Moisés: Éxodo 3,9-15

Moisés

¡Una llama que no se consume!

A. SITÚATE:

Moisés ha huido de Egipto, donde su pueblo sigue esclavizado, y ahora trabaja para su suegro como pastor. Su vida está asegurada, lejos del peligro, y no necesita que Dios le dé una misión. Pero Dios se le aparece y le llama a ser liberador, porque ha escuchado el clamor de su pueblo oprimido.

Moisés pone muchos reparos, y es normal, porque sabe que seguir aquella llamada le va a complicar mucho la vida. Argumenta contra Dios diciendo que él no es nadie (3,11), que no conoce el nombre de Dios (3,13), que sus hermanos no se creerán que lo envía Dios (4,1), ¡y hasta protesta porque es tartamudo! (4,10).

Pero Dios vence todas las dudas y resistencias, una a una, le manifiesta su nombre y le da sus signos, porque siente el corazón tocado por la oración de su pueblo.

B. UNA LUZ QUE ILUMINA: éxodo 3, 9-15

El Señor dijo a Moisés: —El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora marcha, te envío al faraón, para que saques a mi pueblo, a los hijos de Israel.

Moisés replicó a Dios: —Mira, yo iré a los hijos de Israel y les diré: “El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros”. Si ellos me preguntan: “¿Cuál es su nombre?”, ¿qué les respondo?

Dios dijo a Moisés: —“Yo soy el que soy”; esto dirás a los hijos de Israel: “Yo soy” me envía a vosotros.

Dios añadió: —Esto dirás a los hijos de Israel: “El Señor, Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación”.

C. PONTE EN ORACIÓN:

Padre Dios,
tú escuchas el sufrimiento de la humanidad,
tú ves nuestras dificultades,
tu corazón se enternece
y decides enviarnos tu salvación.
Tú nos llamas para trabajar por tu Reino,
para luchar por la libertad y la justicia.
Danos oídos para escucharte,
sé comprensivo con nuestras dudas
y danos fuerza para aceptar
el camino de felicidad al que nos llamas.

D. REZA CON TUS PALABRAS:

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