Textos de paz

Herminio Otero

LOS textos que siguen hacen refe­rencia a actitudes generales, ya sea para tomar conciencia de la realidad o para concretar qué actitudes pueden ser más eficaces y posibles en la creación de un mundo en paz. Fiel al planteamiento de Manos Unidas («Cambia tu vida para cambiar el mundo»), se recalcan actitu­des personales, pero que han de llevar al compromiso en la lucha por la justicia y

solidaridad. No se han elegido textos ya muy conocidos (Oración de San Francisco) ni textos bíblicos o de los Santos Padres. Tampoco hemos incluido canciones, que pueden dar mucho juego. Así mismo no incluimos ninguna narración o parábola (véanse abundantes ejemplos en J. J. Gó­MEz, Educar para la paz, Ed. CCS, Madrid 1992; H. OTERO, Parábolas en son de paz, Ed. CCS, Madrid 1993).

Reflexión, Análisis, Propuestas

No señalamos pautas concretas para trabajar con cada texto. Recordamos tan sólo que se podrán usar de múltiples maneras:

  • Reflexión y comentario en grupos.
  • Como saludo y motivación en los «Buenos días».
  • Como punto de partida para comentario y profundización posteriores. • Para leerlos o escuchar sin más.
  • Para poner una frase en la pizarra o cartelera.
  • Como_ material que se puede incluir en los programas de actividades o en hojas informativas.
  • Para difundirlos en las revistas colegiales o parroquiales.
  • Para adaptándolos musicarlos o dramatizarlos y representarlos en algún ac­to colectivo.

 Lo más importante

 NO importa lo que tú seas: hombre o mujer,

viejo o niño,

obrero o campesino, soldado estudiante o comerciante. No importa tu credo político ni tu credo religioso…

Si te preguntan

qué es lo más importante para la humanidad, responde

antes, después y siempre: la paz.

 LI TIEN MIN

La realidad de la guerra

SI oyes que una guerra ha estallado. Si oyes que unos jóvenes soldados han muerto a manos de otros soldados. Si oyes que al otro lado de cualquier frontera

se ha erigido un campamento de refugiados

que ayer eran unos pocos, y hoy ‘ ya son miles, decenas de miles-.

Si oyes que por culpa de una guerra hay mutilados.

Si oyes que millones de madres lloran a millones de hijos

porque no sólo los parieron con dolor sino que con dolor

se los arrancaron de la mano. Si oyes que cientos de bombas han estallado en cualquier ciudad o en el centro de cualquier miserable poblado.

Si oyes que una armas químicas matan “sin hacer daño”.

Si oyes de división entre razas, de división entre hermanos. Si oyes estallidos de bombas

en lugar de estallidos de arados. Si oyes de necesidad de venganza y deseo de matar.

Si oyes que alguien tiene sed de sangre. Si oyes de amenazas, palabras de ira y rencor.

Si ves niños con metralleta al hombro. Si ves besos ahogarse en mares de lágrimas.

Si ves corazones deambular extenuados. Si ves muchos hombres que no tienen ni cara ni cuerpo de hombre…

es que la tierra ha dado un paso más hacia su propio exterminio

del que tú y yo no somos los menos culpables.

 M. JIMÉNEZ

Los verdaderos violentos

 UN periodista, en Uruguay, me hizo una pregunta embarazosa: «Padre, cuando encuentra dos guerrilleros,

¿qué les dice?»

Después de un instante de silencio, respondí:

«Yo les escucho y, después de dejarles hablar,

no tengo nada que decirles. Yo, que no tengo hambre, yo, que no tengo niños enfermos, a mí que no me falta nada…,

¿con qué derecho podía decirles algo? Sin embargo, después de haberles escuchado,

sé qué decir a aquellos que les acusan, que les juzgan y les condenan,

a aquellos que tienen el plato lleno sólo para ellos y que, luego,

con una hermosa sonrisa, dicen: -¡Nosotros somos la paz!

