Siempre el amor

Hemos tomado esta imagen de la convocatoria del concurso

«Cartas de amor» (año 2001), que se organiza en el Colegio Salesiano de Cartagena con ocasión del día de los Enamorados (14 de febrero). El concurso está promovido por José Miguel Burgui y lleva convocándose desde hace varios años.

Los objetivos pueden ser múltiples y tienen que ver con los objetivos de esa bella iniciativa educativa: escribir cartas de amor. Así se ayudará a cultivar la sensibilidad, expresar los sentimientos, desarrollar la aceptación del otro y de la realidad, promover la responsabilidad, alimentar la capacidad de soñar…

 

La imagen

La imagen proviene de una sencilla hoja fotocopiada y ese mismo es su destino: fotocopiarla para poder trabajar con ella ya sea convocando un concurso parecido o centrándonos en todo o que implica descubrir a ora persona desde el amor.

La imagen tiene dos partes. Se puede trabajar a partir de cada una de ellas por separado o con las dos a la vez. Incluso de puede trabajar con las dos pero en momentos sucesivos.

  1. Ver la imagen (¡Las imágenes!) y comentar. Expresar las primeras impresiones y seguir trabajando a partir de ellas.
  2. Plantear las siguientes preguntas si no han salido antes: ¿Qué recuerdos me suscita? ¿Qué experiencias me hace revivir? ¿Qué deseos me provoca?
  3. Se puede seguir con o que se sugiere en los últimos apartados y dejar el siguiente para el final.

 

Cartas de amor

  1. La imagen tiene que ver con las cartas de amor. Y las cartas de amor, ¿son cosa del pasado? ¿O vuelven a estar de moda?
  2. De hecho, «El País Semanal» invitó a sus lectores a escribir una carta de amor con ocasión de San Valentín (2001). Llegaron 600 cartas, que se publicaron en su versión digital. De ellas, 25 salieron también en la edición en papel (EPS, 11.02.01), con bellas ilustraciones, muy aprovechables también como imágenes. El actual correo electrónico facilita la vuelta de efusiones de amor por escrito. ¿A qué nos suena todo esto? ¿Sirve para algo escribir cartas de amor?
  3. Nos centramos en las cartas de amor de cada uno. ¿Cuáles escribió? ¿Cuáles y cuántas recibió?
  4. Quizás alguno no se atrevió a escribir alguna o nunca recibió las que le gustaría haber recibido. ¿Por qué no escribirlas ahora, ya sea como remitente o como destinatario? (Para ello, recuérdese lo que es una carta de amor: aquella que, cuando vas a comenzar a escribir no sabes lo que vas a poner y, cuando has terminado, no sabes lo que has puesto).

 

El sobre florecido

  1. Nos centramos en la primera parte de la imagen: sobre, corazón, flor (rosas y espinas)… ¿Qué significan cada uno? ¿Qué relación tienen entre los tres?
  2. ¿Ese corazón, entra o sale? ¿De que va lleno? ¿De qué podría ir?
  3. Está muy visto, pero comparar a la rosa con el amor: cuales son las flores, cuáles las espinas… ahora y dentro de cinco o cincuenta años.
  4. ¿Qué objeto simbólico enviaría cada uno a la persona a la que ama? Ampliar el círculo de amores: padre, madre, novio, amigo…
  5. Escribir un poema en forma de corazón (caligrama), en el que se resuma nuestros ideales sobre el amor. ¿A quién se lo regalamos?

 

El espejo del corazón

  1. Nos centramos en la segunda parte de la imagen: ¿Qué pasa? Se miran pero no tienen ojos, el corazón lo abarca (enmarca) todo, por detrás están las rosas y espinas… Aplíquese al amor.
  2. Concretamos: ¿Es verdad que lo esencial sólo se ve bien con el corazón? ¿Y qué malas o buenas jugadas nos hace el corazón? ¿Y que el amor no consiste en mirarse el uno al otro sino en mirar los dos en la misma dirección?
  3. ¿Cómo hacer nuevo el amor cada día, hoy… y dentro de diez o cuarenta años?
  4. Tomar un pétalo de rosa y escribir algo (una fecha, un nombre…). Y guardarlo con la intención de que dure para siempre.

 

                             Herminio Otero

 

 

 

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