Pandemia de solidaridad y cercanía

Conocemos que a lo largo de la historia hubo diversos momentos duros que cambiaron la vida de la sociedad, de las personas. Hemos escuchado a nuestros abuelos hablar de las diferentes épocas de guerra en nuestro país; personas que han tenido que emigrar debido a diversos problemas; estudiamos en los libros de historia la época de la gripe española… Pero ningún joven -o medianamente joven- habíamos vivido algo como lo que estamos viviendo en la actualidad, esta pandemia del COVID-19, bicho ya conocido como ‘coronavirus’.

Recuerdo uno de los momentos clave en la vida de María Mazzarello cuando con 23 años, enfermó de tifus por cuidar a su familia, en una gran epidemia en Mornese. Durante su convalecencia escuchó una voz: “A ti te las confío”… más tarde sería el mensaje que dio sentido a su vida, a su vocación… Momentos clave en tiempos difíciles.

¿Cómo actuó Don Bosco en tiempos del cólera? Allá por mitad del siglo XIX, antes de que Don Bosco fundara la sociedad de San Francisco de Sales, surgió en Turín una epidemia de cólera. La sociedad de Turín se puso “en manos” de la virgen Consolata, patrona de Turín. Don Bosco tuvo siempre presente a ‘su’ virgen y animaba a sus chicos del oratorio, que confiaran en la Virgen -les decía que se “pusieran en gracia de Dios”-. Animaba a los más “valientes” a acudir con él a los hospitales y a las casas de los vecinos, salía a su encuentro. Entre ellos estaban Miguel Rúa y Juan Cagliero… Ninguno de los suyos resultó infectado… Momentos clave en tiempos difíciles.

Es aquí donde empezamos a comprender la “POLÍTICA DEL PADRE NUESTRO” que se le refiere a Don Bosco, y que D. Ángel F. Artime nos anima a imitar en el aguinaldo para este año 2020. ¡Qué bonita expresión: la política del “Padre Nuestro”!

Ahora nosotros también estamos viviendo uno de esos momentos clave en tiempos difíciles y creo que el Papa Francisco, en estas palabras del pasado domingo 22 de marzo al finalizar el rezo del Ángelus, contextualiza esa política del Padre Nuestro; no es más que el inicio, pero es la guía, el camino para ser santos en nuestro día a día ante una situación tan difícil. Nuestro día a día, puede convertirse en acción-oración.

 

 

Queremos responder a la pandemia del virus con la universalidad de la oración, la compasión, la ternura.  Mantengámonos unidos. Hagamos sentir nuestra cercanía a las personas más solas y a quienes más sufren. Nuestra cercanía a los médicos, a los trabajadores sanitarios, enfermeros y enfermeras, voluntarios y a las autoridades que deben tomar medidas duras, pero para nuestro bien. Nuestra cercanía a los policías, a los soldados que en la calle intentan mantener siempre el orden para que se cumplan las cosas que el gobierno pide que hagamos por el bien de todos. Nuestra cercanía a todos.”

María, Auxiliadora de los Cristianos, y de toda la humanidad, ruega por nosotros. Amén.

Rubén Fernández Santiago