Yo sé qué decirles a éstos: -Los verdaderos violentos, los verdaderos asesinos sois vosotros. Vosotros que obligáis a los demás

a la desesperación. Amigos míos, todos somos de alguna forma ciegos inconscientes que crean la desesperación y,

con una violencia invisible pero real, provocan otra violencia fatal».

 ABBÉ PIERRE

FUNDADOR DE LOS TRAPEROS DE MEAUX

 Utopía de la paz

 ELLA está en el horizonte. Me acerco dos pasos,

ella se aleja dos pasos.

Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.

Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.

¿Para qué sirve la Utopía? Para eso sirve: para caminar.

 EDUARDO GALEANO

  Para lograr la paz

 SÓLO se puede lograr la paz mundial

a través de la transformación interna del individuo.

Es un proceso difícil, pero es la única vía. La paz debe desarrollarse, en primer lugar, dentro de la persona.

El amor, la comprensión, la generosidad son los elementos básicos de la paz. Sólo cuando esos elementos germinan en el interior de una persona,

éste o ésta son capaces de crear una atmósfera de paz y armonía. Esta atmósfera puede ser ampliada y difundida

del individuo a la familia,

de la familia a la comunidad,

y, finalmente, de la comunidad al mundo entero.

Servimos a la causa de la paz si aprendemos poco a poco a no percibir sólo la injusticia de la que nosotros somos víctimas, sino también la injusticia

de la que son víctimas otros.

Somos pacíficos si cumplimos cada día pequeños actos de virtud:

ser amable con quienes se tiene poder, no inclinarse ante quienes son más fuertes,

no considerarse demasiado importante ni creerse insustituible.

 KARL RAHNER (Adaptación)

 Constructores de paz

VENCED el odio con amor la mentira con la verdad,

la violencia con el sufrimiento.

Ser pacíficos

Espacífico sólo el que consigue, incluso a costa de vencerse a sí mismo y de superar los propios prejuicios, alabar al otro.

Es pacífico el que está dispuesto

a reconocer las razones de su adversario.

Somos pacíficos si no interpretamos los comportamientos y los esfuerzos de los demás

con criterios superficiales.

Servimos a la causa de la paz si nos comprometemos

no sólo por la causa de nuestra libertad sino también por la de los otros.

EL DALAI LAMA

 

La paz va de la mano de la verdad y del amor.

La verdad es el objetivo;

el amor es el medio para llegar a ella.

M.GAiwf

La fuerza de la noviolencia

LA fuerza de un hombre y de un pueblo

está en la noviolencia. Haced la prueba.

Sólo es posible por el retorno masivo del hombre a los valores profundamente humanos,

como la sencillez, la sobriedad, la solidaridad,

la hospitalidad y la amistad.

Yo tengo una convicción profundamente arraigada: sólo la noviolencia

puede salvar a la humanidad.

Para la violencia,

has de aprender a odiar. Para la noviolencia

has de aprender a amar.

He intentado evitar la violencia, deseo con todas mis fuerzas evitarla. La noviolencia es el primer artículo de mi fe y el último.

M. GANDHI

 

Superar las contradicciones

Si odias a alguien, lo matarás con tu imaginación,

con tus palabras, con tus maldiciones y con tus actos.

Si amas a alguien, lo harás vivir,

lo harás crecer y desarrollarse al calor de la amistad.

LA noviolencia es el mensaje central de la Biblia, tal como yo entiendo

ese «dichosos los pacíficos»

dicho por Cristo en el Sermón de la Montaña.

Cuando leo el evangelio, me siento cristiano,

pero cuando veo a los cristianos hacer la guerra,

oprimir a los pueblos, colonizarlos, emborracharse… me doy cuenta de que no vivís el evangelio.

M. GANDHI

0 La revolución noviolenta

LA revolución noviolenta

es la única revolución que responde a la dignidad del hombre.

