Merecimiento

El día de Don Bosco Lidia, una alumna como tantas otras de uno de nuestros colegios, que no pertenece seguramente a ese gran grupo de alumnos convencionales y a veces “monótonos”, que no se siente cómoda haciendo un baile o una actuación musical,… sacó su valentía para leer frente a todos sus compañeros esta poesía. Su falta de reglas gramaticales es un signo hecho plenamente con consciencia y muy relacionado con lo que narra.

Cuando uno escribe, y escribe desde sí mismo, pone en sus palabras una parte íntima de su persona. Lidia sacó coraje para “mostrarse” y “exponerse” frente a todos con lo que piensa, con lo que crea y con lo que es. Leído por ella, puesto el sentimiento en su voz, la superación en su gesto y la valentía escrita en su diferencia, esto es lo que surgió…magia.

Hoy quiero hablarte de por qué quiero hablar siento alarmarte, y venir aquí, de improvisto vengo a confesar que, la verdad,
no tengo ni la más remota idea de

cantar,
hacer magia
o actuar
solo quiero enseñarte lo que he escrito

No sé si habrás sentido alguna vez que ese sentido
no lo tiene
¡el sentido no tiene sentido!

no eres más que una suma de meras casualidades
un conjunto de nimiedades dadas en un hipotético mundo inconcluso puede que no entiendas lo que digo
y es precisamente eso lo que te explico

no tienes por qué entenderme
no tienes por qué escribir o hablar como yo
no tienes por qué imitarles
no tienes por qué ser alguien que realmente no eres tú

el ser humano se ciñe a lo que ya viene dado: “lo normal” y, ¿qué es lo técnicamente normal? Es mi pregunta
con el tiempo, nos acostumbramos, nos acomodamos
y hay de todo en esta vida, los que resaltan

y los que no quieren ser resaltados
pero hoy te digo que tú también puedes ser aquella persona que sorprenda a todas las demás

tú también puedes ser novedoso, crear e innovar
tú también puedes cantar, actuar o hacer magia
incluso, ¡puedes no hacerlo! Y por otra opción optar…
valga la redundancia
yo, por ejemplo
como decía en ese breve comienzo, escribo
es mi pasión
y hoy lo confieso
mucho más tarde, probablemente, de cuando lo debería haber hecho pero aquí estoy

vengo a lanzarte este mensaje
por todas esas posibles veces en las que has sentido que el sentido no tenía sentido que eras más un don nadie que un alguien
que no podrías llegar a nada

y también sé que el optimismo tal vez no te guste ¡a mí tampoco!
mas puedo afirmar
que si hoy estoy aquí hablándote

y tú estás allí, escuchándome
igual que a mí me gusta la poesía ahí serás tú un portento de gran valía

y llegará el día
en el que sentirás, al igual que yo haber alarmado a alguien por fin podrás hablar
por fin podrás sorprender
por fin podrás ser quien querías ser
y por fin, de una verdadera vez
ser escuchado como, desde en un principio, te lo merecías y, te aseguro, que ese será el momento
en el que te darás cuenta
de que el sentido sí que tiene sentido

Poesía de Lidia Carbonell Leiva

Mª PAZ PLASENCIA GARCÍA 

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