Nuevos caminos para la pastoral

Con los judíos,

me conduzco como judío…

Con los que no se atienen a la ley,

actúo como si fuera uno de ellos

con tal de ganarlos…

A todos traté de adaptarme totalmente,

para conseguir, cueste lo que cueste,

salvar a algunos

 

(1 Corintios 9, 20-22­)

 

¿Por qué nuevos caminos para la pastoral?

 

En la última encuesta sobre Jóvenes de la fundación Santa María había un dato especialmente preocupante para cuantos tenemos que ver con la Pastoral juvenil. Sólo un 2,7% de los jóvenes españoles creía que la Iglesia tuviera una palabra importante que decir para dar sentido a la vida. Además, desde hace veinte años, el descenso de la práctica religiosa de la juventud española y europea es continua e innegable. Así, la crisis de la transmisión de la fe en el Occidente europeo es muy grave, hasta el punto de que un conocido teólogo, J.J. Tillard, llegó a preguntarse hace poco “si no seremos los últimos cristianos europeos”. Evidentemente, esto contribuye a la “falta de entusiasmo y perplejidad en que se encuentra la mayor parte de las comunidades cristianas del llamado Primer Mundo” (Juan Martín Velasco). Muchas veces, los resultados escasos a largo plazo -mas allá del éxito de acontecimientos puntuales- hacen preguntarse a los agentes de pastoral si existen nuevos caminos o programas qué nos hagan salir de este laberinto, como queremos reflejar en nuestra portada: ojalá nos ofrecieran nuevo software para mejorar sin cesar -¡y sin virus!- los caminos de la Pastoral juvenil,

 

En definitiva, ¿por qué nuevos caminos para la pastoral? Sencillamente, porque hay caminos que ya no sirven. Si no, no estaríamos en la crisis que estamos. No es bueno negar la realidad, porque esta suele ser muy tozuda. No vale decir con Hegel que “si los hechos no coinciden con nuestras ideas, ¡pues peor para los hechos…!”, o lo que es lo mismo: “Si funcionaba en los años 40 o 50, debería funcionar ahora”. También en es­ta realidad de ahora “el Espíritu habla a las iglesias”… Otra cosa es si elegimos escuchar o no, claro.

 

Tanto amó Dios al mundo…

 

En los momentos de crisis graves, los mejores cristianos, los que han aportado so­luciones, siempre han vuelto la mirada a lo esencial: a Jesús el Cristo. Sólo hay un mo­delo pastoral permanentemente válido, un camino siempre nuevo, y es la actuación de Jesús, que vivió según lo que algunos han llamado el Principio Encarnación. Si Él, que era la Palabra, habitó entre nosotros y asumió nuestra carne (cf. Jn 1) y siendo rico se hizo po­bre por nosotros para darnos su riqueza (cf. 2 Cor 8, 9), sólo compartiendo la vida de los /as jó­venes de hoy se puede hacer pastoral juvenil cristiana (y “cristiana” aquí quiere decir “como la de Cristo”). El Buen Pastor que fue Jesús no salvaba con el mando a distancia, sino compartiendo vida. No hubiera conocido a cada uno de los suyos por su nombre desde un despacho, eso seguro. Y todo ello, no por una fría táctica o estrategia, sino porque tanto amó Dios al mundo, que no dudó en entregarle a su Hijo único para salvarlo (cf. Jn 3,16-17). Habrá nuevos caminos para la pastoral, por tanto, si nuestra motivación se parece a la de Jesús. Esto es obvio, evidentemente, pero no viene mal recordarlo porque a veces, en la práctica, no lo tenemos en cuenta.

 

Entre Escila y Caribdis

 

Al menos desde 1986, el Papa Juan Pablo II ha venido repitiendo que urge en Europa una nueva evangelización. Y eso es, desde luego, evidente. Con todo, “la verdad raramente es pura, y desde luego nunca es simple” (Oscar Wilde). No debemos caer en la trampa facilona y simple de volver a repetir viejos caminos que ya no sirven. Si es “nueva evangelización”, es         nueva… Aquella afirmación tan lúcida de Pablo VI de que “1a ruptura entre evangelio y cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo” (Evangelii-Nuntiandi 20) sigue valiendo hoy. Los primeros cristianos supieron ser judíos y fieles a Jesucristo; después griegos y fieles a Jesucristo; nosotros hoy podemos y debemos ser, como recordó Juan Pablo II en su visita de mayo pasado a Madrid, “modernos y profundamente fieles a Jesucristo”. Los nuevos caminos de la pastoral juvenil, para ser a la vez significativos y relevantes (según la afortunada expresión del teólogo ;o ale­mán J. Moltmann), han de evitar esos dos extremos (Escila y Caribdis o viceversa) que serían, por un lado, una pastoral rancia y desconectada del joven moderno o, por el contrario, una pas­toral que por querer estar a la última se volviera light o insípida en lo esencial.

 

Algunas pistas…

 

Misión joven ha querido presentar en este número pistas concretas para llevar a cabo lo anterior. En un número que se centra en el tema esencial de una revista de Pastoral Juvenil, no hemos querido dejar de ofrecer en este número la aportación del carisma salesiano. De ahí la entrevista que presentamos del Rector Mayor de los Salesianos, Don Pascual Chávez Villanueva, y la reflexión del salesiano italiano, experto en Pastoral Juvenil, Ricardo Tonelli. Los artículos de Eugenio Alburquerque y de Álvaro Ginel recogen la sensibilidad de diversas iglesias locales y del mundo de la catequesis, respectivamente. Por fin, las aportaciones del franciscano de Granada Severino Calderón, del delegado de Pastoral de Infancia y Juventud de la diócesis de Madrid (Gregorio Roldán) y del laico Pedro José Gómez, entre otras, completan el cuadro que hemos querido presentar sobre el presente y futuro de la Pastoral Juvenil.