¿Vocación?

¿Qué entendemos por vocación y cómo identificarla?

Nadie viene a este mundo sin una vocación.  Más que una opción que se puede o no considerar, es la condición de posibilidad de una vida realizada. “La vocación es el pensamiento providente del Creador sobre cada criatura, es su idea-proyecto, como un sueño que está en el corazón de Dios, porque ama vivamente la criatura. Dios-Padre lo quiere distinto y específico para cada viviente” (Nuevas vocaciones para una nueva Europa, 13).

Identificarse con la propia vocación es una de las tareas más importantes en la vida de las personas. Se necesita para ello atención a los indicadores que pueden conducir a su descubrimiento, desarrollo y realización.  Se trata de algo dinámico, que no es ni independiente ni ajeno al propio esfuerzo por buscar la propia vocación.

La búsqueda vocacional legítima, comienza a 360º. Mirando todas las posibilidades que a uno se le plantean en la vida, mirando también al interior de uno mismo, en la propia conciencia, donde se disciernen los afectos y sentimientos, y desde donde se toman las decisiones que van marcando las opciones en la vida.

Nada de esto tiene que ver, por tanto, con el reclutamiento, las campañas de Don Boscoadhesión, las promesas de ventajas, la contratación, etc. La vocación no puede ser más que la decisión mutua por Dios que llama y propone y quien acepta la propuesta y la hace suya como respuesta de amor a quien primero pensó en él con amor.

Llegar a descubrir – no sin esfuerzo – la propia vocación, y seguirla con libertad y entrega generosa, cuenta con ayudas externas e internas que pueden mejorar – nunca sustituir – la tarea del discernimiento vocacional.

Vivir en grupo esta experiencia puede ser de gran ayuda. Quien desea encontrar su vocación, porque se siente llamado por Dios a vivir desde los valores del Evangelio su vida, se une a otros con el mismo deseo. Cada uno buscará lo que Dios le propone en su vida, escuchando la Palabra de Dios, meditándola, acogiéndola, mirando a su alrededor para identificar en qué lugar quiere Dios que viva su vida y cómo.

Una vez que se va discerniendo, acompañados, la propia vocación, se buscan experiencias que permitan profundizar las intuiciones vocacionales primeras, como respuesta concreta a las inquietudes vocacionales que van apareciendo: grupo de oración, grupo de fe, compromiso apostólico, voluntariado, experiencia de comunidad,…

Cada uno va realizando su camino de búsqueda sincera, de discernimiento vocacional y de acompañamiento espiritual.

La identificación con la vocación propia, la respuesta que cada uno ofrece a la llamada de Dios, lo sitúa en el camino correcto de vivencia en plenitud de su propia vida.