Seamos razonables y realistas tomemos o pedir «lo imposible»

Cuando se empezó a tomar en serio a los jóvenes…

 

TREINTA años hace. Aquel mayo del 68, en plena «década prodigiosa», se produjo una especie de revolución de la alegría impulsada por los jóvenes que, según algunos, fue el último momento de racionalidad capaz de cambiar toda una concepción del mundo.

Pese al fracaso               político,     es incuestionable la               revolución social que provocó

el 68. Numerosas causas que hoy nadie discute, se ganaron entonces. Es más, en­tre todas democracia y libertad, antiautoritarismo, feminismo, antiracismo, ecología y pacifismo, etc. configuraron un profundo cambio  cultural que modernizó la sociedad y desmitificó el estado, descabezando dogmatismos a diestro y siniestro(por desgracia algunos menos en la parte diestra).

Los jóvenes del 68, que en Francia pusieron a más de diez millones de personas en huelga, sacaron a la calle una esperanza de cambio que prendió en el corazón de muchos. Fue entonces  cuando a los jóvenes se les empezó a tomar en serio.

 

¿Tras la juventud reprimida, una juventud aburrida?

 

Aquel año de la muerte de M.L. King y de R. Kennedy, de la lucha contra la guerra de Vietnam o de la primavera de Praga , sin embargo , agotó gran parte de su propio impulso en los primeros estallidos y, en fin, el movimiento del 68 se vio frustrado en sus expectativas de cambio radical.

 

Indudablemente, la juventud reprimida del 68 tenía razón en luchar por su li­bertad. Es difícil explicar a los jóvenes de hoy cómo se vivía antes de aquella fe­cha: veneración de la autoridad y de la autoridad patriarcal, imposición y man­tenimiento del orden, etc. Cuanto entonces resultaba anormal y revolucionario, hoy ya forma parte de lo rutinario y cotidiano.

 

Pero la herencia, espléndida y generosa, del 68 también se cargó muy pronto con ilu­siones defraudadas que dejaban paso al desencanto, cuando no al fracaso y a la deses­peración.

Muchos de los postmayistas arrepentidos son quienes hoy, tras la desaparición de los bloques y el advenimiento del «sistema sin alternativa», se sienten en el mejor de los mundos posibles. Pero los jóvenes, sus hijos, están aquejados… ¡de aburrimiento!

 

Complejidad e Incertidumbre, pluralismo y exclusión

Los adolescentes y jóvenes actuales, frente a las referencias de años gloriosos con que cuenta la generación precedente, han crecido con el murmullo de crisis de crecimiento, de paro…..y, en el fondo, con el sabor agridulce de tantas cosas ragaladas que, in embargo, terminaban por no interesarles.

 

El mensaje más agudo, duro y claro que los jóvenes de hoy hacen llegar a la generación anterior es el de sus quejas por lo mal que lo han hecho sus progenitores: les han dejado una sociedad tan compleja que una incertidumbre permanente atenaza sus vidas y tan ambiguamente plural como  para justificar la exclusión de quienes no salen vencedores en el duro juego de la competencia.

 

Con razón y de muchas formas, los jóvenes nos dicen que no les interesa nuestra civilización, que  no les interesamos quienes la sostenemos. Su desinterés llega al extremo de ni siquiera acusar o atacar, simplemente ignoran nuestras  instituciones. Lo dicho : no les interesamos .

 

Hemos entrado así, en lo que E. Morin, ha llamado una nueva edad media : tiempo híbrido e incierto , época para el retorno de crisis  y espasmos. Los adolescentes  y jóvenes , por supuesto, son quienes más sufren la intemperie de una sociedad y cultura que crean problemas permanentes de orientación.

 

Gestión de conflictos e …..!imaginación al poder!

RECORDAMOS el 68, pero Misión Joven se ocupa de  gestionar los conflictos actuales a los que constantemente nos vemos enfrentados por nues­tros modos y formas de vida finiseculares.

La construcción de la persona y el desarrollo de la praxis cristiana con jóvenes, sin em­bargo, siempre pedirán y soñarán con el retomo de gritos como aquél de… ¡la imagina­ción (de los jóvenes) al poder! Y…, lo dicho entonces, «seamos realistas, pidamos lo im­posible».