Oración de La Faba

En el año jacobeo 2004 MJ pidió una oración a Juan Natalio sobre el camino para 7 meses. La séptima, “que hoy es conocida como Oración de La Faba, porque tras romper muchos papeles, me fui a inspirar a La Faba (un albergue antes del Cebreiro) ya casi agotado el plazo que MJ me daba para entrar en la revista”, parece que ha gustado al peregrino y ha recorrido ya el mundo y ha sido traducida a numerosos idiomas (ver

http://ofmsantiago.blogspot.com/2010/03/material-para-el-camino.html)

La volvemos a publicar con ocasión de este otro jacobeo dado que muchos peregrinos y otras personas la piden constantemente.

Aunque hubiera recorrido todos los caminos,

cruzado montañas y valles

desde Oriente hasta Occidente,

si no he descubierto la libertad de ser yo mismo,

no he llegado a ningún sitio.

 

Aunque hubiera compartido todos mis bienes

con gentes de otra lengua y cultura,

hecho amistad con peregrinos de mil senderos

o compartido albergue con santos y príncipes,

si no soy capaz de perdonar mañana a mi vecino,

no he llegado a ningún sitio.

 

Aunque hubiera cargado mi mochila de principio a fin

y esperado por cada peregrino necesitado de ánimo,

o cedido mi cama a quien llegó después,

y regalado mi botellín de agua a cambio de nada,

si de regreso a mi casa y mi trabajo no soy capaz

de crear fraternidad y poner alegría, paz y unidad,

no he llegado a ningún sitio.

 

Aunque hubiera tenido comida y agua cada día,

y disfrutado de techo y ducha todas las noches,

o hubiera sido bien atendido de mis heridas,

si no he descubierto en todo ello el amor de Dios,

no he llegado a ningún sitio.

 

Aunque hubiera visto todos los monumentos

y contemplado las mejores puestas de sol;

aunque hubiera aprendido un saludo en cada idioma,

o probado el agua limpia de todas las fuentes,

si no he descubierto quién es autor

de tanta belleza gratuita y de tanta paz,

no he llegado a ningún sitio.

 

Si a partir de hoy no sigo caminando en tus caminos,

buscando y viviendo según lo aprendido;

si a partir de hoy no veo en cada persona,

amigo y enemigo, un compañero de camino;

si a partir de hoy no reconozco a Dios,

el Dios de Jesús de Nazaret, como el único Dios de mi vida,

no he llegado a ningún sitio.

Juan Natalio