¿Siempre adolescentes?

Cuando me pongo pensar estas líneas, surgen en mi cabeza montones de flases que me recuerdan mi propia infancia y montones de tardes en el parque. Veo cómo estas tardes quedan atrás, que formaron parte de mi vida, pero que hoy me muevo por otros lugares. Y en ello hay un punto clave: la decisión de entrar en la congregación salesiana fue un momento de cambio, de afrontar la vida y de decidir por dónde quería ir.

Sin embargo observo a alguno de los jóvenes educadores con los que trabajo, recién salidos de la facultad, y veo cómo esas tardes de parque no están tan atrás para ellos. No quiero decir con esto que yo haya llegado a un nivel de maduración absoluto, no; sigo mi camino, pero sí que veo pequeñas diferencias entre mi generación y las siguientes. En ellos no veo esa voluntad de decir quiero que mi vida vaya por aquí.

Cuando empecé la carrera de Educación social, hace unos 15 años, mi profesora de psicología nos decía que nos fijáramos en los anuncios y las revistas para que nos diéramos cuenta de cómo todo llamaba al universo joven. Todo el mundo quería ser joven. Hoy, y solo han pasado 15 años, los jóvenes no quieren ser jóvenes y viven en una especie de eterna adolescencia. A ello han influido los cambios sociales, las Tecnologías de la Información y la Comunicación, el retraso en la edad de incorporación al trabajo y a la emancipación, pero sobre todo el no tener clara una perspectiva de futuro o, lo que es lo mismo, un plan de vida. De esto exactamente habla la portada de hoy, de cómo las conductas se generalizan y se normalizan, y de cómo los procesos personales se alargan en el tiempo. Los jóvenes de la foto se comportan como niños con sus pistolas de agua, y eso es lo que quería reflejar: la vida vivida como una continua fiesta, los macrobotellones, el sexo sin tapujos y sin compromiso, las relaciones fugaces, el uasapeo [whatsapp] constante, el facebook, los festivales de verano…, en definitiva, vivir la vida sin querer dar el paso hacia el cambio, sin comprometerse con ella, vivida sin ser vivida.

A partir de esta reflexión te propongo que observes a tu alrededor:

  • Mira la publicidad: ¿habla en exceso de conductas adolescentes?
  • Ve la televisión: ¿ves en ella a jóvenes con conductas en exceso infantiles?
  • Mira en la calle: ¿ves que hay posibilidades para afrontar la vida hacia el futuro?

jotallorente