Misioneros mártires, pueblos mártires

Javier Prat

DOMUND ´97

En el esquema Ver-Juzgar-Actuar, proponemos una celebración-encuentro-reflexión para preparar la celebración del DOMUND ’97 (19 Octubre). “Los misioneros son mártires de Cristo”, sí; pero también, y sobre todo, los pueblos que acompañan son mártires. Pueblos cristianos, budistas, musulmanes, animistas… que viven una fe sencilla, encarnada en el so­brevivir cotidiano, a menudo perseguida y violentada por La intolerancia. Estos materiales, en primer lugar, presentan algunos Cristos de hoy, personas o pueblos enteros que mueren por­que viven su fe con coherencia. En segundo lugar, el evangelio aporta una luz para entender el hoy que vivimos. Y, por último, esta reflexión nos lleva necesariamente a un compromiso: no podemos vivir de cara a la pared.

1. Cristos de hoy

Cristo es hoy martirizado y crucificado en todos ¡os rincones de la tierra, sobre todo en los países empobrecidos del Sur. Misioneros, agentes de pastoral, sindicalistas, campesinos,

fieles cristianos o no cristianos, personas que viven su fe sencillamente o en toda su radicalidad, mueren todos los días. Algunos saltan a los titulares internacionales; otros, la mayoría, vierten su sangre silenciosamente.

BRASIL

Zacarías Alves fue el primer presidente del Sindicato de Trabajadores Rurales de Marcionílio Sou­za, en Bahia (Brasil). Con otras familias, ocupaba y trabajaba unas pequeñas parcelas a orillas del río Paraguacu. Al final del día se reunían bajo las ramas del cajú para rezar el rosario, leer la Biblia y cantar su agradecimiento al creador.

Una mañana de agosto de 1985 llegó una camioneta cargada de hombres armados con revól­veres y carabinas. Zacarías murió acribillado a balazos. Dos de sus hijos recibieron varios impac­tos, El fazendeiro que pagó a los pistoleros nunca fue llamado ante el juez.

Los trabajadores, sin embargo, no abandonaron la tierra. Siguieron presionando a las autoridades. A !os pocos años se partieron y distribuyeron las parcelas. 500 familias viven y trabajan 2.500 hectá­reas de tierra, regadas  y abonadas con la sangre de Zacarías y sus hijos. Cada año la comunidad se reúne en el lugar donde cayó Zacarías, carga con la cruz y va en procesión hasta la capilla del lugar. Otros muchos han entregado su vida por la causa de la tierra, que es la vida del campesino brasilero: el padre Jósimo Tavares en mayo del 86, el padre Ezequiel Ramín  enjulio del 85, la sindica­lista Margarita Alves  en agosto del 83 y, más recientemente, en agosto del 95, 10 campesinos del «Movimiento sin Tierra» en la Fazenda Santa Helena de Corumbiara y otros 23 campesinos del mismo movimiento en mayo del 96 en  Eldorado de Carajás. Sangre de Mártires.

ARGELIA

Argelia, en el norte de África, está empapada en la sangre de sus mártires. Desde 1991, entre 50 y 100 mil personas han muerto por la violencia fundamentalista que asola el país. El obispo de Orán, religiosas españolas, siete monjes franceses, hasta completar la veintena de misioneros asesi­nados. Nunca quisieron abandonar a un pueblo al que ofrecían silenciosamente sus servicios fra­ternos y un testimonio de vida valeroso.

Campesinos, mujeres, hasta niños, son degollados, quemados o ametrallados en un afán de­sesperado de imponer un orden integrista, en el que no cabían opciones religiosas alternativas. La fe, de cualquier credo, a la fuerza no tiene sentido. Por eso mueren los argelinos, por eso son már­tires de la libertad religiosa.

CAMBOYA

Ríchí, un estudiante jesuita de origen filipino, fue enviado a Camboya para ejercer su magisterio. Estuvo año y medio al servicio de los alumnos, víctimas todos ellos de la polio o de las minas te­rrestres, de la escuela de Banteay. Allí encontró la muerte, en octubre del 96, al tratar de impedirque un perturbado arrojase una granada en medio de una clase repleta de niños. Sin embargo, no pudo evitar que la granada hiciese explosión. Su cuerpo hizo de escudo; solamente dos estudian­tes cayeron heridos.

La sangre derramada en el piso de la escuela fue recogida por sus compañeros. La guardaron en una cajita camboyana e iniciaron una procesión cantando cánticos en lengua khmer. Antes que Richi, lean sido miles los camboyanos que han muerto o viven mutilados, víctimas de una guerra de extermi­nio que oficialmente acabó, pero que continúa en los millones de minas enterradas. Budista o animis­ta en su mayoría, el pueblo camboyano enciende sus velas para una larga vigilia llena de esperanzas.

2. La luz del Evangelio

“ … Este es mi cuerpo que se entrega por vosotros […], ésta es mi sangre que se derrama por vosotros” (Lc22,19-20).

PARA LA REFLEXIÓN Y DIÁLOGO

– Zacarías, el pueblo argelino, Richi…,¿Porqué mueren?

– Sus vidas, sus muertes: ¿Tienen sentido?

– Los fanatismos –católicos, islámicos , ateos, etc.- que matan no son “religiones auténticas”. Son “otra cosa”. Las religiones liberan y valoran la vida humana. Evangelización y desarrollo se dan la mano en las misiones. ¿Qué me dice el evangelio en mis circunstancias particulares?

3. Entonces… ¿Qué hacer?

Después de una profunda reflexión, necesariamente hemos de dirigirnos a un compromiso, individual o grupal. Ha de llevarse a cabo en momentos sucesivos, incluso marcando un calenda­rio. Por Último ha de someterse a una evaluación rigurosa.

ALGUNAS ALTERNATIVAS POSIBLES 

– Existe una “COORDINADORA NACIONAL DE ASOCIACIONES DE LAICOS MISIONEROS” (Alcalá, 155 – 4E / 28009 – Madrid, Telf: 91 575 26 53) a la que te puedes dirigir para pedir información. Tendrás acceso a una serie de ONGS que están comprometidas con los pueblos del Sur, que organizan campañas de sensibilización y solidaridad en España, y envían misioneros laicos a proyectos de evangelización y desarrollo. Puedes colaborar con ellas o puedes iniciar un proceso de formación que te lleve a un proyecto misionero concreto. 

– Las  OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS (OMP) llevan a cabo todos los años las campañas del DOMUND, de la Infancia Misionera y la Operación Primavera de la Iglesia. Tratan de concienciar al pueblo de Dios de que la iglesia es esencialmente misionera y se recogen a través de ellas los fondos necesarios para las actividades que desarrollan los misioneros, así como para la formación de agentes de pastoral –aquellos que han de delinear el rostro de Jesús con rasgos nativos-. En todas las diócesis hay una delegación de las OMP y una delegación de Misiones. Infórmate y colabora