difícil para mí ha sido comprender las circunstancias de Stonehill, un médico que está interesado por la ciencia a nivel celular, no por un paciente entero como tal, y de pronto se ve obligado a colaborar con un montón de gente. Le cuesta, pero conecta con los demás, y ahí está la fuerza de mi personaje.” (Harrison Ford)
Personalidades tan diferentes como las de John Crowley y Robert Stonehill se encontrarán para afrontar un objetivo común: ¿serán capaces de colaborar en el trabajo y de limar las asperezas que van surgiendo?

“Me acerco a esto desde un punto de vista diferente. John sigue participando en la industria farmacéutica. Él todavía está investigando, y los beneficios de su investigación ya están disponibles. La terapia de la enzima de la que se habla en desarrollo en la película, cuando se administra a los niños, les permite vivir una vida bastante normal. El trabajo de John es para mejorar las terapias y está más involucrado en organizaciones de caridad con los niños que en los beneficios. Para ser absolutamente honesto con usted, tengo hijos. Tengo otras preocupaciones. Tengo otros enfoques. Realmente simpatizo con él y me encantaría poder ayudar, pero no he querido hacer esta película como la oportunidad para lanzar de repente pompas de jabón y empezar a hablar de la industria farmacéutica o la desesperada situación de los niños enfermos. Hago lo que puedo en mi mundo, pero no puedo hacer eso ahora mismo. Todos estamos en contra de la creación de un púlpito para proclamar nuestro punto de vista acerca de estas cosas. Hemos querido presentar la realidad de la situación y dejar que la audiencia decida por sí misma. No se trata de golpear fácilmente a la industria farmacéutica. La retrata en la forma en que realmente es. Y quería concentrarse en los niños y en las relaciones humanas, y no entrar en detalles en lo demás.” (Harrison Ford)

Augusto Fernández

Pistas para la reflexión

¿Cómo es John Crowley como empresario? ¿Y como padre? ¿Sus principales preocupaciones? ¿Las prioridades?
2. ¿Cómo es Robert Stonehill en la actualidad? ¿Qué le ha llevado a tal situación? ¿Cuáles son sus obsesiones?
3. ¿Por qué colaboran ambos? ¿Cómo se van relacionando profesional y personalmente? ¿Los principales escollos?
4. Qué mantienen en común Medidas extraordinarias y El aceite de la vida (1992) de George Miller: problemas, objetivos, personajes, situaciones.