La revolución noviolenta empieza con una pregunta, una pregunta a todo ser humano: una pregunta por el núcleo de su ser. La pregunta por su ser «persona». La pregunta por su corazón.

La revolución noviolenta es un proceso lento

que empieza muy por debajo de la superficie,

en el lado interno de la persona.

Un río empieza en algún recóndito lugar del bosque. Una tormenta, en el murmullo de las hojas.

Un fuego, con una chispa.

Un trigal, con semillas invisibles. La revolución noviolenta comienza en el corazón de cada uno.

PHIL BOSMANS, El secreto de la Felicidad

 Construir la paz

LA paz es un árbol que debe crecer alto. Lo mismo que el cedro,

tenemos que absorber mucha rocalla para poner los cimientos de su unidad.

Construir la paz es construir un enorme establo

donde pueda dormir tranquilo todo el rebaño.

Es hacer un palacio tan grande

que puedan reunirse en él todos los hombres

sin tener que abandonar nada de su equipaje.

No se trata de amputarlos para que permanezcan dentro.

Construir la paz es conseguir

que Dios preste su manto al pastor para acoger en él a todos los hombres

con la amplitud de todos sus deseos. Como una madre quiere a todos sus hijos.

A éste, tímido y tierno.

A ese otro, ansioso de vivir.

A aquel jorobado, endeble, inoportuno. Todos, en su diversidad, conmueven su corazón.

Todos, en la diversidad de su amor sirven para su gloria.

La paz es ese árbol

que hay que ir haciendo lentamente.

Se necesita más luz de la que yo poseo.

Nada es evidente todavía.

Tengo que elegir, y al mismo tiempo, re­chazar.

Sería demasiado fácil lograr la paz si todos fueran semejantes.

ANTOINE DE SAINP-ÉXÜPÉRY

Hacer la paz

NO se puede imponer la paz.

Si me limito a someter a mi enemigo, yo mismo le pongo sus cimientos como enemigo,

y con ellos pongo también los cimientos de su rencor. Para que las personas crezcan es necesario convertir,

y convertir es acoger.

Es necesario ofrecer a cada uno un traje a su media

y que se sienta a gusto.

El mismo traje para todos. Pues todo enfrentamiento es sólo ausencia de genio.

TICH NHAT NANH

 Ilumíname, Señor…

POR eso repito mi oración: Ilumíname, Señor.

Hazme crecer en sabiduría para lograr que los hombres se reconcilien

sin exigirles que abandonen ninguno de sus apasionados deseos, sino un nuevo rostro

que resulte ser el mismo para todos. Como un barco, Señor.

Quienes, sin darse cuenta, tiran de las jarcias de babor, están luchando con quienes tiran de ellas desde estribor.

Y, en su ignorancia, se odian. Pero, si se dan cuenta, entonces colaboran

y se ponen unos y otros al servicio del viento.

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY

Apostar por la paz

SI la Tierra fuera tu cuerpo, podrías sentir dónde te duele. Guerras, opresiones políticas y económicas

y contaminación causan estragos en todas partes.

Millones de niños pasan hambre,

me parece ver sus manos desesperadas hurgando en montones de basura

en busca de un poco de comida. Mueren adultos en prisión castigados por sus actitudes

en contra de la violencia.

Hay mucha gente que es consciente del sufrimiento mundial:

sus corazones son compasivos. Saben lo que hay que hacer y, en sus intentos por cambiar las cosas, se comprometen en tareas políticas, sociales y ambientales.

Sin embargo, si carecen del vigor necesario

para sostener una vida de acción, se desaniman tras un periodo de intenso activismo.

El auténtico vigor no se halla en el poder, el dinero o las armas,

sino en la intensa paz interior.

TICH NHAT NANH

 La intensa paz interior

Podemos cultivar nuestra paz practicando cotidianamente la concentración.

Gracias a la claridad,

la determinación y la paciencia -frutos de la meditación podremos llevar una vida de acción

y ser verdaderos instrumentos de paz. Esta es la paz que he visto en gentes de distintas religiones y culturas,

que emplean su tiempo y energías en proteger a los débiles,

en luchar contra la injusticia social,

en eliminar las diferencias entre ricos y pobres

en terminar con la carrera de armamentos,

en combatir las discriminaciones y en regar los árboles del amor

y de la comprensión por todo el mundo.

Creo en la paz de los silos recoletos de trigo. En la paz del ser frente al tener.

En la paz sin barrotes.

Creo en la paz de los que se abrazan y besan. En la paz de los que perdonan y olvidan. En la paz con letras mayúsculas.

Creo en la paz de campos de girasoles. En la paz de ríos limpios.

En la paz que no se compra en los mercados.

 TICH NHAT NANH

 Creo en la paz

CREO

en la paz siempre joven.

Creo

en la paz de los hombres nuevos. En la paz, grabada en corazones de carne.

En la paz en la paz sin tiempo.

Creo

en la paz que destruye las armas. En la paz de bombas de risa.

En la paz de la verdad.

Creo

en la paz de la justicia.

En la paz de la solidaridad. En la paz de la misericordia.

Creo

en la paz del Creador de la Paz.

Padre nuestro, paz

Padre nuestro, de todos: ni mío ni tuyo,

sino de todos y para todos por igual: paz.

 

Que estás en el cielo

y en la tierra, allí donde crece la paz, y, con entrañas de madre,

estás en quien hace presente la paz, y quieres estar en quien todavía

vive dominado por el odio o el rencor.

Santificado sea tu nombre

y el nombre de todos aquellos que aman la paz,

que calladamente trabajan por la paz, que son constructores de paz haciendo nuestro mundo más santo y habitable.

Venga a nosotros tu Reino

que es un reino de justicia para todos, cuyo fruto es la paz.

Hágase tu voluntad

de paz en la tierra a todas las personas de bien

y paz en el corazón a todas las personas de mal.

Danos hoy -y siempre­nuestro pan de cada día, y fuerza para ganarlo

y salud para disfrutarlo y fe para compartirlo en paz, con paz.

Perdona nuestras ofensas

para que nos sintamos perdonados y aprendamos a perdonar,

y perdonemos nosotros también contagiando la paz de nuestro corazón a un mundo cada vez más lleno de amor.

No nos dejes caer en la tentación de imponer nuestra paz

o de desesperar ante el lento crecimiento de la semilla de la paz.

Y líbranos del mal

de un corazón sin paz. Amén. Shalom. Paz.

HERMINIO OTERO

 

La Paz

DANOS, Señor, aquella Paz extraña que brota en plena lucha

como una flor en fuego; que rompe en plena noche como un canto escondido; que llega en plena muerte como el beso esperado. Danos la Paz de los que andan siempre desnudos de ventajas,

vestidos por el viento de una esperanza núbil. Aquella Paz del pobre que ya ha vencido el miedo. Aquella Paz del libre

que se aferra a la vida.

La Paz que se comparte en igualdad como el agua y el Pan de la eucaristía.

PEDRO CASALDÁLIGA

Señor, tú eres

 SEÑOR, tú eres

el Hambre que debe ser saciada la Sed que debe ser apagada

el Desnudo que debe ser vestído

el Sin techo que debe ser hospedado el Enfermo que debe ser curado

el Abandonado que debe ser amado el No aceptado que debe ser recibido el Leproso que debe ser lavado

el Mendigo que debe ser socorrido el Borracho que debe ser escuchado el Loco que debe ser protegido

el Insignificante que debe ser abrazado el Ciego que debe ser acompañado

el Sin voz que necesita que alguien hable por él

el Cojo que necesita a alguien que camine por el

el Drogado al que debe ofrecerse amistad

la Prostituta que debe ser reconducida al camino recto

el Anciano que debe ser servido…

TERESA DE CALCUTA